Las trabajadoras sexuales de Argentina convocaron a un paro y una acción digital para exigir que cese la violencia y los femicidios. La acción será el martes 3 de noviembre a partir de las 11 con una jornada masiva de visibilización.
Ante los últimos dos femicidios de sus compañeras, en medio de situaciones de precarización laboral, el colectivo de trabajadoras sexuales pidió sumarse a una campaña digital bajo la consigna #NiUnaMenos.
Las trabajadoras sexuales de Argentina convocaron a un paro y una acción digital para exigir que cese la violencia y los femicidios. La acción será el martes 3 de noviembre a partir de las 11 con una jornada masiva de visibilización.
La iniciativa invita a las compañeras y allegados a cambiar su foto de perfil en WhatsApp, Instagram y otros redes, por la gráfica oficial de la campaña, que presenta un zapato de taco alto rojo acompañado por la consigna "NI UNA MENOS".
La medida surge como una respuesta directa para exigir justicia por los femicidios de dos compañeras ocurridos el último mes. Además, para denunciar la violencia sistemática que vive el sector. Bajo la consigna de "Nuestras vidas también importan" y "Reconocimiento ya del trabajo sexual" buscan apoyo para lograr respuestas estatales concretas y el pleno acceso a los derechos que gozan otros trabajadores.
Desde AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), el sindicato de las trabajadoras sexuales, denuncian la violencia institucional y la clandestinidad derivada de la precarización laboral exponen diariamente a los trabajadoras a graves situaciones de riesgo y vulnerabilidad.
Los femicidios de Daniela Villalba, en Córdoba, y Tatiana Fernández, en el barrio de Retiro, en la Ciudad, tienen a un único detenido como sospechoso de los asesinatos de las trabajadoras sexuales: Renato Iván Tabella, está apuntado por los crímenes de las dos mujeres.
Villalba, de 29 años, fue asesinada en su departamento en el barrio Cofico de la ciudad de Córdoba. La hallaron con heridas en el cuello y los brazos, y una valija con manchas de sangre hallada en un camión de residuos (rotulada con su nombre) permitió rastrear al sospechoso. A Fernández, de 27 años, la mataron en su departamento de la calle Libertad, en pleno centro porteño. Murió por asfixia mecánica.