Más calidad y menos cantidad es la consigna del futuro del trabajo, un futuro en el que será primordial la tecnología y sus innovaciones. El trabajo clásico se está reconfigurando y exigirá calidad extrema con todas las herramientas tecnológicas al servicio del trabajador. Por eso la Argentina debe aggiornarse.
Debemos ir hacia un escenario en el que el trabajador cumpla las metas que la empresa necesita pero a la vez goce de un empleo con mayor calidad y mejor salario. Necesitaremos en un futuro cercano una mano de obra calificada, universitaria y con educación tecnológica que pueda desempeñarse en los tiempos de la Cuarta Revolución Industrial.
Para eso debemos invertir en capital humano y conocimiento y seguir los preceptos del Smart Working. Pero mientras la digitalización está cambiando el mundo, nuestro país no pudo aprovechar los beneficios del auge del teletrabajo, en gran parte porque la normativa laboral no está acompañando al desarrollo tecnológico.
Otro gran problema es el de la deficiencia de la conectividad, tanto a nivel público como privado. Parecen temas lejanos pero no lo son: tendremos que revolver estos desafíos que nos demandará el empleo en un futuro muy próximo.