El cazador de asteroides de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), Psyche, lanzado recientemente, brindará una visión única de un cuerpo celeste que podría compararse con las profundidades inexploradas de la Tierra.
En la travesía hacia un asteroide, la nave espacial Psyche llevará a cabo los primeros ensayos de comunicaciones ópticas en el espacio exterior.
El cazador de asteroides de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), Psyche, lanzado recientemente, brindará una visión única de un cuerpo celeste que podría compararse con las profundidades inexploradas de la Tierra.
Sin embargo, un instrumento a bordo está generando entusiasmo entre los científicos, pero en un ámbito diferente: las comunicaciones espaciales.
A lo largo de la era espacial, estas comunicaciones se han basado principalmente en ondas de radio, una pequeña porción del espectro electromagnético. No obstante, los científicos aspiran a expandir su alcance incorporando pronto el láser como una herramienta cósmica de comunicación.
La nave espacial Psyche tiene como misión principal explorar un asteroide con forma de patata, de 232 kilómetros de longitud, que orbita aproximadamente tres veces más lejos del Sol que la Tierra. Según una de las teorías principales, este asteroide, también llamado Psyche, podría ser el núcleo metálico de un antiguo planeta que perdió su capa rocosa debido a colisiones constantes en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.
En caso de confirmarse esta teoría, investigar la singular combinación de hierro, níquel y roca en Psyche podría representar nuestra oportunidad más cercana de estudiar el núcleo metálico de la Tierra.
La nave requerirá seis años para llegar y confirmar las mediciones que indican una superficie metálica en el asteroide. Sin embargo, los investigadores en comunicaciones espaciales empezarán a obtener resultados mucho antes.
La prueba del Deep Space Optical Communications (DSOC), la primera demostración de comunicación láser u óptica más allá de la Luna, podría allanar el camino para el regreso de los astronautas a la Luna y facilitar el siguiente gran salto hacia Marte.