¿Con qué objetivo se frota un diente de ajo sobre la parrilla antes de usarla?
Frotar ajo en la parrilla crea una capa protectora que evita que la carne se pegue.
Aporta un aroma suave que realza el sabor sin invadirlo. También favorece una mejor caramelización y un dorado más parejo de la carne.
Al mismo tiempo, tiene efecto antimicrobiano, lo que suma un plus de higiene en la cocción.
Por último, también ayuda a limpiar grasa y restos previos de la parrilla de manera natural.
El asado es uno de los rituales más sagrados de la mesa argentina, y como todo clásico, está rodeado de secretos, costumbres y pequeños trucos que se transmiten de generación en generación. Entre ellos, hay uno que muchos parrilleros experimentados aplican casi de manera automática antes de poner la carne al fuego: frotar un diente de ajo sobre la parrilla caliente. Aunque a simple vista puede parecer un detalle menor, este gesto cumple varias funciones prácticas que influyen directamente en el resultado final del asado.
Este truco no solo está relacionado con el sabor, sino también con el manejo del fuego y de la cocción. Además, ese mismo proceso aporta un aroma suave que se impregna en la carne, en las verduras o incluso en los chorizos, sin llegar a tapar el gusto principal de cada corte. Lejos de ser una moda, este es un recurso simple, económico y efectivo que combina practicidad con un toque de sabor extra.
Cómo funciona el truco de frotar ajo en la parrilla antes del asado
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Uno de los trucos más simples y efectivos para mejorar el asado consiste en pasar un diente de ajo cortado por la parrilla bien caliente antes de empezar a cocinar. De acuerdo con especialistas, este gesto genera una película casi imperceptible sobre el metal que evita que la carne se adhiera y, al mismo tiempo, deja un aroma sutil que acompaña el sabor sin opacarlo.
Cuando el ajo entra en contacto con el calor, libera sustancias naturales como la alicina, que favorecen una mejor caramelización de la superficie de la carne. Esto no solo mejora el color y el dorado, sino que también contribuye a que el resultado final sea más parejo y jugoso.
Pero el beneficio no es solo gastronómico. Investigaciones citadas por la revista Food Control indican que el ajo fresco y su aceite tienen propiedades antimicrobianas frente a bacterias comunes en los alimentos, lo que suma un plus de seguridad e higiene durante la cocción.
Además, los compuestos sulfurados del ajo ayudan a arrastrar restos de grasa y residuos de cocciones anteriores, por lo que este truco también funciona como una forma natural de limpiar y “desinfectar” la parrilla sin necesidad de usar productos químicos.