Cayó la "Banda del 79": armaban entraderas desde la cárcel y robaban hasta 14 casas por semana

Operaban en La Plata, Gonnet, City Bell y Ensenada. Los audios del grupo de WhatsApp revelaron cómo planificaban los golpes y elegían a las víctimas.

Los integrantes de la denominada “Banda del 79”, una organización acusada de cometer violentas entraderas en distintos puntos de La Plata y sus alrededores, se negaron a declarar ante la Justicia luego de ser detenidos en una serie de allanamientos realizados por la Policía Bonaerense. Algunos de los sospechosos cuentan con defensa oficial, mientras que otros se presentaron con abogados particulares.

La investigación apunta a una estructura criminal integrada por nueve personas de entre 20 y 35 años: seis fueron arrestadas y otras tres continúan prófugas. La mayoría posee antecedentes penales y los investigadores los describen como “delincuentes de carrera”. Incluso el presunto líder de la organización ya había estado preso por una causa de homicidio.

La causa, que encabeza la fiscal María Cecilia Corfield, titular de la UFI Nº15 de La Plata, comenzó a esclarecer una modalidad que había generado preocupación en la región: una banda que, según la pesquisa, podía concretar hasta 14 entraderas por semana y que tenía una parte de su estructura operativa funcionando desde la cárcel.

El nombre elegido por el grupo tampoco era casual. El chat de WhatsApp mediante el cual coordinaban los movimientos se llamaba “La Banda del 79”, en referencia al número que en la quiniela representa a “El ladrón”.

La investigación determinó que el grupo no actuaba de forma improvisada. Antes de cada golpe estudiaban a las víctimas durante días. Sus blancos preferidos eran principalmente jubilados con una situación económica acomodada y que, además, permanecían solos en sus viviendas.

Los seguían, analizaban horarios de entrada y salida, observaban los vehículos que utilizaban y evaluaban los momentos más vulnerables para atacar. Con el rostro cubierto, guantes, ropa oscura y armas de fuego, irrumpían violentamente en las casas para reducir a las víctimas y apoderarse de dinero, joyas, dólares, celulares, televisores y computadoras.

Pero una de las pruebas que más llamó la atención de los investigadores fueron los audios recuperados del grupo de WhatsApp, donde los sospechosos hablaban con naturalidad sobre los robos y utilizaban un lenguaje codificado para referirse a los golpes.

Los audios

  • En una de las conversaciones se escucha: “¿Qué onda amigo? ¿Todo tranqui? Estaba re durmiendo, recién me despierto”.
  • La respuesta llegaba segundos después: “Sí, me había dicho el Cristian. ¿Qué onda? ¿Estás ahí en tu casa vos?”.
  • En otro fragmento aparece la planificación de un posible objetivo: “¿Qué onda el grupo? ¿Estamos activos? ¿Vamos a salir a jugar un partidito? ¿Necesitamos suplentes?”.
  • Los investigadores creen que expresiones como “jugar un partidito” eran utilizadas para hablar de los hechos delictivos.
  • La conversación continúa con referencias directas a posibles víctimas: “Yo tengo un re laburito, bro. La tienen toda. Recién pasé. Tienen una Ranger re piola. Vale como una banda de plata. La tienen toda”.
  • Y agrega: “Ahora vamos a laburar un par de Ranger, boludo”.
  • También aparecen detalles sobre vehículos y análisis de zonas: “Pato, fijate si no está la Nissan esa ahí. Cristian dice que tiene la Focus no más”. “Además está re fácil la zona. Corta, está para laburar tranquilo. Estás por el fondo y laburás re tranquilo”.
  • Los audios muestran además referencias a objetos que buscaban durante los asaltos: “Está para ir a rescatar todas esas cosas. Y la compu, y esas cosas que tenías vos”.
  • Y otra frase que quedó registrada: “Loro, rescatate de mi Versa, boludo. ¿Qué onda?”.

Para los investigadores, el material secuestrado expuso el funcionamiento interno de una organización que no solo planificaba cada movimiento sino que además se mostraba cómoda con una dinámica delictiva permanente. Después de los robos, según la pesquisa, algunos integrantes incluso publicaban en redes sociales fotografías de armas y de los objetos sustraídos, celebrando los golpes.

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