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Tenía palpitaciones y se agitaba muy seguido: pensaron que eran anginas pero el diagnóstico final reveló lo peor

En el proceso, la historia dio un giro inesperado: las hipótesis iniciales quedaron descartadas y surgieron nuevas preguntas sobre el verdadero origen del cuadro.

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  • Las palpitaciones frecuentes y la agitación constante parecían, en un comienzo, síntomas compatibles con un cuadro común. Las primeras consultas médicas apuntaron a una causa habitual y poco alarmante, un diagnóstico que llevó tranquilidad inicial y explicó durante un tiempo por qué el cuerpo respondía de esa manera. Sin embargo, el malestar no desapareció y los episodios comenzaron a repetirse con mayor intensidad.

    Con el paso de las semanas, la persistencia de los síntomas encendió una señal de alerta. Lo que parecía un problema pasajero empezó a interferir con la rutina diaria, obligando a realizar estudios más profundos. El diagnóstico final reveló una realidad mucho más compleja y delicada de lo que se había pensado al principio.

    Qué descubrieron los médicos en la mujer que tenía palpitaciones y le faltaba el aire

    En abril de 2021, Analía Rodríguez fue diagnosticada con coronavirus. A pesar de no estar vacunada en ese momento, cursó la enfermedad de forma leve y no presentó complicaciones importantes. Sin embargo, pocos días después comenzó a notar la inflamación de un ganglio.

    En una consulta médica le indicaron que se trataba de una secuela del Covid y le diagnosticaron anginas, por lo que recibió medicación. Con el paso del tiempo, la inflamación no cedió: primero fue un ganglio en la garganta y, meses más tarde, aparecieron otros dos en el cuello. Ante el empeoramiento del cuadro, decidió consultar nuevamente con otro profesional.

    En ese período, Analía también presentaba tos persistente y episodios de arcadas, especialmente por la noche o al despertar, debido a la sensación de obstrucción en la garganta. Además, empezó a sentir molestias al mover el cuello hacia un lado, sin llegar a ser dolor, y una marcada pérdida de peso.

    En la segunda consulta, el médico le palpó el cuello y el abdomen, lo que le generó una leve molestia en la zona del ombligo, sumado a un creciente cansancio físico. La indicación de realizar una tomografía y análisis de sangre despertó preocupación, ya que comenzó a sospechar que podía tratarse de algo más serio.

    Tras los estudios, y al detectarse valores alterados, los médicos decidieron realizar una punción en uno de los ganglios del cuello y derivarla a una hematóloga. Aunque inicialmente no le explicaron con claridad cuál podía ser el diagnóstico, Analía empezó a intuir la gravedad de la situación tras la primera punción realizada en diciembre.

    La confirmación llegó el 7 de enero de 2022: Linfoma no Hodgkin. El tratamiento consistió en seis ciclos de quimioterapia R-CHOP en el Hospital Durand, con sesiones cada 21 días. La primera fue compleja y requirió internación preventiva, pero el resto del tratamiento avanzó de forma favorable. Actualmente, Analía realiza controles periódicos, lleva una vida activa, hace ejercicio y destaca el valor de disfrutar cada día con una mirada positiva hacia el futuro.

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