Daniela Aza: "Las mujeres con discapacidad tenemos que trabajar el doble para que vean nuestras capacidades"
Es comunicadora, mamá y tiene artrogriposis múltiple congénita. En tiempos en los que la estigmatización a las minorías es moneda corriente, el testimonio de las protagonistas se vuelve imprescindible: "La libertad cuesta mucho, pero vale la pena trabajar por eso y rebelarte".
Daniela Aza es licenciada en comunicación, activista por los derechos de las personas con discapacidad y mamá de Lucas.
Gentileza: Daniela Aza
Daniela Aza es licenciada en comunicación, activista y una referente ineludible al hablar de discapacidad en Argentina. En el marco del 8M, habló sobre su historia, la artrogriposis múltiple congénita (AMC) y una red familiar que no la retuvo, sino que la estimuló. "Es una condición que afecta a las articulaciones generando contracturas", explicó sobre su diagnóstico. Ante los prejuicios, el patriarcado y el capacitismo, supo desarrollar herramientas que la empoderaron y la convirtieron en un ejemplo de superación.
En diálogo con C5N, Daniela se abrió y detalló momentos de su vida que forjaron su personalidad. "Siempre destaco que si hoy estoy acá es porque tuve una familia que me contuvo y no me retuvo; ni mis padres ni mis hermanas me limitaron. Me hicieron sentir capaz, entendiendo mis límites, pero incentivando mis fortalezas y animándome a jugar, a probar y a intentar siempre", reconoció, y señaló que su núcleo familiar fue fundamental para construir una identidad positiva.
En esa época, Daniela tuvo que equilibrar las visitas al quirófano y procedimientos médicos con la necesidad vital de recreación. "El desafío era combinar la infancia con todo eso que no podía faltar para mejorar mi calidad de vida. Entender que, con o sin discapacidad, yo era una nena que necesitaba el entretenimiento, el ocio y divertirme", expresó, y aclaró que tuvo que pasar por "15 cirugías, tratamientos y terapias que permitieron ganar autonomía y salir adelante con mucho trabajo".
Daniela Aza junto a sus padres
Daniela Aza con sus padres en su infancia.
Gentileza: Daniela Aza
El desafío de crecer en un mundo que aísla
El colegio fue el primer reto como ámbito de socialización y vinculación. "El acceso a la escolaridad fue un gran desafío, desde el 'No estamos preparados' hasta el profesor que me aislaba. Siento que la escuela aprendió mucho conmigo. Yo les enseñaba sobre empatía y convivencia mientras buscaba mis propias maneras de jugar y de integrarme con los otros niños", sostuvo y, en el mismo sentido, sumó: "Ser una niña sociable y abierta siempre me ayudó a abrirme camino y paso en la sociedad. Yo iba a mi ritmo. Lento, pero siempre firme".
A pesar de haber tenido una crianza que fomentó su independencia, Daniela reconoció que el marco cultural del momento no era sencillo. "No creo que hubiera diferencia por ser mujer en mi crianza, pero sí siento que era una época en la que el modelo de mujer todavía estaba muy arraigado a la perfección. En mi adolescencia fue complicado comprender que no encajaba con esa supuesta 'perfección' y darme cuenta de que siempre iba a ser una mujer fallada para la sociedad", analizó sobre la falta de representación.
Daniela Aza en su infancia
La niñez de Daniela Aza en su casa familiar.
Gentileza: Daniela Aza
Estereotipos de género y el mito de la mujer "incompleta"
Al llegar a la adolescencia, el peso de los estereotipos de belleza se volvió una carga difícil de sobrellevar. "Era complicado mirarme al espejo sin ver una falla. Te imaginan incapaz de ser mujer. Empecé un proceso de empoderamiento para decirle al mundo quién era yo, con mi discapacidad y no a pesar de ella. Si yo no me fortalecía por dentro, nadie iba a defender mis derechos", explicó Daniela.
Su cuenta de Instagram, @shinebrightamc, es su principal espacio de militancia y activismo para la defensa de sus derechos. Shine bright like a diamond, "brillar con fuerza como un diamante", es uno de los versos de una canción de Rihanna y también una de las inspiraciones que utilizó Daniela para darle nombre al perfil. Allí se explaya sobre la doble exclusión que enfrentan las mujeres con discapacidad, ya que el imaginario social suele verlas como seres incompletos o directamente asexuados.
A diario recibe mensajes de apoyo y, en contrapartida, comentarios que la menosprecian como mujer, como madre y como profesional. Ella, lejos de achicarse, respondió siempre desde la honestidad y con transparencia. Sin embargo, y sin romantizar, reconoció que existen momentos de debilidad ante la mirada incisiva. "Tenemos momentos de debilidad, de llanto, de tropiezos. No podemos todo y eso está bien, pero como personas somos suficientes", manifestó, y agregó: "Es imposible quererse todo el tiempo", en una invitación a quitarse presiones y mandatos impuestos.
En cuanto a los vínculos amorosos, la comunicadora remarcó que hay ideas internalizadas que conciben a la mujer con discapacidad desde la pasividad o la infantilización. "Existen barreras invisibles sobre si podemos ser deseadas o tener una vida sexual activa. Abundan los prejuicios, como preguntarme si mi novio también tiene discapacidad o decirme 'Qué lindo que alguien como vos haya encontrado pareja', como si no tuviéramos permitido acceder al amor", sentenció.
Conocer a su marido, Jonatan, hace 20 años, fue un punto de inflexión clave para validar su propia identidad. "Tener a alguien al lado que te ve mucho más allá de un diagnóstico, que aprende y se anima al amor con vos, suma un montón. Mi relación con él fue siempre de un aprendizaje constante y de construir un equipo maravilloso que hoy deja huella en nuestro hijo Lucas", relató sobre su vínculo afectivo.
Daniela Aza Casamiento
Daniela Aza en su casamiento con Jonatan, a quien conoce desde 2006.
Gentileza: Daniela Aza
El mundo laboral, el acceso a la salud y las deudas del sistema
La inserción profesional no estuvo exenta de obstáculos sistémicos. Daniela aseguró que la inclusión laboral sigue siendo una gran deuda pendiente: "Las mujeres con discapacidad tenemos que trabajar el doble para que vean nuestras capacidades. Me encontraba con obstáculos constantes, desde miradas limitantes hasta barreras físicas que ponían en duda mi autonomía. Son narrativas vinculadas a la fragilidad que debemos derribar".
En la misma línea, la activista cuestionó la falta de perspectiva de género en la salud y las instituciones públicas. "Se sigue reproduciendo un modelo asistencialista. Falta acceso a la información sobre salud sexual y reproductiva. En muchas ocasiones aún se perpetúa la violencia obstétrica y se continúa invadiendo o cuestionando las decisiones de las mujeres con discapacidad. No hablamos de privilegios, sino de ser sujetos de derechos", aclaró.
Pero hubo un reconocimiento a su desarrollo en las ciencias de la comunicación y su arduo activismo. En 2024, Daniela fue distinguida como personalidad destacada de la Ciudad en la Legislatura porteña. La influencer fue homenajeada por su trabajo, que consiste en "fomentar la comunicación sobre los derechos de las personas con discapacidad y de contar con ejemplos concretos a seguir para poder aprender y mejorar", según fuentes del parlamento porteño.
Daniela Aza en la Legislatura
Daniela Aza en la Legislatura porteña con su diploma de Personalidad Destacada.
Gentileza: Daniela Aza
La revolución de maternar con discapacidad
Ser madre de Lucas la posicionó en un papel de resistencia ante los embates de quienes la juzgan e intentan delimitar el camino que ella construye, paso a paso, con total libertad. "Como mamá me sigo sintiendo invisibilizada cuando no me veo representada en discursos que le hablan a las mujeres. La mujer con discapacidad todavía está ausente en los medios o es expuesta desde la lástima. Lo que no se ve, no existe, y por eso es necesario visibilizarnos", resaltó con convicción.
Respecto a las críticas recibidas en redes sociales por su decisión de ser madre, Daniela fue tajante. "Desde que mostré mi embarazo hubo cuestionamiento y prejuicios. Comentarios como 'Es una irresponsable' nos hablan de una sociedad a la que todavía le queda mucho por aprender sobre las diferentes y variadas formas de ser mamá. Sigo siendo la mamá de Lucas y ahí no existen limitantes posibles, porque lo que importa es el amor", afirmó.
Daniela Aza con Lucas y Jonatan
Daniela Aza con su hijo, Lucas, y su marido, Jonatan.
Gentileza: Daniela Aza
Rebelarse, ser y establecer un norte, con orgullo y convicción
Para cerrar, Daniela dejó un mensaje potente para las nuevas generaciones de niñas y jóvenes que buscan su lugar en un mundo que muchas veces intenta imponerles un techo. "Yo invito a la rebelión y a defender nuestras convicciones. Lo que podemos hacer es abrazar nuestra esencia para transformar eso en un propósito", concluyó, y dejó claro que "diagnóstico no es destino", tal como escribió en la presentación de su cuenta personal de Instagram.
Hoy, su mayor logro es haber perseguido sus sueños cuando el entorno dudaba. "Me siento muy orgullosa de mi comunidad que participa y se deconstruye. El trayecto sigue, mostrando que una mujer con discapacidad puede maternar, ser profesional y esposa. Lo que empezó como una idea se convirtió en mi propósito de vida para dejar una huella para los que vienen", finalizó la comunicadora.
Daniela Aza
Hoy, Daniela Aza, desde su rol profesional, trabaja en la concientización por los derechos de las personas con discapacidad.