El dólar mayorista podría cerrar 2026 en torno a los $1.650, según estimaciones de bancos y consultoras locales e internacionales. La suba proyectada sería moderada y menor a la inflación esperada, lo que reaviva el debate por el atraso cambiario en el Gobierno y genera preocupación en los sectores exportadores por la pérdida de competitividad frente a costos internos que aumentan más rápido.
El informe LatinFocus Consensus Forecast, que junta los pronósticos de más de 50 bancos y consultoras internacionales, dice que el dólar mayorista podría terminar 2026 en $1.648,10. Si se compara con el cierre del viernes, que fue de $1.487,50, eso sería una suba de 10,8% en lo que queda del año. Es decir que el peso perdería alrededor de 9,7% de valor frente al dólar.
Por su parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central calcula que el dólar mayorista llegará a $1.652 en diciembre de 2026, lo que sería una suba de 14,1% interanual respecto al cierre de 2025. Esa cifra está en línea con la estimación internacional de LatinFocus, que lo ubica en $1.648,10, mostrando que tanto afuera como adentro ven un dólar con movimiento moderado en los próximos meses.
El problema es que la inflación esperada duplica ese ritmo ya que el REM proyecta 29,8% y LatinFocus 29,3% para 2026. En ese sentido, los precios internos seguirían corriendo más rápido que el dólar oficial, lo que implica que el peso se deprecia menos de lo que sube la inflación. Ese desfasaje es lo que alimenta el debate sobre la competitividad y el posible atraso cambiario.
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Qué va a pasar con el dólar a fin de año: preocupación por el atraso cambiario
De acuerdo a las proyecciones, la inflación correría más rápido que el dólar oficial por lo que producir en Argentina se vuelve entonces más caro medido en dólares. Eso pegaría directo en las empresas que exportan y en las que compiten con productos importados, porque sus costos suben más que lo que reciben por vender afuera.
En ese contexto, muchos sectores ya están reclamando un dólar más alto porque dicen que con el nivel actual no les cierran los números, pierden margen y se les complica sostener la actividad.
El Gobierno, en cambio, no quiere una devaluación fuerte porque teme que se traslade a los precios y golpee el bolsillo de la gente. Por eso mantiene un dólar que sube despacio, como muestran las proyecciones de LatinFocus y el REM del Banco Central, que lo ubican en torno a $1.650 a fin de 2026.
El dilema entonces se enfoca en que si el dólar se mueve menos que la inflación (29% proyectada), se contiene la expectativa de precios pero se agranda la brecha de competitividad. Es así entonces que el peso vale cada vez menos y el ahorro en dólares rinde más que quedarse en moneda local, aunque la política oficial busque evitar un salto brusco del tipo de cambio.