Cómo hacer clericó, la bebida más refrescante para el verano

Es una bebida tradicional de Argentina que se suele preparar durante la temporada de altas temperaturas.

El clericó es una bebida refrescante y deliciosa que se convirtió en un clásico argentino para el verano. Su origen se remonta a la época colonial, cuando los europeos introdujeron la tradición de preparar ponches con frutas y vino.

Para su elaboración, el clericó combina vino blanco, frutas de temporada y azúcar. Aunque las frutas más comunes son naranjas, manzanas, peras y frutillas, también se pueden agregar duraznos, uvas, kiwis o ananás.

El vino blanco se mezcla con agua con gas y se deja reposar en la nevera junto con las frutas durante al menos dos horas para que se integren los sabores.

Servido bien frío, el clericó es una opción ideal para disfrutar con amigos y familiares en las cálidas tardes de verano. Su ligereza y frescura lo convierten en una bebida perfecta para combatir el calor. Además, su versatilidad permite adaptarlo a diferentes preferencias, ya que puede prepararse con vino blanco o tinto, con o sin alcohol, y con una variedad de frutas según el gusto personal.

Clericó
Servido bien frío, el clericó es una opción ideal para disfrutar con amigos y familiares en las cálidas tardes de verano

Servido bien frío, el clericó es una opción ideal para disfrutar con amigos y familiares en las cálidas tardes de verano

Cómo hacer la receta de clericó

Ingredientes

  • 2 Naranjas
  • 1 Manzana
  • 1 Banana
  • 1 Durazno
  • 1 Pera
  • 2 Kiwi
  • 2 Ciruelas
  • 10 Frutillas
  • 1 manojo de Uvas
  • 1 Limón para exprimir
  • 1 taza de Azúcar (200 gramos)
  • 1 vaso de Vino blanco

Preparación

Para preparar un delicioso clericó argentino, primero se pelan y cortan las frutas en cubos pequeños antes de colocarlas en la jarra de vidrio junto con el azúcar. Se deja reposar la mezcla durante 30 minutos para que las frutas suelten su jugo y así se obtenga el mejor sabor para el clericó.

Clericó
 Su ligereza y frescura lo convierten en una bebida perfecta para combatir el calor estival.

Su ligereza y frescura lo convierten en una bebida perfecta para combatir el calor estival.

Una vez transcurrido el tiempo de reposo, se vierte el vino blanco en la jarra y se completa con agua o soda, según el gusto personal. Se agita ligeramente la jarra para asegurar que las frutas se impregnen de los líquidos. Posteriormente, se lleva el clericó a la heladera y se deja reposar durante 1 o 2 horas para que se enfríe y se mezclen los sabores.

Para añadir un toque final y elegante, se humedece el borde superior de los vasos con jugo de limón y se sumergen en un tazón de azúcar para que queden escarchados. Finalmente, se sirve el clericó bien frío y se decora con rodajas de limón antes de disfrutar de esta refrescante bebida.

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