Descanso, administración del tiempo y alimentación: cuáles son los trucos de un biohacker para extender la longevidad

A través de prácticas simples pero efectivas, invita a recuperar hábitos ancestrales que pueden transformar por completo la relación con el cuerpo y la mente.

En un contexto donde el ritmo acelerado de la vida moderna genera altos niveles de estrés, sedentarismo y desequilibrio en los hábitos cotidianos, el biohacker y psicólogo argentino Marcos Apud propone un enfoque integral basado en prácticas ancestrales para recuperar el bienestar físico, mental y emocional. Su propuesta invita a reconectar con el cuerpo a través de acciones simples que pueden incorporarse fácilmente en la rutina diaria, incluso en entornos urbanos exigentes.

Con más de 20 años de experiencia clínica, Apud combina su formación académica con la experimentación personal. Desde su perspectiva, prácticas como el ayuno intermitente, la exposición al frío, la alineación con los ciclos circadianos y el movimiento consciente no solo ayudan a mejorar el descanso y la vitalidad, sino que también fortalecen la mente. Uno de los conceptos centrales que promueve es el de “sedentarismo encubierto”, alertando sobre los efectos negativos de pasar la mayor parte del día sin moverse, incluso si se entrena regularmente.

Además, enfatiza el poder de la hormesis, es decir, de aplicar pequeñas dosis de estrés positivo al organismo para potenciar su capacidad de adaptación. También aborda el manejo emocional desde un enfoque compasivo, alentando a no reprimir las emociones, sino a integrarlas como aliadas en el proceso de crecimiento. Su mensaje es claro: no se trata de seguir tendencias pasajeras, sino de recuperar lo esencial para vivir con más energía, claridad y equilibrio.

Marcos Apud
El biohacker y psicólogo argentino Marcos Apud propone un enfoque integral basado en prácticas ancestrales para recuperar el bienestar físico, mental y emocional

El biohacker y psicólogo argentino Marcos Apud propone un enfoque integral basado en prácticas ancestrales para recuperar el bienestar físico, mental y emocional

Cómo podés extender la longevidad según un biohacker

Extender la longevidad de manera saludable es una de las principales metas del biohacking, un enfoque integral que combina ciencia, tecnología y hábitos ancestrales. Esta práctica no tiene relación con la informática ni con “hackear computadoras”, sino que se basa en optimizar el cuerpo y la mente mediante herramientas como trackers, gadgets, y sobre todo rutinas que favorecen la biología humana. Se promueve el contacto con la naturaleza, la luz solar, la exposición al frío y al calor, la mejora del sueño, la alimentación circadiana, la actividad física regular, la suplementación y una higiene adecuada del entorno, incluida la ambiental y electromagnética.

El biohacker se concibe a sí mismo como su propio laboratorio. Primero experimenta con distintos hábitos en su cuerpo, luego mide los efectos mediante tecnología, y finalmente comparte los resultados con su comunidad.

Esta visión apunta a mejorar tres pilares fundamentales: la longevidad, la productividad basada en el bienestar, y la fortaleza del sistema inmune. No se trata de vivir más a cualquier costo, sino de vivir mejor, con mayor energía, lucidez, concentración y vitalidad, en un marco de salud preventiva y bienestar sostenible.

Longevidad
En un contexto donde el ritmo acelerado de la vida moderna genera altos niveles de estrés, sedentarismo y desequilibrio en los hábitos cotidianos

En un contexto donde el ritmo acelerado de la vida moderna genera altos niveles de estrés, sedentarismo y desequilibrio en los hábitos cotidianos

Uno de los principales hábitos que afectan nuestra salud es la alimentación nocturna. La alimentación circadiana, en cambio, propone comer durante el día, respetando nuestro reloj biológico. El cuerpo humano está diseñado para descansar durante la noche, no para digerir alimentos pesados.

Comer de noche altera el sueño, afecta la energía y perjudica el metabolismo. Idealmente, la última ingesta debería ser unas tres horas antes de dormir, permitiendo al organismo enfocarse en procesos de reparación durante la noche. Este simple ajuste tiene un gran impacto sobre la salud metabólica, el descanso y la vitalidad diurna.

Además del enfoque nutricional, el entrenamiento diario es parte central de la rutina de un biohacker. El entrenamiento de fuerza, acompañado de movilidad y resistencia, se combina con pausas activas durante la jornada laboral.

Longevidad
Su propuesta invita a reconectar con el cuerpo a través de acciones simples que pueden incorporarse fácilmente en la rutina diaria, incluso en entornos urbanos exigentes.

Su propuesta invita a reconectar con el cuerpo a través de acciones simples que pueden incorporarse fácilmente en la rutina diaria, incluso en entornos urbanos exigentes.

Estas pausas evitan caer en el sedentarismo, que no se compensa con una sola sesión de ejercicio al día. Mover el cuerpo cada hora, aunque sea por dos o tres minutos, ayuda a mantener la vitalidad y mejora todos los indicadores de salud. Complementado con suplementos como glutamina, creatina, colágeno y vitaminas, este estilo de vida busca estabilidad energética, evitando los picos de glucosa y las fluctuaciones emocionales.

El descanso nocturno también debe alinearse con el ritmo natural del cuerpo. Dormir entre las 22 h y las 6 h permite aprovechar mejor las fases profundas del sueño, donde se libera la hormona del crecimiento y se producen reparaciones celulares clave.

Dormir más horas no garantiza un mejor descanso si no se respeta ese horario. El sueño profundo temprano y el sueño REM en la segunda mitad de la noche son esenciales tanto para la claridad mental como para el estado físico al despertar. Alterar este ciclo impacta negativamente en el rendimiento diario y en la capacidad del cuerpo de regenerarse.

Longevidad
Desde su perspectiva, prácticas como el ayuno intermitente, la exposición al frío, la alineación con los ciclos circadianos y el movimiento consciente no solo ayudan a mejorar el descanso y la vitalidad, sino que también fortalecen la mente.

Desde su perspectiva, prácticas como el ayuno intermitente, la exposición al frío, la alineación con los ciclos circadianos y el movimiento consciente no solo ayudan a mejorar el descanso y la vitalidad, sino que también fortalecen la mente.

Otro concepto central en este enfoque es la hormesis, la exposición breve y controlada a estímulos intensos que fortalecen el organismo. La exposición al frío y al calor, en dosis adecuadas, estimula adaptaciones como la producción de grasa parda, que mejora la termorregulación.

En lugar de evitar todo tipo de incomodidad, este principio sugiere incorporar prácticas como las duchas frías o el contacto con el frío exterior, que fortalecen la inmunidad. Salir del sedentarismo térmico ayuda a recuperar capacidades fisiológicas que están presentes desde la infancia y que, si se entrenan, mejoran la resiliencia del cuerpo frente a enfermedades y estrés ambiental.

Longevidad
A través de prácticas simples pero efectivas, invita a recuperar hábitos ancestrales que pueden transformar por completo la relación con el cuerpo y la mente.

A través de prácticas simples pero efectivas, invita a recuperar hábitos ancestrales que pueden transformar por completo la relación con el cuerpo y la mente.

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