Sin dormir y con la cabeza a 70 mil kilómetros de la Tierra: así fue como Argentina recibió los datos de Atenea
En el marco de la misión Artemis 2 de la NASA, el cubesat ATENEA marcó un récord para la tecnología nacional. Desde el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), celebraron el éxito del trabajo en conjunto y pusieron a prueba su estación terrena.
Así se vivió la recepción de datos de Atenea desde el Instituto Argentino de Radioastronomía.
La ciencia argentina alcanzó una frontera inédita, por primera vez en la historia, un desarrollo tecnológico nacional forma parte de una misión tripulada lunar. El microsatélite Atenea logró orbitar la Tierra y operar desde 70.000 kilómetros. Seis horas después del despegue del SLS con la tripulación de Artemis 2 comenzaron a recibir datos desde las estaciones terrenas de Buenos Aires, Córdoba y Tierra del Fuego.
Para los investigadores en tierra, la espera pareció una eternidad. C5N habló con Guillermo Gancio, responsable del observatorio del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), quien relató cómo se vivió el despegue desde sus instalaciones en La Plata: " Nos reunimos aproximadamente a las 6:30 o 7 de la tarde, minutos previos al lanzamiento para poder verlo en directo y luego esperar hasta la 1 de la madrugada, donde se lanzó el satélite Atenea".
El objetivo central del IAR era validar su propia tecnología de comunicación. Según Gancio, "en el IAR desarrollamos la estación terrena que utilizamos. Es un proyecto que ya hace tiempo venía en ejecución y este fue el momento perfecto para hacer un ensayo, una prueba en vivo de la recepción de datos en el momento del despliegue".
Una estación terrena es una infraestructura en tierra, diseñada para servir como el soporte de comunicaciones en este caso del microsatélite Atenea. Su función principal es establecer y sostener enlaces para comandar, operar y descargar datos científicos y tecnológicos enviados desde el espacio.
A pesar de la complejidad de la operación, los resultados superaron las expectativas. Atenea fue desplegado en una órbita elíptica alcanzando un apogeo de 70.000 kilómetros, una distancia récord para un aparato argentino. La respuesta del satélite fue casi instantánea. "La verdad fue una sorpresa recibir tan rápido la señal prácticamente al momento que se encendió el satélite", destacó Gancio con entusiasmo.
El especialista calificó el momento como algo "maravilloso" y una "alegría para todo el equipo", ya que lograron recibir la señal de forma correcta desde el primer instante. El trabajo fue en equipo, el IAR en conjunto con la CONAE y el grupo Senyt de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), quienes desarrollaron la computadora de a bordo y los sistemas de comunicación del satélite.
Equipo IAR 3-4-26
Equipo del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) junto al equipo de Sistemas electrónicos para navegación y telecomunicaciones (SENyT) de la Universidad Nacional de La Plata.
Cortesía IAR.
Durante diez horas de visibilidad ininterrumpida -desde la 1:00 hasta las 11:00 de la mañana aproximadamente-, la estación terrena del IAR grabó el flujo de información emitido desde el espacio profundo. En una primera etapa, el equipo se enfocó en la telemetría para verificar la "salud" del dispositivo.
Gancio explicó el proceso técnico: "Se pueden ver datos como la carga de las baterías, el estado de las celdas solares, el estado de las etapas de comunicación". Tras asegurar que el satélite funcionaba correctamente, comenzó el procesamiento de los instrumentos de ciencia.
El equipo de trabajo para crear Atenea estuvo coordinado por la CONAE junto a universidades y empresas nacionales: La Universidad Nacional de La Plata, la UNSAM y la Facultad de Ingeniería de la UBA, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Instituto Argentino de Radioastronomía y la empresa aeroespacial Vehículo Espacial Nueva Generación (VENG).
Atenea: desde CONAE y la UNSAM también compartieron imágenes de sus equipos
El microsatélite ATENEA logró establecer comunicación a 70.000 kilómetros de la Tierra, alcanzando la mayor distancia desde la que una misión espacial argentina haya transmitido datos hasta hoy.