Parecía un broncoespasmo y el tratamiento iba a durar 15 días, pero los estudios revelaron una enfermedad inesperada: “Íbamos a luchar contra un dinosaurio”.
Hoy, con una nueva perspectiva de vida, comparte su historia de resiliencia y esperanza.
Parecía un broncoespasmo y el tratamiento iba a durar 15 días, pero los estudios revelaron una enfermedad inesperada: “Íbamos a luchar contra un dinosaurio”.
Patricia Barchi pensó que solo tenía un broncoespasmo y que el tratamiento duraría 15 días. Sin embargo, su médica descubrió algo mucho más serio: una enfermedad poco común que la llevó a enfrentar meses de quimioterapia y un trasplante de médula.
La vida de Patricia Barchi era intensa: trabajaba en la Fundación Favaloro en plena actualización del sistema informático, estudiaba en la universidad y casi no tenía tiempo para descansar. Por eso, cuando una médica de la ART le mencionó que tenía un broncoespasmo, no le dio demasiada importancia. Meses después, en noviembre de 2018, decidió hacerse una placa de tórax. En ese estudio apareció una mancha que despertó la preocupación de los especialistas. La siguiente indicación fue realizar una tomografía. “Yo no tenía fiebre ni tos, solo un cansancio que atribuía al estrés. Por eso me sorprendió cuando la neumonóloga decidió hacer más estudios”, recuerda Patricia.
En diciembre, la médica le indicó un tratamiento con antibióticos por 15 días. Pero al día siguiente, Patricia recibió una llamada inesperada: “La doctora me dijo que había hablado con el Jefe de Neumonología y que querían hacerme una fibrobroncoscopía de urgencia. Ya tenían reservado el quirófano para el viernes siguiente”.
El procedimiento reveló algo que cambiaría su vida por completo. Durante sus vacaciones, recibió otro llamado. Esta vez, era el doctor Jorge Cáneva: los resultados estaban listos y debía consultar a una hematóloga. “Tenés un linfoma no Hodgkin”. En enero de 2019, Patricia conoció a la doctora Dolores Puente, hematóloga de la Fundación Favaloro. “Me dijo con calma: ‘Tenés un linfoma no Hodgkin, pero vas a curarte’. Yo no entendía nada, solo pude decir: ‘¿Me estás diciendo que tengo cáncer?’”, cuenta.
Una enfermedad rara: “Íbamos a luchar contra un dinosaurio”
Una semana después, la hematóloga le explicó que su caso era poco frecuente: “Me dijo que íbamos a luchar contra un dinosaurio, porque el linfoma había comenzado directamente en el pulmón, algo muy inusual”. Comenzó entonces un tratamiento ambulatorio de seis meses de quimioterapia. “No quise ponerme un catéter subcutáneo, así podía seguir haciendo actividad física, que era mi cable a tierra”.
El trasplante y la pandemia
Cuando parecía haber vencido la enfermedad, los estudios mostraron que el linfoma había regresado. Esta vez, el tratamiento sería más agresivo: tres internaciones y un trasplante de médula ósea. “El 12 de marzo de 2020 me hicieron el trasplante. Justo empezaba la pandemia, así que pasé más de 20 días sola.
Tras un año de quimioterapia monoclonal para reforzar el trasplante, Patricia logró una recuperación completa. Hoy, sus controles son anuales y espera el alta definitiva en 2026. Desde 2021, Patricia entrena en Puerto Madero y participa en carreras urbanas. El próximo 6 de octubre será parte de la Carrera Verde organizada por la Fundación Favaloro, que promueve el cuidado de la salud y el medioambiente.