Arquitectura modelada: este edificio uruguayo está cerca de Punta del Este y es ideal para una escapada
Cada vez más viajeros lo suman a sus recorridos como una escapada corta pero memorable, ideal para salir de la rutina y conocer otra cara de la costa uruguaya.
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Instagram @museocasapueblo
Casapueblo está a pocos kilómetros de Punta del Este y es una de las obras más emblemáticas de Uruguay.
Fue creada por Carlos Páez Vilaró como una “escultura habitable”, sin planos y de forma artesanal.
La construcción creció durante 36 años hasta alcanzar trece niveles con terrazas y vistas al mar.
Hoy funciona como museo, hotel, galería y espacio cultural con salas de exposición y miradores.
Muy cerca de uno de los destinos más emblemáticos del verano en Uruguay se esconde una obra arquitectónica que llama la atención tanto por su forma como por su historia. Lejos del ruido y del ritmo intenso de Punta del Este, este edificio se convirtió en un punto de interés para quienes buscan combinar descanso, paisaje y una experiencia cultural diferente.
Su diseño, inconfundible y casi escultórico, lo transformó con el paso del tiempo en un verdadero ícono de la región. No es solo un lugar para visitar: es también una excusa perfecta para descubrir un entorno más tranquilo, rodeado de naturaleza y con una impronta artística que lo distingue de cualquier otra construcción cercana.
Como es el edificio de Uruguay con una arquitectura modelada que es perfecto para visitar
Museo Casapueblo, Uruguay
Instagram @museocasapueblo
A poco más de diez kilómetros de Punta del Este se levanta Casapueblo, un conjunto arquitectónico único que se convirtió en uno de los grandes símbolos culturales del Uruguay.
Creado por el artista Carlos Páez Vilaró, el lugar nació como su casa de verano y su taller, pero con el tiempo pasó a ser también su residencia permanente y un espacio abierto al público. Hoy funciona como museo, galería de arte, cafetería y hotel, y es visitado por miles de personas cada año.
El propio Páez Vilaró solía decir que la imaginó y construyó como una “escultura habitable”, sin planos previos y guiado más por la intuición que por reglas técnicas, al punto de que luego un arquitecto tuvo que estudiar durante semanas cómo traducir su forma a dibujos formales.
Aunque no era arquitecto, Páez Vilaró fue un artista multifacético (pintor, ceramista, escultor, muralista, escritor y compositor) y eso se refleja en cada rincón del complejo. Con ayuda de pescadores de la zona, levantó Casapueblo de manera artesanal, sin usar plomada ni líneas rectas en su interior. Año tras año, la construcción fue creciendo y transformándose, siempre adaptándose al paisaje y manteniendo un carácter orgánico e imprevisible. Muchas de las nuevas habitaciones surgieron por una razón práctica y afectiva: alojar a los amigos que lo visitaban para pasar temporadas junto a él.
Después de 36 años de trabajo, Casapueblo alcanzó su forma definitiva con trece niveles escalonados en terrazas que ofrecen una de las vistas más famosas del atardecer sobre el océano Atlántico. El edificio, concebido casi como un laberinto de cúpulas, pasadizos, túneles y miradores, fue armado con cemento encalado y estuco, e integra objetos y recuerdos de los viajes del artista en sus paredes.
En su interior funciona un complejo cultural con varias salas de exposiciones, una sala de proyecciones, espacios panorámicos como la Terraza de la Sirena y el Mirador del Hipocampo, además de una cafetería y una boutique, lo que completa la experiencia de uno de los lugares más singulares de la costa uruguaya.