¿Todo junto o por partes? Cuál es el truco para poner la carne a la parrilla y hacer mejor el asado

Cada vez más parrilleros y especialistas coinciden en que existen nuevas formas sobre cuándo y cómo poner cada pieza sobre el fuego.

  • Poner toda la carne junta desde temprano es una práctica que ya no se recomienda.
  • Esa costumbre suele afectar la textura y el sabor de los cortes.
  • Los parrilleros actuales prefieren cocinar por tandas o a pedido. Esto permite servir la carne más jugosa y en el punto justo.
  • También cambió la idea de darles a todos los cortes el mismo tipo de cocción, ya que hoy se conoce que cada trozo merece su propio espacio y tiempo en las brasas.

Arrancar un asado siempre despierta la misma discusión entre amigos y familiares: ¿Conviene poner toda la carne junta desde el principio o ir sumándola de a poco según los tiempos de cocción? Aunque parece un detalle menor, esta decisión puede marcar una diferencia enorme en el resultado final, tanto en el sabor como en la textura de cada corte. En un ritual tan arraigado en la cultura argentina, cada paso cuenta y los pequeños ajustes suelen ser los que separan un asado correcto de uno realmente memorable.

La forma en la que se organiza la parrilla no solo influye en el punto de cocción, sino también en la jugosidad de la carne, en el manejo del fuego y en la experiencia general de quienes esperan alrededor de las brasas. No todos los cortes reaccionan igual al calor ni necesitan el mismo tiempo sobre la rejilla, y entender esa lógica es clave para evitar errores clásicos como carnes secas, quemadas por fuera o crudas por dentro.

Así es el truco para poner la carne a la parrilla y que salga mejor

carne parrilla

Durante mucho tiempo fue habitual encender el fuego y colocar toda la carne en la parrilla desde el inicio, con la idea de “adelantar trabajo”. Sin embargo, esa costumbre empezó a quedar atrás porque, en la práctica, suele jugar en contra del resultado final: los cortes pierden jugosidad y el sabor se ve afectado.

En la actualidad, quienes saben de asado apuestan por una organización más ordenada, cocinando en etapas o sumando la carne de manera progresiva, lo que permite controlar mejor los tiempos y servir cada pieza en su punto justo.

También se dejó de lado la lógica de tratar a todos los cortes por igual. Antes era común que todo recibiera el mismo calor y terminara con una cocción pareja, pero muchas veces excesiva. Hoy se entiende que cada tipo de carne necesita su propio ritmo y su propio lugar en la parrilla para lograr un resultado más equilibrado y sabroso.

Qué otras costumbres cambiaron para hacer el asado

Otra costumbre que fue quedando atrás es la del brasero en la mesa, que mantenía la carne al fuego mientras ya se estaba comiendo y muchas veces terminaba secándola o pasándola de cocción. Hoy la mirada es distinta: se busca cocinar cada corte con un criterio propio, considerando su espesor, la cantidad de grasa y el tipo de pieza, para obtener resultados más parejos y con mejor sabor.

El cambio también se nota en la oferta. La parrilla ya no se limita al clásico combo de costilla, vacío y chorizo. En muchos asados aparecen opciones menos tradicionales, carnes con procesos de maduración y embutidos artesanales de mejor calidad. Además, las guarniciones ganaron un lugar central: vegetales grillados, calabazas, batatas o espárragos al rescoldo son cada vez más habituales, incluso en mesas donde no todos consumen carne.

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