Sócrates, filósofo griego: "Si consigues una buena pareja, serás feliz. Si consigues una mala, te convertirás en..."

El pensador ateniense fue condenado a muerte en el 399 a.C por "impiedad", un delito contra la mente de los jóvenes de la época.

  • El filósofo ateniense representó un antes y un después en la filosofía occidental.
  • El encargado de difundir sus lecciones fue Platón, su discípulo, ya que no se conoce ni una línea escrita por Sócrates en persona.
  • Sócrates fue el inventor del "método mayéutico", una forma de acercarse a la verdad mediante preguntas.
  • Sus enseñanzas filosóficas sobre el acceso a la verdad continúan vigentes hasta el día de hoy.

En la historia de la filosofía hay nombres que pesan fuerte. Uno de ellos es el de Sócrates, el pensador ateniense que, sin haber dejado una sola línea escrita, cambió para siempre la manera en que entendemos la verdad, la ética y hasta el amor en Occidente. Maestro de Platón y considerado el padre de la filosofía occidental, su figura sigue generando debate más de dos milenios después de su muerte.

A Sócrates se lo conoce como el creador de un método sin precedentes, el método dialéctico o la mayéutica, basado en un esquema de formulación de preguntas. En los textos atribuidos a Platón, quien ocupa el lugar de inquisidor se encarga de cuestionar a su adversario hasta "desnudar" la verdad y echarla a la luz. Es decir, el recorrido de conocimiento se realiza a través de un diálogo; algo que cambió para siempre la forma de entender la política y todavía moldea los debates contemporáneos.

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Sócrates, imagen generada con IA por Freepik.

Sócrates, imagen generada con IA por Freepik.

Apenas pasada la fecha de San Valentín, una de sus frases vuelve a circular con fuerza en redes sociales y aplicaciones de citas: "Cásate si puedes. Si consigues una buena pareja, serás feliz; si encuentras una mala, te convertirás en filósofo". Con ironía, el ateniense sugiere que tanto la dicha como el tropiezo son caminos de aprendizaje. La armonía en el vínculo trae felicidad; el conflicto, en cambio, obliga a pensar, a revisarse y, finalmente, a crecer.

En esa misma línea provocadora se inscribe otra sentencia moral que todavía genera polémica: "Teme el amor de una mujer más que el odio del hombre". La frase, leída hoy, interpela desde distintos ángulos y abre discusiones sobre el poder de las pasiones y la intensidad de los afectos. Más allá del tono y del contexto histórico, hay algo que permanece: para Sócrates, el amor, como la vida, era un terreno de constante reflexión y examen. Un espacio donde cada experiencia, sea luminosa o más adversa, podía convertirse en una oportunidad para comprender mejor quiénes somos y cómo nos relacionamos.

Quién era Sócrates

Sócrates nació en la Atenas del siglo V a. C. y dedicó su vida a preguntar para conocer la verdad, el trasfondo de las acontecimientos y las razones detrás de los hechos del entorno. El "método socrático" consistía en interpelar a sus interlocutores para que, a través del diálogo, pudieran descubrir contradicciones y arribar a una verdad más profunda. No enseñaba respuestas cerradas; sembraba dudas. Y en ese gesto, transformó el pensamiento de Occidente.

El filósofo defendía la importancia de conocerse a uno mismo, de mirar hacia el interior antes de opinar con liviandad sobre el mundo. Para él, la sabiduría comenzaba por reconocer la propia ignorancia. Esa postura crítica, incómoda para el poder que representaba a Atenas -una democracia poco estable pero restaurada tras la Guerra del Peloponeso, le valió enemigos. En el 399 a. C. fue condenado a muerte, acusado de corromper a los jóvenes y de no respetar a los dioses de la ciudad. Según los registros, el castigo fue ingerir cicuta, un veneno popular entre los atenienses para infundir justicia.

A su vez, paradójicamente, todo lo que sabemos del pensamiento de Sócrates proviene de sus discípulos, ya que el propio maestro no dejó ni una línea escrita. Platón, uno de sus discípulos, fue quien lo convirtió en protagonista de muchos de sus diálogos y amplificó la voz de su mentor, que llega hasta nuestros días. Si algo mantiene vigente al filósofo no es solo su método, sino la universalidad de sus reflexiones.

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Sócrates, imagen de Freepik.

Sócrates, imagen de Freepik.