El presidente Javier Milei se reúne este jueves con Peter Thiel, un empresario multimillonario envuelto en polémica por sus negocios, que consisten principalmente en ofrecer a los gobiernos análisis de datos para uso militar y de seguridad a través de su empresa Palantir, con prácticas que coquetean con el espionaje y la falta de transparencia en el uso de información de los ciudadanos.
Su compañía es criticada por su opacidad al manipular información sensible de individuos, lo que le permite crear perfiles de cualquier persona rápidamente con la ayuda de inteligencia artificial (IA), con aplicaciones en defensa y seguridad nacional pero que amenazan a la privacidad y los derechos civiles.
Qué es Palantir, la empresa en el centro de la polémica
Palantir, fundada en 2003 por Thiel, Alex Karp y otros desarrolladores, tiene un valor de mercado de u$s350.000 millones y su nombre tiene origen en la saga de fantasía El señor de los Anillos. En esos libros, los Palantir son piedras mágicas que permiten ver a través del tiempo y el espacio, pero también corrompen a quienes las usan, ofreciendo información incompleta y tentadora. La firma tiene contratos con el gobierno de Estados Unidos, el Ejército y también con actores del sector privado a nivel global.
Sus herramientas permiten cruzar datos de diversas fuentes (cámaras, redes sociales, registros financieros, GPS) para perfilar individuos, lo que despierta serias preocupaciones sobre la privacidad y un Estado vigilante. La empresa ha mantenido un perfil bajo, trabajando bajo contratos blindados y agenda cerrada, como su negativa durante años a abrirse a la Bolsa ya que hacerse pública haría "llevar una compañía como la nuestra algo muy difícil" según expresó en 2013 Karp. Este secretismo genera desconfianza sobre el verdadero alcance de su poder.
En 2025, la empresa obtuvo un contrato de u$s10.000 millones con el Ejército de EEUU para centralizar el manejo de software y datos al menos hasta 2035. En paralelo, también recibió cientos de millones de dólares en contratos públicos y desarrolló herramientas específicas para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), orientadas al análisis de grandes volúmenes de información para operativos migratorios.
Palantir
Palantir, empresa de Peter Thiel con un valor de mercado de u$s350.000.
Su producto estrella es Gotham, anteriormente conocido como Palantir Government, un poderoso software que integra datos estructurados y desestructurados, proporciona capacidades de búsqueda y descubrimiento, administración de conocimiento y colaboración segura. Está diseñado para misiones antiterroristas, defensa militar y seguridad nacional, con la utilización de inteligencia artificial para predecir comportamientos o amenazas potenciales, lo que ayuda a planificar misiones y acciones de seguridad.
Gotham fue apuntada por su notable similitud con Samaritan, un distópico software presentado en la serie Person of Interest(2011-2016), que consiste en un dispositivo de inteligencia artificial sin limitaciones éticas, que ve a la humanidad como una especie autodestructiva que necesita ser guiada y controlada por una mente superior y no duda en manipular eventos y eliminar a individuos para alcanzar el orden.
El polémico manifiesto de Palantir
El 18 de abril de 2026, Palantir publicó en su cuenta de X lo que fue considerado su manifiesto, titulado "La República Tecnológica en resumen". "Porque nos preguntan un montón", comienza el mensaje, y pasa a desarrollar 22 puntos extraídos del bestseller La República Tecnológica: poder duro, creencia blanda y el futuro de Occidente, escrito por Alexander C. Karp (CEO de la empresa) y Nicholas W. Zamiska.
En estos ítems, el libro proyecta su futuro ideal: gobiernos subordinados a los avances tecnológicos, un servicio militar universal y el paso a una nueva "era de disuasión construida sobre la Inteligencia Artificial".
El texto fue publicado semanas después de que el Departamento de Guerra de Estados Unidos comunicara su intención de reemplazar el uso de los productos de Anthropic, creadora de Claude, en sus sistemas, y señalara a la compañía como un riesgo para la cadena de suministro luego de que se negara a darle a la Casa Blanca el control total de ciertas aplicaciones militares. Palantir se mostró dispuesto a ocupar ese lugar.
Alexander Karp Palantir
Alexander Karp, filósofo, es CEO de Palantir. En 2025, la revista Time lo nombró en la lista de las personas más influyentes del mundo.
David Biedert
La República Tecnológica, en resumen:
- Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.
- Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el más importante, como civilización? Este objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también puede estar limitando y restringiendo nuestra percepción de lo posible.
- El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y de hecho de su clase dominante, solo se perdonará si esa cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la población.
- Se han puesto de manifiesto los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software.
- La cuestión no es si se construirán armas de IA; la cuestión es quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a entablar debates teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Seguirán adelante.
- El servicio militar obligatorio debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente abandonar las fuerzas armadas exclusivamente voluntarias y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.
- Si un infante de marina estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Como país, deberíamos ser capaces de continuar el debate sobre la pertinencia de la acción militar en el extranjero, sin vacilar en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que arriesguen su vida.
- Los funcionarios públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como lo hace el gobierno federal con los funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.
- Deberíamos mostrar mucha más compasión hacia quienes se han dedicado a la vida pública. La eliminación de cualquier espacio para el perdón —el abandono de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— podría dejarnos con un grupo de personas al mando de las que nos arrepentiremos.
- La psicologización de la política moderna nos está desviando del camino correcto. Quienes buscan en la arena política nutrir su alma y su sentido de identidad, quienes confían demasiado en que su vida interior se exprese en personas que quizás nunca conozcan, se sentirán decepcionados.
- Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado impaciente por apresurar, e incluso se regocija con, la desaparición de sus enemigos. La derrota de un adversario es un momento para reflexionar, no para celebrar.
- La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar.
- Ningún otro país en la historia del mundo ha promovido los valores progresistas más que este. Estados Unidos dista mucho de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país para quienes no pertenecen a las élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta.
- El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente larga. Muchos han olvidado, o quizás dan por sentado, que casi un siglo de alguna forma de paz ha prevalecido en el mundo sin un conflicto militar entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de personas, sus hijos y ahora nietos— nunca han conocido una guerra mundial.
- La neutralización de Alemania y Japón tras la guerra debe revertirse. La desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora paga un alto precio. Un compromiso similar, y sumamente teatral, con el pacifismo japonés, de mantenerse, también amenazaría con alterar el equilibrio de poder en Asia.
- Debemos aplaudir a quienes intentan construir donde el mercado no ha actuado. La cultura casi se burla del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a enriquecerse... Cualquier curiosidad o interés genuino en el valor de lo que ha creado es esencialmente ignorado, o quizás se esconde tras un desdén apenas disimulado.
- Silicon Valley debe desempeñar un papel fundamental en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos en Estados Unidos se han mostrado indiferentes ante este problema, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordarlo o arriesgarse con sus electores o donantes al proponer soluciones y experimentos que deberían ser un intento desesperado por salvar vidas.
- La exposición implacable de la vida privada de las figuras públicas aleja a demasiados talentos del servicio público. El ámbito público —y los ataques superficiales y mezquinos contra quienes se atreven a hacer algo más que enriquecerse— se ha vuelto tan implacable que la república se encuentra con una considerable lista de personas ineficaces y vacías, cuya ambición se perdonaría si existiera en ellas algún tipo de convicción genuina.
- La cautela que, sin darnos cuenta, fomentamos en la vida pública es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen nada importante.
- Hay que resistir la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos de sus miembros afirman.
- Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, e incluso subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres, y peor aún, regresivas y perjudiciales.
- Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia. En Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, nos hemos resistido durante el último medio siglo a definir culturas nacionales en nombre de la inclusión. ¿Pero inclusión en qué?
Quién es Peter Thiel, el polémico empresario que se reúne con Javier Milei
Peter Thiel es un multimillonario de Silicon Valley que centra sus negocios en ofrecer a los gobiernos análisis de datos para uso militar y de seguridad. Se trata de su tercera visita a la Argentina.
El empresario tiene 58 años, fue uno de los primeros inversores de Facebook con u$s500.000 y fundó Palantir, su compañía centrada en análisis de datos, en 2003 y con apoyo de la CIA, y PayPal, junto a Elon Musk, en 1998. Su fortuna alcanza los u$s81.100 millones. No esconde su postura libertaria y por eso se convirtió en una figura polémica entre sus colegas.
En febrero y mayo de 2024 visitó Argentina y estuvo en la Casa Rosada de la mano de Alec Oxenford, cuando aún no era embajador en Estados Unidos. "Visité a Javier Milei en la Casa Rosada con Peter Thiel, quien me dijo que cree que las ideas de Milei son tan relevantes a nivel global como lo son para Argentina. Estoy totalmente de acuerdo", había posteado Oxenford en X.
Peter Thiel 2
Peter Thiel, fundador de Palantir.
"Sentimos que Argentina podría ser el futuro de Europa y de Estados Unidos", había afirmado Thiel meses después de la visita. La relación con Milei comenzó en un foro en el Milken Institute en Los Ángeles, en el marco de la cuarta visita del mandatario a Estados Unidos. Este fin de semana, el empresario vio el Superclásico en el Monumental, según Infobae.
Thiel no cree en la democracia, es decir, el respeto por la voluntad de las mayorías y busca reemplazarla. En 2009 escribió, en un ensayo titulado The Education of a Libertarian, que ya no creía que la libertad y la democracia fueran conceptos "compatibles".
En el texto, había concluido: "El destino de nuestro mundo podría depender del esfuerzo de una sola persona que construya o difunda la maquinaria de la libertad que hace del mundo un lugar seguro para el capitalismo".