El restaurante de Mar del Plata dónde se crearon los sorrentinos

Allí, cada bocado es una experiencia que te transporta a la autenticidad de la cocina local, marcada por la creatividad de aquellos que convirtieron este establecimiento en el epicentro de los sorrentinos.

En la pintoresca ciudad de Mar del Plata, entre las olas del Atlántico y la brisa marina, se encuentra un rincón gastronómico que no solo deleita con su sabor excepcional, sino que también ostenta el título de cuna de los famosos sorrentinos. Conocé la Trattoria Napolitana Vespoli.

Este restaurante, inmerso en la rica tradición culinaria argentina, se erige como un epicentro donde la pasión por la cocina se entrelaza con la creación de uno de los platos más queridos del país.

Más allá de ser un lugar de encuentro para los amantes de la buena comida, este restaurante encarna la esencia misma de Mar del Plata. Sus paredes fueron testigos de generaciones de comensales que, al deleitarse con los sorrentinos, participan en un viaje al corazón de la gastronomía local.

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Este lugar es conocido por los sorrentinos.

Este lugar es conocido por los sorrentinos.

Dónde queda Trattoria Napolitana Vespoli

Ubicado en la calle 3 de Febrero 3158, y tras bambalinas, se esconde el secreto detrás de los sorrentinos que conquistan paladares de centenares de comensales.

Qué puedo pedir en Trattoria Napolitana Vespoli

El menú es para los amantes de la pasta y en la carta se pueden encontrar diversos platos. Entre ellos, lógicamente, resaltan los sorrentinos, pero también hay canelones de carne y espinaca, lasagna y ñoquis. Todos estos pueden ser acompañados por salsa de boloñesa, mixta, fileto o vespoli.

La historia detrás de la creación de los sorrentinos

Los sorrentinos, con raíces marplatenses, tienen su origen en la Trattoria Napolitana de la familia Véspoli, tal como relata Virginia Higa en su novela "Los sorrentinos," presentada en una de las actividades de clausura del Festival Filba. La trama de la obra se desenvuelve en torno a la figura inolvidable de Chiche, un personaje que dejó su huella imborrable en los clientes habituales de la trattoria. Ataviado con tiradores, Chiche solía recorrer las mesas saludando, verificando la calidad de la pasta e incluso probando los platillos de los comensales. Su comportamiento, cual director de orquesta, se traducía en gritos en la cocina y directrices precisas a los mozos para asegurar un servicio de excelencia.

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Este restaurante se erige como un epicentro donde la pasión por la cocina se entrelaza con la creación de uno de los platos más queridos del país.

Este restaurante se erige como un epicentro donde la pasión por la cocina se entrelaza con la creación de uno de los platos más queridos del país.

Virginia Higa, en su novela, nos sumerge en el universo apasionado y obsesivo de Chiche por los sorrentinos, destacando su papel como el maestro de ceremonias de la trattoria, lidiando con proveedores, cocineros, mozos, clientes y los demás "Vespolini". La narrativa recupera los discursos apasionados de Chiche sobre las pastas, detallando rituales para comerlas y cocinarlas. Por ejemplo, según Chiche, el arte de disfrutar los sorrentinos exigía que el plato contuviera exactamente seis unidades, ni una más ni una menos, y debían ser cortados con tenedor (el cuchillo era para forasteros e ignorantes). Para Chiche, aquellos incapaces de apreciar las sutilezas entre sorrentinos y ravioles carecían de sensibilidad, ya que no lograban reconocer la personalidad única de cada pasta.

Además de despertar el apetito con sus sabores, la novela de Higa se erige como un ameno anecdotario de la familia "Vespolini" y de las intrigas que circularon por la primera sorrentería del país. Entre disputas familiares, conflictos con parientes políticos, rivalidades con un restaurante "enemigo" (reconocible para los marplatenses), amores, desamores, traiciones y hasta episodios trágicos, la trama se desenvuelve con humor, dejando espacio también para conmovedoras escenas en torno a la cocina.

Cómo llegar a Trattoria Napolitana Vespoli

Quienes no puedan ir en auto, ya sea por la falta de lugares para estacionar o bien porque no cuentan con movilidad propia, el transporte público se presenta como una gran oportunidad. Líneas cercanas: 532, 543 y 571.

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