Revelan que el juego Pokémon GO fue creado para entrenar una IA que guía a los robots que hacen delivery

Desde el lanzamiento de la plataforma en 2016, los usuarios salieron a la calle a cazar pokemones con su celular sin saber cuál era el verdadero plan que había detrás: un proyecto de mapeo tridimensional sin precedentes a nivel global.

La captura masiva de imágenes a través de la aplicación Pokémon GO permitió el desarrollo de una inteligencia artificial capaz de guiar flotas de robots autónomos por diferentes ciudades del mundo. Desde el lanzamiento de la plataforma en 2016, los usuarios salieron a la calle a cazar pokemones con su celular y aportaron un enorme volumen de información visual, ignorando cuál sería su verdadero destino final.

Los jugadores escanearon puntos de interés y utilizaron funciones de realidad aumentada en el exterior. Cada acción enviaba datos del entorno físico directamente a los servidores de Niantic, la empresa desarrolladora. Esta recolección sistemática acumuló aproximadamente 30.000 millones de imágenes a lo largo de casi una década. Los escaneos sirvieron como base central para un proyecto de mapeo tridimensional sin precedentes a nivel global.

Con esta gigantesca base de datos, la compañía creó el Sistema de Posicionamiento Visual (VPS). Esta tecnología de visión computacional compara la percepción de los sensores con el mapa digital y determina la ubicación de un dispositivo con una precisión muy superior a la del GPS tradicional.

Los mapas digitales orientan a los robots repartidores

A través de alianzas estratégicas con firmas como Coco Robotics, Niantic implementó su sistema de navegación en vehículos de entrega a domicilio. Estas unidades ya operan en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Miami y Helsinki de forma exitosa.

Coco Robotics

Las cámaras de estos dispositivos capturan imágenes en tiempo real para ubicarse en el espacio y esquivar obstáculos. Esta infraestructura les permite “ver” el mundo a través de los ojos de los jugadores y posicionarse con un margen de error de apenas unos centímetros.

La implementación de esta tecnología en las calles abrió un debate sobre los límites de la privacidad en la era digital. Si bien los términos de servicio avalaban el uso de la información para nuevos desarrollos, la mayoría de los usuarios desconocía el alcance real de sus permisos.

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