"Nos está matando el ajuste": una marcha atravesada por la soledad de las madres y la crisis económica
Con una convocatoria de cuatro cuadras, las mujeres salieron a la calle con reclamos principalmente económicos debajo del brazo. "Unir las luchas contra el saqueo" fue el lema propuesto por Ni Una Menos.
"Tengo tres trabajos y no me alcanza", reclamaba una mujer que trabaja en salud.
Lucila Viera
En una esquina, Araceli buscaba a Mónica, la llamaba al celular y miraba en todas las direcciones mientras Milena, de 18 años, y Claudia, de 57 años, esperaban a menos de un metro de distancia. Sus ojos rodeados de gemas brillantes se aliviaron al ver llegar a la mujer de 56 años con un pañuelo violeta en la cabeza. La circulación en la vereda fluía sin interrupciones ni empujones.
Otro Día de la Mujer convocó a cientos de mujeres, que cada año son menos, para reclamar contra una violencia estructural que se profundizó por las políticas de gobierno de Javier Milei. Esta vez, la "marea verde y violeta" fue de Congreso a Casa Rosada, bajo las consignas de cada año, una voz al unísono reclamaba: "Paren de matarnos"
"Nos está matando el ajuste con lo que es el tema de la luz, los impuestos y vos ves que todo eso no vuelve a nosotros", se lamentó Mónica en diálogo con C5N y explicó: "Me convoca venir porque ya no podemos vivir de esta manera, nos están llevando todos los derechos por delante, a las mujeres y a todos los trabajadores".
marcha 8m
Lucila Viera
Mónica es comerciante y pidió "no pensar en el gran empresario que tiene plata, la fuga y vive como quiere". "Es la economía popular la que hace crecer a todos", señaló la mujer. También advirtió que "las infancias están a la deriva" y lo señaló como "una condición del patriarcado".
La convocatoria oficial era a las 16.30, pero dos horas antes, un tímido cúmulo de personas se concentraban en la Plaza los Dos Congresos alrededor de una feria de artesanas. De fondo, se escuchaba: "¡Paren de matarnos! ¡Perpetua para estos malditos femicidas! ¡Por favor, paren de matarnos!". El gritó provenía de una integrante de Atravesados por el Femicidio, la agrupación de familiares de víctimas de femicidio que se reúne cada marcha del 8M frente al Congreso. En una ronda, con algunas curiosas observando o sumándose, recordaron a sus muertas "presentes ahora y siempre".
Apenas una decena notó el homenaje que estaba realizando el grupo de adultas mayores y jóvenes. La circulación en las calles y en la plaza no se veía entorpecida ni interrumpida.
Con visible indignación, Mónica planteó: "Te quieren en tu casa, criando a tus hijos con un sueldo paupérrimo o sin sueldo con una AUH y una Tarjeta Alimentar que no alcanza para cubrir las necesidades básicas".
La joven de 29 años que la había esperado en la esquina con su top violeta como faro, a juego con la sombra del mismo color en sus ojos, detalló a C5N: "Tengo un nene y su progenitor no me pasa un mango, tengo tres trabajos para salir adelante y no me alcanza la plata. A mi mamá, a mi hermana, a todas nos pasó exactamente lo mismo y por eso estoy acá".
marcha 8m
Lucila Viera
El Estado ausente incrementa la violencia machista
Una hora antes de la convocatoria oficial, la Policía había cortado Avenida de Mayo a la altura de la Avenida 9 de Julio para que la columna encabezada por la CGT, las dos CTA y la UTEP comenzara con la movilización hacia Casa Rosada. A lo largo de cuatro cuadras se ubicaron las organizaciones y las mujeres que respondieron al llamado de Ni Una Menos bajo el lema "Unir todas las luchas contra el saqueo".
Hacia el final de la columna, al lado de las agrupaciones del Frente de Izquierda, Cecilia,Amalia y Soledad, tres trabajadoras del mismo centro de salud, compartían mates y leían fragmentos del libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo, mientras la movilización estaba detenida.
Amalia, de 28 años, relató que entre las tres "todos los días" hablan de violencia de género, del abuso sexual infantil, de la violencia económica o los estereotipos machistas hacia sus pacientes o a las madres de sus pacientes menores de edad.
"Quizás son mujeres que se dedican a la crianza de sus hijos, que trabaja solo el marido y armaron ese sistema y es un sistema difícil de desarmar ypasa cualquier cosa y no pueden irse, la verdad es que no pueden", sostuvo en relación a la violencia económica.
Marcha 8M Maira Haunau (4)
Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo.
Maira Haunau
Soledad, psicóloga de 36 años, advirtió que las mujeres no pueden dejar de convivir con sus agresores "porque no hay trabajo, porque las condiciones de vida están mucho peor". "Entonces aumentan las violencias, aumenta la dificultad para irse de esas relaciones violentas y también hay vaciamiento de dispositivos que trabajan con estas problemáticas", señaló la profesional de la salud.
Mónica también había advertido que sobre el desfinanciamiento de programas como el plan AcompañAR, creado por el cerrado Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, que permitía a las mujeres que sufrían violencia de género contar con un pago mensual por seis meses para dejar de convivir con sus agresores.
"El 144 ya no es un recurso que podamos utilizar porque sabemos que está vaciado", lamentó Soledad y Amalia sumó: "Estamos muy solas, nos tenemos entre nosotras, pero estamos muy solas respecto a políticas públicas".
Rodeada de cientos de manifestantes enfundadas en violeta y verde a lo largo de cuatro cuadras, la médica remarcó también la soledad en la que crían las madres de sus pacientes. "A entrevistas con los chicos vienen las mamás y los padres tienen la libertad de irse, de no participar, de no cooperar, de no acompañar económica ni en ningún sentido y ellas están muy solas laburando 18 horas para mantener tres, cuatro pibes", afirmó la joven de 28 años, en línea con la realidad de Araceli.
Kiara, de 22 años, marchó junto a dos amigas. Sin carteles, cada vez que veían a un grupo de mujeres más grandes con cartones y cartulinas escritas se maravillaban y les sacaban fotos. La estudiante de Gestión Ambiental y Salud remarcó la necesidad de unirse frente al Gobierno que "no es nada bueno para nuestra actualidad ni para las generaciones futuras".
"Visibilizar y darle luz a lo que en verdad necesitamos que es unirnos frente a todo este movimiento político", pidió la joven e insistió: "Por todo y por ver una Argentina más humana que de más visibilidad y luz a los que de verdad lo necesitan".
Milena, quien esperaba en la esquina a Mónica, le reclamó al presidente Javier Milei que escuche a las mujeres. "Se viene luchando hace mucho, primero el aborto y ahora estamos viendo más cosas que pasan... Cada vez hay más femicidios y no me parece justo", resumió al lado de su madre.
"Hay que escucharlas a todas, el Presidente nos tiene que escuchar", reclamó la joven de 18 años y deslizó: "Ojalá que tenga ganas de escucharnos porque se ve que le sobra el tiempo, nos va a tener que escuchar". Frente a la Casa Rosada se había armado un escenario para el acto de cierre de la movilización de este lunes, mientras que dentro de la casa de gobierno no había nadie porque, una vez más, Milei está en Estados Unidos.