Matías Jurado, el hombre de 37 años detenido en Jujuy por el homicidio de cinco personas, tiene antecedentes penales por robos violentos y, según lograron reconstruir los investigadores, elegía a sus víctimas entre personas en situación de calle a las que engañaba para matarlos en su casa.
El fiscal regional que interviene en la causa, Guillermo Beller, confirmó a Mañanas Argentinas por C5N que Jurado "tenía antecedentes penales y una condena". Estuvo preso en varias ocasiones por robos violentos con armas, la última en 2018, y recuperó la libertad en 2021.
Fue detenido tras un allanamiento en su casa del barrio Alto Comedero, en San Salvador de Jujuy, donde vivía junto a un sobrino de 16 años. Según detalló el fiscal, allí encontraron "restos óseos, mucha sangre, combustible y ropa" que pertenecería a las personas asesinadas.
La causa se inició a partir de cinco denuncias por búsqueda de persona que se registraron, por separado, entre el 11 de junio y el 25 de julio. La Fiscalía aplicó el protocolo correspondiente en cada una pero, al analizar los registros de las cámaras, detectó "un factor en común" entre el cuarto y el quinto caso: las dos personas fueron vistas cuando se subían a un taxi, voluntariamente, con Jurado.
Al allanar su casa, los investigadores encontraron pruebas que lo vinculan con las otras tres desapariciones. "Tenemos un impacto de antena del primero de ellos en ese domicilio, como que ahí se habría apagado el teléfono. Y respecto de los dos restantes, encontramos una gorra y un buzo que corresponderían con las prendas de ellos", explicó Beller.
En base a los testimonios de vecinos y la declaración de su sobrino en cámara Gesell, los fiscales lograron reconstruir el modus operandi del presunto asesino serial: los días viernes rondaba lugares donde había personas en situación de calle o con otras características, como problemas de salud mental, que los hacían vulnerables.
Las contactaba con la excusa de ofrecerles trabajo, alguna changa o comprarles bebidas alcohólicas. Cuando accedía, les pedía que lo acompañaran a su casa, donde los atacaba y asesinaba. Creen que descuartizó e intentó quemar los cuerpos, tras lo cual los enterró en distintos puntos del patio.
"Tenemos vecinos que nos indican que siempre los fines de semana prendía fuego. Ellos pensaban que era basura, les llamaba la atención el olor que salía. En ese sentido está todo muy claro, podría decirse, pero hasta no tener el resultado de ADN y corroborarlo con las familias no podemos avanzar mucho más", concluyó el fiscal.