La Argentina ocupará en 2026 el puesto 26 en el ranking mundial de Producto Bruto Interno (PBI), de acuerdo con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) relevadas por Visual Capitalist. Con un PBI estimado en u$s 668.000 millones, el país conservará su lugar dentro del grupo de las 30 economías más grandes del planeta, una posición que se explica por el tamaño de su mercado interno y su escala productiva, aun en un escenario de bajo crecimiento y alta volatilidad macroeconómica.
El dato vuelve a mostrar la brecha entre el volumen de la economía argentina y la fragilidad de sus principales variables. En su último informe de Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI ubicó al país entre los diez con mayor inflación en 2025, con una suba de precios proyectada del 41,3%, lo que lo colocó en el sexto lugar del ranking global, solo por detrás de economías con severos desequilibrios como Venezuela, Sudán del Sur, Zimbabwe, Sudán e Irán. El propio organismo aclaró que esa estimación quedó por encima del registro final del año, que rondaría el 31%, tras una desaceleración más marcada en los últimos meses.
El contraste es aún más evidente al compararlo con el escenario internacional. A nivel global, la inflación promedio se desaceleró hasta el 4,2% en 2025 y el FMI prevé que continúe bajando hasta el 3,7% en 2026, incluso con el impacto de tensiones comerciales y tasas de interés todavía elevadas. En ese marco, las principales economías avanzadas y emergentes concentran la mayor parte del crecimiento y del producto mundial.
Para 2026, el FMI estima que el PBI global alcanzará los u$s 123,6 billones, con una fuerte concentración en un reducido grupo de países. Estados Unidos, China, India, Japón y Canadá explican en conjunto más del 55% de la producción mundial. En ese mapa, la Argentina mantendrá una posición intermedia, relevante por su tamaño económico, pero condicionada por desequilibrios internos que siguen limitando su desempeño relativo.