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Marcelo Araujo, la definición de relato para generaciones de futboleros

El histórico periodista falleció este lunes a los 78 años y deja un inabarcable archivo con apodos, nombres completos de jugadores y anécdotas desopilantes.

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  • La recordada e inconfundible voz de Marcelo Araujo se apagó en la madrugada de este lunes, a sus 78 años. Es sinónimo de relato futbolero para más de una generación de argentinos, que todavía hoy repiten sus históricas muletillas y apodos.

    Araujo fue una de las voces más reconocidas del fútbol argentino durante décadas y un protagonista central en la transformación del relato deportivo en televisión. Con un estilo intenso, frases que se volvieron populares y una narración pensada para la pantalla, modificó la manera de contar los partidos para millones de televidentes.

    A diferencia del relato clásico heredado de la radio, imprimió velocidad, dramatismo y un tono más televisivo a las transmisiones. Su estilo marcó a toda una generación de relatores y ayudó a instalar una nueva forma de narrar el fútbol en la pantalla.

    A lo largo de su trayectoria relató Mundiales, Copas Libertadores y cientos de partidos del fútbol argentino, convirtiéndose en una de las voces más influyentes del periodismo deportivo del país.

    Con su muerte se apaga una figura clave de la televisión deportiva argentina, cuya manera de relatar el juego dejó una huella profunda en la historia del fútbol televisado.

    La trayectoria de Marcelo Araujo

    Marcelo Araujo nació como Lázaro Jaime Zilberman el 12 de junio de 1947 en el barrio porteño de Villa Crespo, en el seno de una familia de polacos judíos que habían huido de la Alemania nazi. Su madre era ama de casa y su papá fabricante de zapatos.

    Como niño futbolista era un goleador zurdo que se inició en el mundo laboral como administrativo, vendedor y ayudante de un agente de bolsa. Se inscribió en el Círculo de Periodistas Deportivos y dio sus primeros pasos en el histórico programa La Oral Deportiva, de Radio Rivadavia. Allí, José María Muñoz le asignó las coberturas de ciclismo y de polo.

    Ya como relator, fue ganando espacio en los medios. Su momento de mayor popularidad llegó en los años 90 como relator principal de Fútbol de Primera, el programa que dominó las noches de domingo y marcó una época en las transmisiones del campeonato local. Allí consolidó una recordada dupla con el comentarista Enrique Macaya Márquez.

    Marcelo Araujo y Enrique Macaya Márquez, las voces del fútbol para miles de argentinos.

    De esos tiempos quedaron sus menciones a los jugadores con nombre completo, los apodos que imponía a los futbolistas y las exclamaciones informales como "¡qué culo!", que al principio escandalizaban a sus compañeros, hasta que se terminaron acostumbrando. Estos fetiches que rompieron el molde de cómo se escuchaba el fútbol llegaron al mundo de los videojuegos con la versión argentina del PC Fútbol 5.0, que contaba con los relatos de Marcelo Araujo como característica distintiva.

    También permanecen anécdotas como cuando, en un Boca - Platense del Apertura 1992, ante una corrida memorable del juvenil xeneize Luis Medero, advirtió: "Si lo hacés me voy". El futbolista definió con precisión ante el arquero Gustavo Moriconi y, ante el golazo, Araujo cumplió con su promesa y dejó la cabina. "¡Mederoooo… gooooooooooooooooooooool de Boca! Luis Adrián Medero. Basta para mí, ¿eh? Señoras y señores… buenas noches", expresó, antes de irse. Desde el campo de juego, Walter Nelson debió completar el puñado de minutos que faltaba.

    En esos tiempos creó la Escuela Superior de Ciencias Deportivas, por la que pasaron los grandes nombres que al día de hoy continúan en los principales medios de comunicación. Tras su salida de Fútbol de Primera en 2005, estuvo lejos del gran público, con trabajos en el exterior o en canales de escasa audiencia. Tuvo un destacado regreso con Fútbol para Todos, las transmisiones gratuitas del torneo local, de las que fue voz principal entre 2009 y 2014, en dupla con Julio Ricardo.

    Tras el Mundial 2018, con 71 años, se fue alejando de la exposición y se apoyó en su familia. Estuvo internado por Covid-19 durante la pandemia y protagonizó algún escándalo con su segunda esposa, Graciela Ocampo.

    Este lunes, su voz deja de sonar, pero queda un inabarcable archivo de históricos relatos e inolvidables momentos que marcaron a miles de futboleros.

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