Santa Fe: por qué el nuevo Régimen Penal Juvenil no se puede aplicar al adolescente que mató a un compañero

Si bien el tirador de San Cristóbal tiene la edad suficiente para ser imputado bajo la nueva legislación, hay un detalle en su redacción que impide su aplicación.

El Congreso aprobó el nuevo Régimen Penal Juvenil que baja la edad de punibilidad a 14 años y el Gobierno la promulgó el 9 de marzo en el Boletín Oficial. Sin embargo, el artículo 52 de la ley establece que "entrará en vigencia a los ciento ochenta (180) días de su publicación en el Boletín Oficial". Solo transcurrieron 21.

Por lo tanto, el atacante de 15 años no es punible porque todavía rige el régimen penal anterior, que fija la edad de punibilidad en 16 años. Como al momento del delito está vigente el decreto Ley N°22.278, el menor no será condenado ni atravesará un proceso penal, sino que se le aplicará alguna medida de seguridad.

De haber estado vigente el nuevo Régimen Penal Juvenil, la Justicia lo podría haber condenado a 15 años de cárcel, como máximo y sin posibilidad de perpetua. Comenzaría a cumplir la condena en un centro especializado de detención juvenil, con programas de revinculación, hasta que alcance la mayoría de edad, momento en el que se evaluaría su traslado a una unidad del servicio penitenciario común.

Aún así, el Poder Judicial todavía debe determinar de dónde sacó el arma el adolescente y, si fue proporcionada por un adulto, el nivel de responsabilidad penal del mismo sobre le delito. La nueva ley también exigiría una investigación multidimensional del entorno del menor imputado para entender la raíz de su violencia.

Cómo era el tirador de San Cristóbal como estudiante y amigo

El agresor era alumno de la Escuela N°40 Mariano Moreno de San Cristóbal y, según las primeras reconstrucciones oficiales, no presentaba señales previas que permitieran anticipar el desenlace. Así lo aseguró el secretario de Gobierno municipal, Ramiro Muñoz, quien descartó que hubiera indicios de conflicto o conductas problemáticas.

“No se podían haber evitado porque no había presunción. Era un buen alumno y no tenía problemas de conducta. La mamá es docente y el padre es comerciante”, explicó el funcionario en diálogo con C5N, trazando un perfil que contrasta con la violencia del hecho.

El ataque ocurrió cerca de las 7:15, cuando los estudiantes aguardaban el inicio de la jornada escolar. El joven ingresó con una escopeta escondida en un estuche de guitarra y, ya dentro del edificio, comenzó a disparar.

El testimonio de Axel, amigo de la víctima y compañero de básquet del agresor, aporta otra dimensión al perfil del tirador: la de un adolescente integrado socialmente y sin señales visibles de violencia.

“Se lo veía tranquilo. Era amable, gracioso, buena onda. No se mostraba violento. Siempre se lo veía feliz, alegre”, relató en diálogo con C5N. Según su reconstrucción, el ataque comenzó en los baños del sector superior del colegio: “Fue primero a los baños en la parte alta. Ahí se encontró con la víctima y le disparó. Disparó cuatro veces”.

Axel también describió el desconcierto generalizado que provocó la situación: “Nos agarró a todos de sorpresa. Yo jugaba al básquet con él, éramos amigos y era un chico que nada que ver con lo que pasó hoy”.

En medio del shock, el joven intentó encontrar alguna explicación posible: “Pienso que pudo haber sufrido bullying de parte de los compañeros o algo en la casa no estaba bien. Si le pasaba algo lo ocultaba bien y no lo demostraba”.

Y agregó un dato estremecedor sobre la secuencia del ataque: “Muchos dicen que salió del baño gritando ‘sorpresa’. Fue a matar a todos. Disparaba a cualquiera y al que le pegaba, le pegaba”.

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