Un golpe le generó un moretón que le duraba años y años: nadie estaba preparado para el diagnóstico real

Mientras el cuerpo enviaba señales, la rutina y la aparente normalidad contribuyeron a retrasar una respuesta médica certera.

  • Julieta González convivió desde la infancia con un moretón persistente y un crecimiento anormal en el gemelo izquierdo, inicialmente atribuido a un golpe común.
  • Durante años recibió diagnósticos de hemangioma benigno, lo que retrasó un tratamiento específico y afectó su vida cotidiana y deportiva.
  • Tras múltiples consultas y cirugías, estudios genéticos permitieron identificar una enfermedad rara llamada Anomalía Fibro Adiposa Vascular (FAVA).
  • El tratamiento quirúrgico y farmacológico mejoró de forma drástica su calidad de vida, eliminó el dolor y redujo la malformación muscular.

Lo que comenzó como una lesión menor terminó convirtiéndose en una señal de alerta que pasó desapercibida durante años. Un simple golpe, seguido por un moretón persistente, parecía no tener mayor relevancia al principio, pero con el tiempo encendió alarmas en la Salud de Julieta.

La naturalización de ciertos síntomas y la falta de explicación clara hicieron que la situación se prolongara mucho más de lo esperado. El caso terminó revelando la importancia de no subestimar manifestaciones físicas inusuales. Detrás de un signo aparentemente común, se escondía una causa que tomó por sorpresa a todos.

Cómo era el diagnóstico de la joven que tenía un moretón constante en su pierna

-Julieta - Salud

Desde que tiene memoria, Julieta González convivió con una diferencia evidente en su pierna izquierda. Todo comenzó cuando tenía apenas seis meses de vida, momento en el que sus padres detectaron un moretón muy grande que cubría gran parte del gemelo. En ese instante pensaron que se trataba de un golpe accidental, pero con el paso de los años comprendieron que no desaparecía como algo pasajero.

A medida que Julieta crecía, el gemelo afectado también aumentaba de tamaño. Cuando cumplió siete años, la desigualdad entre una pierna y la otra ya resultaba imposible de disimular. El dolor comenzó a hacerse presente en situaciones cotidianas, especialmente al jugar con amigos o practicar deportes. Recordó que durante sus inicios en el hockey, un golpe con la bocha en la zona afectada fue tan intenso que la obligó a abandonar la actividad.

Junto a sus padres, inició entonces un recorrido médico por distintas ciudades (Rosario, Corrientes y Santa Fe) en busca de respuestas. En cada consulta recibían el mismo diagnóstico: se trataba de un hemangioma benigno y debían esperar a que completara su crecimiento para evaluar una posible intervención. Este tipo de hemangioma es un tumor no canceroso producido por un crecimiento anormal de vasos sanguíneos, lo que llevó a postergar decisiones durante años.

El panorama comenzó a cambiar cuando una dermatóloga amiga en Reconquista les facilitó el contacto del doctor Cristóbal Papendiek, especialista en malformaciones venosas. Por primera vez, Julieta sintió que existía una posibilidad real de solución. En la consulta les confirmaron la necesidad de una cirugía, algo que antes nadie se había animado a proponer, en parte por desconocimiento y por el temor a enfrentar un caso poco común.

En 2013 fue sometida a una primera intervención quirúrgica, que consistió en cortar y suturar las venas que no funcionaban correctamente. Al año siguiente se realizó una segunda operación. Ambas fueron exitosas y significaron un cambio rotundo en su calidad de vida: pudo volver a moverse con normalidad, caminar, hacer ejercicio y dejar atrás el dolor constante. Sin embargo, con el tiempo, los síntomas regresaron y volvieron a afectar su rutina y sus proyectos.

Después de nuevas consultas y viajes médicos, Julieta se trasladó con su familia a Buenos Aires, donde fue sometida a otra cirugía destinada a reducir al máximo la malformación y a realizar una biopsia para un estudio genético. El objetivo era controlar la lesión mediante medicación. A partir de ese estudio llegó finalmente el diagnóstico definitivo: Anomalía Fibro Adiposa Vascular (FAVA), una enfermedad vascular poco frecuente y dolorosa que genera una masa dentro de un músculo, generalmente en brazos o piernas.

Tras el tratamiento, Julieta contó que el dolor desapareció por completo. Volvió a caminar, estar de pie y hacer ejercicio sin molestias, algo que consideró su mayor deseo cumplido. Además, el tamaño del gemelo se redujo notablemente. En la actualidad, continúa con medicación para evitar que la malformación vuelva a desarrollarse.

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