La fertilidad puede verse afectada por múltiples factores relacionados con el estilo de vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la obesidad y la exposición a contaminantes ambientales son algunos de los elementos que reducen la capacidad reproductiva tanto en hombres como en mujeres. Estas variables influyen en el funcionamiento del sistema reproductivo y pueden dificultar la concepción.
La infertilidad se define como la incapacidad de lograr un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. Esta condición puede deberse a problemas en el sistema reproductivo masculino o femenino, según la OMS. Aunque existen causas genéticas y hormonales que explican muchos casos, los especialistas del IMEO destacan que el estilo de vida y la dieta juegan un papel fundamental en la fertilidad de las parejas.
Por eso, es clave que quienes buscan concebir presten atención a sus hábitos cotidianos, adoptando prácticas saludables y una alimentación equilibrada. De esta forma, pueden mejorar su salud reproductiva y aumentar las probabilidades de un embarazo exitoso, junto con el acompañamiento médico adecuado cuando sea necesario.
Fertilidad
La fertilidad puede verse afectada por múltiples factores relacionados con el estilo de vida.
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Cómo mejorar tu salud reproductiva según expertos
Frente a la importancia de cuidar la fertilidad, expertos en nutrición clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recomiendan una serie de pautas alimentarias para favorecer la salud reproductiva tanto en hombres como en mujeres:
- Incrementar el consumo de frutas y verduras antioxidantes: alimentos como zanahoria, arándanos, tomate y coles (brócoli o coliflor) aportan antioxidantes que neutralizan los radicales libres, responsables de dañar óvulos y espermatozoides, según Andrea Marqués, nutricionista del IMEO.
- Incorporar nueces y pescado azul: estos aportan ácidos grasos omega-3, que favorecen la maduración de espermatozoides y estimulan la ovulación, siendo un claro ejemplo de cómo la alimentación influye en la fertilidad.
- Consumir proteínas animales ricas en hierro: pollo, carne roja y ciertos mariscos como almejas, mejillones y berberechos, consumidos con moderación, aportan hierro, cuya deficiencia está vinculada a infertilidad y alteraciones hormonales.
- Asegurar el aporte diario de productos lácteos: leche semidesnatada, yogures y quesos frescos proveen calcio, fundamental para estimular el sistema reproductor.
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Estas variables influyen en el funcionamiento del sistema reproductivo y pueden dificultar la concepción.
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- Mantener niveles adecuados de ácido fólico: esta vitamina B es esencial para la movilidad y cantidad de espermatozoides, así como para el desarrollo embrionario. Se encuentra en suplementos, verduras de hoja verde, cereales integrales, legumbres y huevos.
- Incorporar alimentos con propiedades afrodisíacas: frutas como banana y frutos del bosque, junto con chocolate negro, vainilla, canela e infusiones de hojas de damiana, pueden aumentar el deseo sexual en la pareja.
- Aportar micronutrientes clave para la fertilidad masculina: zinc (pescado, mariscos, huevos, lácteos), vitamina C (cítricos, tomate, kiwi) y selenio (cereales integrales, frutos secos) mejoran la calidad y capacidad fecundante del semen.
Fertilidad
La infertilidad se define como la incapacidad de lograr un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección.
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- Considerar suplementos específicos: el extracto de maca andina eleva la testosterona y mejora la cantidad y movilidad del esperma; la L-Carnitina es fundamental en la formación y maduración del semen.
- Consumir semillas de lino para la mujer: durante la concepción y el embarazo, el inositol presente en estas semillas favorece la maduración de los ovocitos, recomendación destacada por Rubén Bravo, dietista y portavoz del IMEO.
- Utilizar griffonia para el control del estrés: este extracto, proveniente de una planta africana, contiene aminoácidos que ayudan a reducir la ansiedad, mejorar el sueño y favorecer la reparación celular, factores que pueden impactar positivamente en la fertilidad.
En resumen, adoptar una alimentación equilibrada y rica en nutrientes específicos, junto con el manejo adecuado del estrés y la incorporación de suplementos naturales bajo supervisión profesional, puede mejorar significativamente la salud reproductiva. Estos cambios no solo potencian las posibilidades de concepción, sino que también contribuyen a un mejor bienestar general de la pareja. Por ello, es recomendable consultar siempre a especialistas para personalizar estas pautas según las necesidades individuales.