Siempre fui muy fanático de los ARPG - Action Role Playing Games - de Capcom. Mi gran amor nació con Monster Hunter. Comencé a jugarlos por el año 2007 y no comprendía por qué Capcom tomaba la cruel decisión de publicarlos únicamente en Japón, y las copias que llegaban a Argentina estaban totalmente en japonés. Pero los años pasaron y en 2012 la compañía sorprendió con el anuncio de un nuevo ARPG llamado "Dragon’s Dogma", que tenía una pinta brutal. Está demás aclarar que lo jugué y lo disfruté como un niño, pero al parecer no pasó lo mismo con el resto del público.
El juego se volvió medio de nicho y no causó el impacto que se esperaba. Sin embargo, como sucede con el vino, el paso del tiempo hizo que los jugadores lo empezaran a valorar cada día más. Fue así como llegamos al día de hoy con unas expectativas enormes por el lanzamiento de "Dragon’s Dogma 2". En C5N tuvimos el privilegio de ser uno de los pocos medios en el mundo en jugarlo, y te vamos a contar por qué esta nueva entrega ya se siente entre los nominados a juego del año.
Como si de una pesadilla se tratara, despertamos encerrados en una celda. Gracias a los gritos de unos guardias, solo sabemos que llegó el momento de trabajar y la excavación nos espera para pasar el día recogiendo rocas. Pero, ¿cómo llegamos aquí? ¿Realmente este es nuestro lugar? Las dudas persisten, pero el ataque de una medusa nos hace reaccionar, mientras una voz en nuestra cabeza nos susurra que nuestro destino no es morir en este lugar. Es en ese momento cuando decidimos abandonar la esclavitud y escapar hacia tierras desconocidas.
Luego de cruzar el mar a lomo de un grifo, somos rescatados por la guardia fronteriza, quienes nos llevarán hasta la aldea más cercana donde se encuentra una piedra de la fisura. Al entrar en contacto con esta, todo cambiará. Frente a los ojos de todos, un simple esclavo es capaz de invocar a un Peón y esto nos convierte en aquel humano al cual el dragón le ha comido el corazón y ha elegido para convertirse en el “Ascendido”. Es en este punto donde nuestro objetivo principal será recuperar nuestro corazón y devolver el orden a un mundo dominado bajo las alas de un dragón.
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Como pueden notar, la historia es épica y el camino será uno de los más extensos que haya jugado en muchos años. Antes de comenzar este análisis y adentrarnos en sus mecánicas y de todo lo que van a encontrar, debo aclarar que el juego es muy amplio de abarcar, por lo que necesitaría varios meses para decirles que realmente lo conozco en su totalidad, ya que estamos hablando de un mundo vasto y una profundidad en sus mecánicas que seguramente pasará mucho tiempo para que los jugadores terminen de exprimirlo por completo. Pero comencemos desde el inicio…
El primer gran trabajo que tendremos será crear nuestro personaje. Para que tengan en cuenta la cantidad de opciones que tienen para realizarlo, Capcom lanzó solo el sistema de creación algunas semanas antes totalmente gratuito para que todos los interesados puedan pasar largas horas cambiando cuerpo, color de pelo, posición de los labios, expresiones de los ojos. Incluso podes decidir qué tan encorvado está el personaje o si camina con las piernas abiertas o cerradas. Realmente nunca vi algo con tanto detalle y tan completo como este creador de personajes. Lo bueno es que esto nos intenta preparar para el grado de complejidad que encontraremos dentro del juego.
Una vez creado nuestro personaje, debemos decidir qué clase vamos a utilizar. El juego tiene un total de 10, pero desde el comienzo solo podremos seleccionar 4: Luchador, Mago, Ladrón y Arquero. A diferencia de su primera entrega, donde teníamos 9 clases y muchas eran muy parecidas entre sí, en este juego cada una de ellas tiene un estilo bien marcado y se siente mucho la diferencia entre el modo de juego de una y la otra. Debes tener en cuenta que esta decisión no será definitiva, ya que si no te sentís conforme con tu clase, la podes cambiar en un Gremio de Clases en cualquier momento.
Dentro de cada una, tendremos mejoras que podremos aplicar, como son las Habilidades Básicas, Habilidades de Arma y Runas de Aumento. También contaremos con un rango de disciplina de la clase actual y un sinfín de estadísticas que variarán dependiendo de cómo vayamos equipados y el tipo de build que escojamos. Como podrán notar, un grado de profundidad inmenso.
Tal vez, una de las mecánicas más llamativas son los Peones. Estos serán una especie de socios nuestros que nos acompañarán en todo el recorrido. Pero no es tan simple como un bot que va junto a nosotros para atacar y curarnos en la partida, para nada, está muy lejos de eso. Al comenzar el juego, nosotros invocamos un Peón que será nuestra mano derecha. Este puede tener un nombre, una clase y todo tipo de estadísticas como si fuera un personaje más. Lo podremos equipar y seguir su progreso como si se tratara de un segundo jugador, pero fuera de esto, podemos contratar hasta tres peones más, y es aquí donde viene lo innovador de “Dragons Dogma 2”.
Cada uno de estos Peones será de algún jugador o amigo que lo haya creado en su partida y nosotros los podremos "alquilar". Estos peones viven como en mundos paralelos, por lo que si su creador los hizo ir a cazar por una zona que para nosotros es inexplorada, el Peón nos guiará y nos comentará que por esa zona él ya estuvo, e incluso nos puede indicar qué misiones hizo, si encontró algún cofre o marcarnos la ruta más simple a nuestra misión. Ellos van a ir hablando todo el tiempo y nosotros seremos capaces de responder a sus consejos con órdenes directas como "Ve" para que hagan lo que quieran hacer sin que nosotros estemos presentes. Una verdadera locura. Como solo podremos llevar 4 peones, al querer contratar alguno mejor tendremos que despedir alguno de nuestro equipo y este volverá con su dueño original, por lo que todo el equipo que le hayamos puesto se irá con él, y al mismo tiempo el juego nos ofrece la posibilidad de enviarle un regalo a su creador en modo de agradecimiento.
A diferencia de otros RPG de este tipo, el mapa no estará minado de puntos de interés, ni las misiones nos darán información directa de lo que tenemos que hacer o dónde ir. Muchas veces solo nos indicará por la zona donde está, y una vez llegado a ese punto será cuestión de indagar con los lugareños para que nos guíen y nos den un poco más de información sobre el conflicto que están teniendo. Pero el punto más interesante de salir de aventura es que el juego no nos facilita la opción de teletransportación. Si se puede, pero al principio es muy caro pagar para movernos por el mapa, por lo que esto incentiva muchísimo la exploración al mismo tiempo que nos hace sentir todo el tiempo en peligro porque las noches son de los peores momentos para transitar y parar en un posada tal vez puede ser muy caro. Por esta razón, te las vas a ver bastante feas en muchos momentos.
Y si hablamos un poco sobre el tiempo, este juega un factor fundamental en la aventura. No solo por su ciclo de día y noche que hace que absolutamente todo cambie, sino porque hasta transportarnos en carruajes hace que se sienta totalmente realista. Nos podremos subir a uno de estos y dormir si queremos, pero no sería nada raro que de camino seamos atacados por trasgos y te tengas que despertar para salir a la batalla.
Mientras acampamos, también nos puede suceder lo mismo, y por supuesto, toda la comida de nuestro inventario se puede echar a perder si realmente no la cocinamos o consumimos a tiempo. En otro de los casos que afectan el tiempo son las misiones. Eso de escoger misiones y resolverlas cuando quieras no funciona en Dragon’s Dogma 2. En este, tendrás un tiempo límite, ya que las misiones secundarias avanzan sin que vos participes, y lo más probable es que si llegas tarde ya no haya manera de solucionarlo.
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Como contaba anteriormente, al no facilitarnos movernos rápido entre un punto y punto, nos obliga a aventurarnos y la exploración es sumamente divertida. Todo el tiempo estaremos recolectando materiales que podremos utilizar para fabricar diferentes pociones que nos ayudarán a la hora de los combates. Así mismo, cazando animales y eliminando diferentes enemigos podemos obtener piezas únicas. También explorar nos llevará a rincones y campamentos enemigos de los cuales podamos obtener jugosas recompensas, por lo que meterte en lugares peligrosos y salir con vida siempre te dará una buenas sorpresas.
Otro de los puntos divertidos de la exploración es que el paso del tiempo afecta al progreso de aldeas que ayudamos, así como volveremos a ver crecer la vegetación o tal vez puentes o campamentos que hayamos destruido pueden volver a fabricarse. Es la primera vez que siento que estoy jugando un MMO siendo un juego single player. Es realmente sorprendente como te dan ganas de que nunca acabe, porque cada vez hay más cosas para descubrir ya que el juego no solo se mueve de forma horizontal, tendremos muchas montañas por escalar y cuevas por recorrer, por lo que su extensión es inmensa.
El sistema de combate es otro de esos puntos que tienen una profundidad increíble. Confieso con total sinceridad que tengo mucho más que aprender y estoy seguro de que en algún momento retomaré esta reseña para hablar de sus futuros DLCs y ser más específico con cada una de las clases. El juego está pensado para que encaremos cada batalla de una forma táctica y podamos usar cada una de las vocaciones y enfocar nuestro combate con una estrategia diferente. Al mismo tiempo, podremos generar sinergia con nuestros peones y así permitir luchas más dinámicas utilizando diferentes habilidades.
Esto lo aclaro porque cada enemigo tendrá sus formas de ataque, al igual que sus debilidades. Como si se tratara de un Monster Hunter, vamos a atacar sus zonas débiles para cortarlas y así volverlos más vulnerables, paralizarlos, atontarlos, y atacar en el momento indicado. También podremos agarrarnos de las patas para desestabilizarlos, arrojar enemigos o hasta trepar para llegar a las zonas vulnerables de los enemigos más grandes y agresivos. Todo dependerá de tu habilidad y tu ingenio a la hora de encarar las batallas.
Después de cada combate, tendremos que tener muy presente la utilización de nuestra barra de salud, ya que contamos con un medidor de pérdida. Esto significa que si fuimos duramente atacados, parte de esa vida que perdimos no la recuperaremos ni con magia, ni con medicinas. Solo la vas a restablecer descansando en un campamento o en una posada, y ambas opciones suelen ser muy caras. También te tenés que fijar en los estados, que hay cantidades pero son tan reales que por ejemplo si vamos a luchar mojados, nuestros ataques de fuego no tendrán el mismo impacto o si somos atacados por un ataque relámpago quedaremos endurecidos. Todo tiene consecuencias, por lo que explicar cada uno de sus detalles en una reseña sería casi imposible.
Jugar “Dragon’s Dogma 2” es una experiencia única. Podría pasar horas contándoles sobre el comportamiento de sus enemigos, las interacciones con los peones, el nivel de complejidad de cada una de sus clases, el sistema de inclinaciones, nuestras estadísticas y todas las historias que tengo de haber corrido de una punta a la otra mientras mis colegas curaban mi barra de resistencia. El juego continuamente te está invitando a vivir una aventura única y la verdad que lo agradezco mucho.
Imagen 10 - Dragons Dogma
Después de mi introducción, muchos pueden pensar que estoy exagerando o como se dice hoy en día, la nostalgia pudo con el redactor, pero les aseguro que no es así. Capcom no deja de hacer las cosas bien, la compañía está regresando a sus momentos de gloria y llevó “Dragon’s Dogma 2” mucho más allá de lo que un jugador se puede imaginar que se va a encontrar. Su lanzamiento será el 22 de marzo para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, y lo único que puedo decirles es: “Empuña las armas, recién resucitado…” Llegó el momento de encarnar al Ascendido.