Qué cortes de carne inusuales podés sumar para el asado y sorprender en la cena de fin de año
Explorar piezas menos tradicionales puede ser la clave para renovar la parrilla, sin perder el espíritu de una de las comidas más emblemáticas de la mesa argentina.
Animarse a probar cortes menos habituales, jugar con los tiempos de cocción y sumar guarniciones originales puede convertir el asado de fin de año en algo más que una tradición repetida.
Cortes de carne poco habituales que ganan protagonismo en la parrilla
Opciones sabrosas para salir del asado tradicional sin perder identidad
Recomendaciones de expertos para innovar en cenas y reuniones especiales
Alternativas accesibles y fáciles de cocinar para sorprender a los invitados
La parrillada es un clásico indiscutido de las celebraciones argentinas, pero cada vez más personas buscan salir de lo de siempre y sorprender a sus invitados con propuestas distintas. ¿Qué cortes de carne inusuales podés sumar al asado para sorprender en la cena de fin de año?
Explorar piezas cárnicas menos tradicionales, sumar nuevas técnicas de cocción y repensar los acompañamientos puede transformar una comida conocida en una experiencia completamente renovada.
Expertos parrilleros coinciden en que animarse a probar opciones fuera del circuito habitual no solo amplía el abanico de sabores, sino que también permite descubrir carnes más económicas, rápidas de cocinar y con gran potencial gastronómico. La clave está en mantener la esencia, pero abrirse a nuevas combinaciones que sorprendan y renueven la experiencia alrededor del fuego.
ojo de bife
Cuáles son los cortes de carne con los que podés sorprender en un asado
Más allá del vacío y el asado de tira, existen cortes que suelen quedar relegados en la carnicería, pero que a la parrilla sorprenden por su sabor y textura. La arañita, por ejemplo, es un corte chico, tierno y de cocción rápida, ideal para servir en porciones pequeñas. La marucha, ubicada en el hombro del animal, ofrece un equilibrio perfecto entre jugosidad y firmeza cuando se cocina a punto.
Otra opción interesante es la ceja de ojo de bife, con vetas de grasa que aportan un sabor intenso, o la punta de vacío, más magra y delicada que el vacío tradicional. También ganan protagonismo los llamados cortes del “asado del carnicero”, como la tapa de asado, la cima o la tapa de nalga, que bien trabajados pueden convertirse en verdaderos protagonistas de la mesa.
Para quienes buscan ir un paso más allá, el cordero a la llama o a la parrilla, marinado con hierbas, ajo, limón y vino blanco, aparece como una opción ideal para celebraciones especiales. Su sabor profundo y su cocción lenta lo convierten en una elección distinta, perfecta para cenas largas y reuniones numerosas.