Rugby: un noviembre cargado de polémicas y necesidades de cambio

En esta ventana de partidos internacionales faltó una mediana coherencia entre los fallos arbitrales y la masiva influencia de los asistentes de video.

En esta época del año, en la cual se entregan distinciones de toda naturaleza y color, tenemos por unanimidad el premio al "Despropósito del Año", protagonizado por el gigante sudafricano Eben Etzebeth, expulsado en el último minuto del último partido entre seleccionados del 2025, cuando su equipo, los Springboks, goleaba a Gales por 73 a 0.

Uno de los mejores segundas líneas de todos los tiempos y el jugador con más participaciones en la selección bicampeona del mundo (141 caps), Etzebeth fue echado inexorablemente después ser pescado in fraganti metiendo un brutal piquete de ojos al galés Alex Mann. Una acción bestial y sin atenuantes que lo expone a una sanción importante: 12 semanas como mínimo, según las reglas, aunque se supone que esa suspensión escalará a más tiempo fuera de las canchas. Bah, apelando a la lógica y a entender que su peligrosíma acción amerita una pena ejemplificadora...

Pero habrá que estar atentos porque si algo faltó en esta serie de partidos internacionales de noviembre fue una mediana coherencia entre los fallos arbitrales y la masiva influencia de los asistentes de video (TMO en el rugby) que, lejos de ayudar a impartir justicia a los referees, los términó complicando y generando un malestar general entre controversias y polémicas, por la recurrente falta de uniformidad de criterios a la hora de sancionar...

Fue un noviembre definitivamente raro y afectado malamente por estas cuestiones disciplinarias, con varios expulsados (Sudáfrica lideró en ese rubro, con las rojas que vieron De Jager, Mostert y el propio Etzebeth) y un festival de amarillas diseminadas en cada escenario donde se cruzaron los seleccionados del Norte y del Sur. Se terminó hablando más de los fallos arbitrales y de los TMOs que de las virtudes deportivas de los jugadores o equipos.

Esta claro que en World Rugby se vienen meses de reflexión y sobre todo de una búsqueda frenética de unificar criterios en los fallos para acomodar este caos. Y esos ajustes, seguro, empezarán a verse a partir del próximo Seis Naciones, que arranca en febrero.

Pensar que años atrás hubo cierta jactancia del universo rugbístico por lo eficaz de la utilización del TMO cuando en el fútbol se dilataba y se cuestionaba fuertemente el uso del famoso VAR. Hoy, con la excusa y las buenas intenciones del cuidado del jugador, las reglas y su aplicación se fueron convirtiendo en una sumatoria de decisiones a veces poco entendibles por la marcada disparidad de criterios y por el protagonismo abusivo de quienes revisan las acciones por video.

Ese es el desafío para este tiempo de World Rugby, acomodar confusiones y resolver rápido y claro más aún porque a partir de julio arranca el Nations Championship, con los seleccionados del Seis Naciones, los cuatro del Rugby Championship (incluidos los Pumas), más Fiji y Japón.

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