Rapidito se debe admitir que lejos estuvo de ser un gran partido de los Pumas. Pero vertiginosamente también hay que convenir que este equipo de los Pumas tiene algunas virtudes que lo hacen una selección de elite que, al mismo tiempo, emociona y entusiasma verlo jugar, y no es poca cosa en estos tiempos en que los resultados acaparan más la mirada que las formas o el contenido.
Los Pumas perdieron agónicamente ante Inglaterra por 27 a 23, en el cierre de la temporada y fue una lástima porque a esta selección inglesa se le podía ganar hoy. Pero demasiadas fallas a la hora de ejecutar, tanto en ataque como en defensa conspiraron para el propósito blanquiceleste. El 17 a 0 parcial castigó a los Pumas y dejó en situación privilegiada a un conjunto inglés que cumplió con su tradicional eficacia y disciplina táctica, aunque esta vez George Ford (verdugo de los Pumas en los últimos cruces) estuvo bastante piadoso y, también, presionado.
Sin embargo, otra vez como una semana antes en Edimburgo ante Escocia, el equipo argentino ofreció su mejor versión en el segundo tiempo, insistimos sin tanto virtuosismo pero con mucha fortaleza mental para bancar la mala y salir en busca de revertir la derrota. Y lo fue consiguiendo, a pesar de sus limitaciones en el scrum y en el line. Ya Inglaterra había perdido eficiencia y de las dudas pasaron a la indisciplina. Los Pumas tomaron la oportunidad y fueron por la hazaña.
Otra vez el impulso de los hombres que vienen del banco suman energía renovadas y aciertos. Y vinieron los puntos que no se habían concretado en la etapa inicial. Piccardo rompió por el medio y también llegó para definir una maniobra de ablande de los forwards.
Ya el desarrollo era de ida y vuelta. Inglaterra seguía siendo más quirúrgico con el pie y dominaba el juego aéreo.
Pero estos Pumas ya demostraron saber pelearle a las incomodidades y siguieron yendo al frente. Piccardo, Benitez Cruz, Gonzalez, Isgró, Montoya y Rubiolo jugaban y combatian, los que vinieron del banco, como dijimos, reforzaron esfuerzos y con el tándem Santiago Carreras-Moyano el equipo argentino aumentó ritmo y voracidad ofensiva-
Nada frenó ese ímpetu, ni siquiera el try de Slade (asistido por Ojomoh, que jugó un partidazo). Los Pumas necesitaban dos tries y el reloj ya era enemigo. Pero quemaron las naves, con inmenso esfuerzo y convicción, por eso no sorprendió el try de Isgró a falta de un minuto, había que sacarle el jugo a esa última pelota. Y desde allá atrás se vinieron en una cabalgata impregnada de heroicidad y avidez de gloria. Inglaterra en estado de desesperación tackleaba sin parar, los Pumas a partir de otro quiebre del fantástico Carreras se pusieron a tiro de try y de proeza. Fueron 16/17 olas de ataque para penetrar y cantar victoria. Inglaterra sólo resistió con penal. Imposible no seguir todo ese pasaje sin hacerlo de pie y conmovidos por esa resurrección de los argentinos que surgió de las entrañas, de un deseo irrefrenable de suceso. No se pudo. En el último line no se aseguró esa pelota arriba con Molina y después de tanto esfuerzo se escapó la chance... una verdadera pena. Esta vez no hubo guiño cómplice de la historia. Para los ingleses, el triunfo. Para los Pumas, una derrota que entremezcla el saber que hay cuestiones como el scrum y el line que es imperioso mejorar. Pero también la admiración por las formas, el coraje y la voluntad que lo hacen un EQUIPO con mayúsculas, que sabe jugar y que, además, produce contagio.
Un párrafo aparte para alguien muy querido
Y por último, estas líneas póstumas que, sin ánimo de ser muy ceremonioso o pomposo, están modesta y merecidamente dedicadas a Nacho Fernández Madero, cuya imagen copó las pantallas de Twickenham antes del partido. El Pastor (uno de sus apodos) en la Catedral suena acorde para quien supo hacer un culto de la amistad, de la bohonomia, de la alegría y de la generosidad sin límites Entre otras funciones, Nacho fue el preparador físico histórico del SIC y fue baluarte moral en todo el proceso con los Pumas de Bronce. Pero más que eso fue una persona hermosa, con su ejemplo y su energía sobrenatural.