Tiene túneles especiales, allí se fundó la UBA y es la iglesia más antigua de Buenos Aires: como se llama

Hoy, esta iglesia sigue siendo una de las joyas más visitadas del centro porteño, tanto por su valor simbólico como por las historias que esconde.

  • Es la iglesia jesuita más antigua de Buenos Aires y se terminó de construir en 1722 con estilo barroco germánico-jesuítico.
  • Funcionó durante años como colegio católico, con aulas, patios, refectorio y espacios para alumnos internos. Además, allí se realizó en 1821 la ceremonia de inauguración de la Universidad de Buenos Aires.
  • Debajo del templo y la Manzana de las Luces hay una red de túneles coloniales cuyo uso exacto aún se debate.
  • Esos pasadizos están ligados a anécdotas del Colegio Nacional de Buenos Aires y hoy algunos pueden visitarse turísticamente.

En pleno corazón del casco histórico porteño se levanta un edificio que guarda algunos de los secretos más antiguos y fascinantes de la ciudad. Su nombre aparece una y otra vez cuando se habla de los orígenes de Buenos Aires, de la educación superior y de los rincones que mejor reflejan el paso del tiempo en la ciudad, seiendo uno de los puntos de Turismo más frecuentados.

El lugar es conocido por sus túneles subterráneos, por haber sido escenario de hechos clave en los primeros años de la vida colonial y por estar estrechamente ligado al nacimiento de instituciones fundamentales para la Argentina. Entre sus muros y pasillos no solo se conserva una parte fundamental del patrimonio religioso de Buenos Aires, sino también huellas profundas de la historia cultural y educativa del país, en un entorno que sigue despertando la curiosidad de vecinos y turistas.

Cuál es y cómo es la historia de la iglesia más antigua de Buenos Aires

San Ignacio de Loyola

La Iglesia de San Ignacio de Loyola es reconocida como el templo jesuita más antiguo de la Ciudad de Buenos Aires y uno de los edificios históricos más valiosos del casco antiguo.

Fue impulsada por la Compañía de Jesús en el siglo XVII y, luego del asentamiento definitivo de los jesuitas en la Manzana de las Luces, comenzó a levantarse una construcción de ladrillo mucho más sólida. A partir de 1710, bajo la dirección del arquitecto Juan Krauss, el edificio empezó a adquirir su fisonomía actual, inspirada en modelos europeos, especialmente en el barroco germánico-jesuítico. La obra se completó en 1722 y, desde entonces, el templo fue escenario de episodios clave en la historia de la ciudad y del país. Incluso antes de la creación de la UBA, allí funcionó en varias etapas un colegio católico.

En ese establecimiento educativo, los estudiantes asistían diariamente a misa desde las tribunas superiores. El complejo contaba con aulas para unos 60 alumnos internos, además de refectorio, cocina, bodega, despensas y un amplio patio central con aljibe, lo que muestra la importancia que tenía como centro educativo y religioso en la Buenos Aires colonial.

Uno de los momentos más simbólicos ocurrió el 12 de agosto de 1821, cuando en ese ámbito se realizó la ceremonia de inauguración de la Universidad de Buenos Aires, promovida por el gobernador Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, con la idea de formar a los futuros profesionales del país.

Bajo la iglesia y los edificios de la Manzana de las Luces existe una extensa red de túneles coloniales cuya función exacta aún genera debate: algunos sostienen que se usaban con fines defensivos y otros, para actividades comerciales clandestinas. Al estar junto al Colegio Nacional de Buenos Aires, sobre la calle Bolívar, se cree que alumnos famosos como Miguel Cané utilizaban esos pasadizos para escaparse de clase, dando origen al término “rateada”.

Hoy, parte de esos túneles y la cúpula pueden recorrerse en visitas guiadas, combinando historia, arquitectura y la experiencia de caminar por pasajes subterráneos que sobrevivieron a siglos de cambios urbanos

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