Bernasconi, Caría, Fontes y Pujals: las primeras científicas mujeres que viajaron a la Antártida
En 1968, cuatro investigadoras del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) realizaron la primera campaña científica femenina en la Antártida. La expedición al archipiélago Melchior marco un hito en el estudio de la biodiversidad y superó barreras logísticas en un ámbito que hasta entonces era exclusivo para hombres.
"Las cuatro de Melchior" hicieron historia en la ciencia argentina.
En 1968 cuatro científicas mujeres fueron las primeras en realizar una campaña de investigación en la Antártida: Irene María Bernasconi, María Adela Caría, Elena Dolores Martínez Fontes y Carmen Pujals marcaron un hito -impensado para la época- y juntas abrieron el camino a las futuras generaciones de investigadoras.
Las cuatro científicas pertenecían al Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" (MACN), que, si bien ya realizaba expediciones en la Antártida, desde 1923 hasta 1968 fueron llevadas a cabo únicamente por hombres.
Las 4 de Melchior Imagen de LA Nación
Imagen de archivo de La Nación.
Sin embargo, en 1968 el director del museo en ese entonces, Max Birabén, convocó por primera vez a cuatro mujeres para investigar distintos aspectos de la biodiversidad (flora, fauna y bacterias) en el continente blanco, específicamente en el archipiélago Melchior, la primera base fundada en 1947 por las Fuerzas Armadas.
En el Día Internacional de la Mujer elegimos recordar a aquellas mujeres que marcaron el rumbo, rompieron con mandatos y conquistaron espacios tanto en universidades como en ámbitos científicos.
Según los últimos datos registrados en Argentina, que surgen de un informe presentado por el exMinisterio de Ciencia, Tecnología e Innovación en 2023, la mayoría de las personas que investigan son mujeres, al menos 6 de cada 10, aunque todavía existen brechas de género que impiden alcanzar categorías más altas en la carrera de investigación o puestos directivos en organismos de ciencia: en ese momento eran 3 de cada 10.
El camino todavía es largo. A esto se le suma la situación crítica en la que sobrevive el sistema científico tecnológico nacional, tras los recortes y el desfinanciamiento del Gobierno actual.
La participación de las mujeres en la carrera científica disminuye notablemente en los escalafones de mayor jerarquía: representan el 60% de quienes están comenzando, pero apenas el 25,7% de los puestos superiores.#8Mpic.twitter.com/0vR5mosYdr
Según datos recientes del Grupo EPC, "la participación de las mujeres en la carrera científica disminuye notablemente en los escalafones de mayor jerarquía: representan el 60% de quienes están comenzando, pero apenas el 25,7% de los puestos superiores".
El trabajo de Irene María Bernasconi, María Adela Caría, Elena Dolores Martínez Fontes y Carmen Pujals es recordado, reivindicado y llevado como bandera por las científicas que trabajan en el MACN, quieres bajo el ciclo "Pioneras: las científicas del Museo Argentino de Ciencias Naturales" y la publicación del libro Naturalistas – Historias de mujeres científicas, talentosas y rebeldes, cuentan la historia de aquellas mujeres que pasaron por la institución y todavía son recordadas. Este último fue escrito en conjunto por las investigadoras Laura de Cabo, Laura Chornogubsky, Laura Cruz, Julia D'Angelo, Sofia d'Hiriart, Carolina Panti, Soledad Tancoff y Daiana Ferraro.
La expedición en la Antártida
La aventura en el continente blanco transcurrió desde el 7 de noviembre de 1968 hasta el 2 de febrero de 1969. "Lo hemos deseado toda la vida", expresaron las investigadoras en diálogo con La Nación durante una entrevista el mismo día que se subieron al buque carguero ARA Bahía Aguirre de la Marina de Guerra.
Pero, ¿quiénes eran las científicas?
Irene Bernasconi: primera especialista en equinodermos (estrellas y erizos de mar) de Argentina. Trabajó 55 años en el Museo Argentino de Ciencias Naturales. Tenía 72 años cuando participó en la expedición antártica.
Elena Dolores Martínez Fontes: bióloga especialista en invertebrados marinos. Dedicó su vida a la enseñanza, redactando textos de biología fundamentales. Participó en la expedición con 53 años.
Carmen Pujals: botánica y especialista en ficología (estudio de algas). Trabajó en el Laboratorio de Ficología Marina del MACN durante 43 años. Tenía 52 años al momento del viaje a la Antártida. En 1971 se convirtió en la primera científica argentina en realizar trabajo de campo en las Islas Malvinas.
María Adela Caría: bacterióloga, pionera de la Microbiología pediátrica en Argentina. Jefa de Microbiología Marina en el MACN y fundadora del laboratorio en el Hospital de Niños "Ricardo Gutiérrez". A los 56 años formó parte de la campaña a la Base Melchior. En 1973 fue designada Jefa de la Sección de Microbiología Marina del MACN.
Las mujeres permanecieron dos meses y medio en la Antártida. Durante ese tiempo, se dedicaron a recolectar muestras de microorganismos, recuento de bacterias, algas marinas y colocación de redes en distintas profundidades, entre otras tareas.
Según informó el MACN, el trabajo de las cuatro mujeres forma parte de las diversas colecciones que tiene el museo: 400 ejemplares de once especies de peces, más de 2000 ejemplares de equinodermos, miles de invertebrados y cientos de ejemplares de macroalgas verdes, rojas y pardas.
Las 4 de Melchior 7-3-26
Irene María Bernasconi, María Adela Caría, Elena Dolores Martínez Fontes y Carmen Pujals.
Archivo de la División Ictiología (MACN)
Viajar a la Antártida ayer y hoy
C5N habló con Laura Chornogubsky, Investigadora Independiente del CONICET en el MACN y docente de la Cátedra de Genética de la Facultad de Agronomía de la UBA, quien también viajó a la Antártida en 2014 y 2015, en viajes organizados por el Instituto Antártico Argentino (dependiente de la Dirección Nacional del Antártico) y el Museo de La Plata (MLP).
Laura se especializa en el estudio de los mamíferos marsupiales y su relación con las distintas faunas de los últimos 66 millones de años en América del Sur y la Antártida. Hoy en día son más comunes las campañas de investigación y la participación de mujeres; algunas de ellas son jefas de campaña, como es el caso de las paleontólogas Paula Bona, Soledad Gouiric o Carolina Acosta Hospitaleche, del Museo de La Plata.
"Gracias a Marcelo Reguero, quien trabajaba para ambas instituciones (IAA y MLP), tuve la oportunidad de ir a buscar mamíferos extintos a rocas cretácicas de la Isla Vega y la Isla Marambio", contó.
Cuando Irene María Bernasconi, María Adela Caría, Elena Dolores Martínez Fontes y Carmen Pujals viajaron al continente blanco, tuvieron que utilizar trajes y ropa de abrigo "de hombre" porque no tenían prendas para mujeres: hay varias fotos de ellas en la nieve con equipos que les quedaban grandes.
En relación a esto, Laura contó que cuando fue a buscar su ropa en el Depósito Polar de la DNA le dijeron que "hacía poco había empezado a llegar alguna ropa de mujer" y que la diferencia estaba principalmente en los tamaños. "Las botas empezaban en el talle 40, o los tiros de los pantalones, que eran muy largos. Cuando veo las fotos de 'Las cuatro de Melchior' me río de pensar que a mí me ofrecieron botas iguales. Lo difícil que habrá sido andar con eso puesto", sostuvo.
Las 4 de Melchior 7-3-26 (1)
También contó que, durante la campaña de la que participó en la Isla Marambio, fueron cuatro mujeres, y recordó que "algunos pensaban que nos íbamos a llevar mal, 'porque las mujeres siempre se pelean'. Obviamente, nos llevamos súper bien y fue un viaje maravilloso", afirmó.
En el libro Naturalistas se reflexiona sobre la idea de que "Las cuatro de Melchior" desafiaron los estereotipos de la época, donde se limitaba a la mujer al rol de esposa y madre, y abrieron un abanico de oportunidades para que futuras generaciones puedan sostener y ampliar en el futuro.
"Eso hace que su viaje tenga tanta importancia en nuestra historia como mujeres, y más aún si tuvimos la suerte de ir a la Antártida. Marcaron un camino y demostraron (como si eso hiciera falta) que las mujeres teníamos las capacidades más que necesarias para hacer actividades científicas en zonas inhóspitas", destacó Laura.
Hoy en día, sin embargo, las dificultades para las mujeres en el sistema científico continúan: "Un sistema científico muy reducido, con bajos salarios y poco interés del Gobierno. Además, se está volviendo a un discurso de 'la mujer se tiene que quedar en la casa' (aunque en los papeles haya que trabajar más que nunca). Así que supongo que es difícil imaginarse en un futuro científico", expresó la investigadora.
Durante el último año, el streaming del CONICET desde el fondo del mar o el de paleontólogos desde Chubut despertaron la curiosidad en niñas y niños por la ciencia, a pesar de las adversidades que atraviesa el sector. Sobre este interés, Laura afirmó que "nos estaría dando la pauta de que hay un interés de la población en la ciencia. También las aplicaciones de ciencia ciudadana, o lo que se cuenta en las escuelas, que todavía está ahí despertando curiosidades".
¿Qué mensaje le podrías dejar a las niñas que quieren dedicarse a hacer ciencia?
"Aun en un momento tan difícil como el que estamos viviendo, si tuviera que dejarle un mensaje a la juventud, especialmente a las chicas más jóvenes, sería que se animen a pensar en grande. Que no se resignen ante lo que parece imposible, que salgan a buscar el futuro y a construirlo. Con un poco de suerte, con trabajo en comunidad y con políticas públicas que acompañen, pueden llegar a tener una gran carrera científica. Al fin y al cabo, si vamos a imaginar el futuro, ¿por qué no imaginar uno mejor?".