Hoy, las compras para el día a día en la Ciudad de Buenos Aires se resuelven entre supermercados chinos, cadenas y aplicaciones. Sin embargo, hasta hace apenas unas décadas atrás, el comercio de cercanía se organizaba puertas adentro de enormes galpones de hierro y vidrio donde se vendía de todo: carne, verdura, pescado y hasta mascotas. Eran los famosos mercados de abasto.
Entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, el suelo porteño llegó a albergar a decenas de ellos. La mayoría ya no existe: algunos fueron demolidos, otros se transformaron en shoppings, depósitos o edificios de renta, y unos pocos sobreviven a los tumbos. Repasamos varios de esos mercados que constituyeron la identidad de los barrios y que hoy, en el mejor de los casos, son apenas un recuerdo.
Los mercados porteños desaparecidos
Mercado de Lorea
Antes de que la ciudad tuviera mercados propiamente dichos, el comercio se organizaba en plazas y descampados. Uno de los primeros intentos de ordenar esa actividad llegó en 1782, cuando un comerciante vasco de apellido Lorea compró un par de hectáreas en las afueras, en lo que hoy es el cruce de Rivadavia y San José. Ahí se estableció una plaza que funcionaba como parada de carretas y, con el tiempo, el propio Mercado de Lorea. Fue el puntapié inicial para la urbanización de esa franja de Balvanera, en el límite con Monserrat, que tiempo después se transformó en la zona del Congreso.
Demolición del mercado Lorea en 1910.
Primera Página
Mercado del Centro y La Recova
Ubicado entre las calles Alsina, Perú, Moreno y Chacabuco, a metros de la Manzana de las Luces, el Mercado del Centro funcionó entre 1824 y 1853 y fue durante décadas uno de los puntos de abastecimiento más importantes del casco fundacional. Por otra parte, a unas tres cuadras de allí, separando la Plaza de la Victoria de la Plaza del Fuerte (actual Plaza de Mayo), se alzaba La Recova: una galería de estilo neoclásico colonial con 24 arcadas y un arco central que funcionó como la primera galería comercial de la ciudad. Se había levantado en 1803, pero no llegó a cumplir un siglo: el intendente Torcuato de Alvear ordenó demolerla en 1883 para unificar la Plaza de Mayo.
El Mercado del Centro, clave para el desarrollo del casco antiguo porteño.
AGN
Corrales de Miserere
Donde hoy está la Plaza Miserere, alguna vez hubo un descampado propiedad de Antonio González Videla al que llegaban las carretas para trasladar su mercadería a lomo de mula, evitando así que las ruedas dejaran surcos en las calles de tierra. Hacia 1814 el lugar empezó a llamarse Mataderos de Miserere, en referencia a la faena de animales que ahí se hacía (aunque también en alusión al Combate de Miserere de 1807, contra las invasiones inglesas). Con los años pasó a conocerse como Corrales, después como Mercado del Oeste, y recién en 1947 el espacio adoptó su nombre definitivo: Plaza Miserere.
Mercado del Plata (Mercado Nuevo)
Aunque en 1862 la Municipalidad prohibió el funcionamiento de mercados al aire libre en las plazas públicas, el proyecto para este espacio cerrado venía de antes. En 1856, en la antigua Plaza de las Artes (hoy Plaza Carlos Pellegrini), nació el Mercado Nuevo, obra de una sociedad presidida por Esteban Adrogué junto al ingeniero Carlos Enrique Pellegrini, e inaugurado a principios de 1859. Con el tiempo pasó a conocerse popularmente como Mercado del Plata, y se ganó fama de ser uno de los de mejor calidad de la ciudad. Sobrevivió hasta 1948, cuando fue demolido para levantar el edificio municipal que ocupó la cuadra de Carlos Pellegrini al 200.
El antiguo Mercado del Plata sobrevivió hasta 1948.
Revista de Arquitectura
Mercado Rivadavia
En Balvanera, sobre un terreno de Mariano Demaría, el Mercado Rivadavia abrió sus puertas el 26 de febrero de 1882, en la esquina de Rivadavia y Azcuénaga. Era enorme para su época: ocupaba media manzana, tenía tres entradas y llegó a albergar 136 puestos, entre carnicerías, pescaderías, verdulerías, pajarerías y hasta venta de mascotas. A su alrededor floreció todo un microbarrio comercial, con cafés como el Cittá, famoso por sus mesas de billar, y el Gildo. El mercado funcionó medio siglo, hasta que en 1937 fue vendido a una aseguradora que demolió su interior; la fachada histórica, sin embargo, resistió en pie hasta 2014, cuando cayó para dar lugar a una torre.
Mercado Modelo
Sobre la calle Lorea (actual Presidente Luis Sáenz Peña), entre Rivadavia y Victoria (actual Hipólito Yrigoyen), se levantó en diciembre de 1884 el Mercado Modelo: un edificio de dos plantas de casi 5.700 metros cuadrados, propiedad de Teófilo Lanús, que llegó a compararse con los mejores mercados europeos. Fue, sin embargo, una de las construcciones más efímeras de la ciudad: pocos años después, las expropiaciones para el trazado de la nueva Avenida de Mayo obligaron a su demolición parcial, y para 1893 había cesado completamente sus operaciones.
Mercado Central de Frutos
Aunque quedaba del otro lado del Riachuelo, en la localidad de Avellaneda (entonces conocida como Barracas al Sur), el Mercado Central de Frutos merece un lugar en esta lista por su escala descomunal: 152 mil metros cuadrados, una de las superficies cubiertas más grandes del mundo en su momento. Inaugurado en 1890, funcionaba también como bolsa de comercio donde se cerraban buena parte de las operaciones agropecuarias del país. Tuvo su época dorada en los años 20; dejó de operar en la década de 1960 y su estructura fue demolida de forma paulatina entre 1969 y la década de 1970.
Mercado de los Italianos
En pleno San Cristóbal, rodeado por las calles Constitución, Pavón, Catamarca y Esteban de Luca, funcionó el Mercado de los Italianos: empezó a construirse en 1886 y abrió en 1895. El nombre respondía a la enorme presencia de inmigrantes de esa colectividad en el barrio. Con su estructura de hierro, techo a dos aguas y una cúpula, el edificio tenía sótano, planta baja y un piso superior. Cerró definitivamente en 2008 y desde entonces está vacío, como una cápsula del tiempo en medio de la manzana.
Mercado Proveedor Almagro
En el límite entre Almagro y Boedo, sobre la calle Quintino Bocayuva, el Mercado Proveedor Almagro abrió a principios de los 30 y se mantuvo activo hasta 2000. Hoy el predio, de casi 1.500 metros cuadrados, sigue cerrado a la espera de un nuevo destino.
El antiguo edificio del Mercado Proveedor Almagro sigue en pie.
Raúl Leyes
Mercado Varela
En el barrio de Flores, el Mercado Varela abrió el 25 de mayo de 1925 en Varela 1184 con casi 2.500 metros cuadrados, 70 puestos internos y otros 16 locales con salida directa a la calle. Formaba pareja con el Mercado Bonorino, ya que cada núcleo de las Casitas Municipales del barrio tenía el suyo propio. Hoy sobreviven la mayoría de los locales que dan a la avenida, donde hay desde ferreterías hasta pescaderías, mientras que buena parte del interior quedó reducida a depósito.
Mercado Unión
El más antiguo de los mercados de Flores fue el Mercado Unión, que funcionó desde aproximadamente 1889 hasta comienzos de la década de 1910 en la esquina de las calles Unión (actual Ramón L. Falcón) y Sánchez (actual Pedernera). De aquellos años iniciales de Flores como zona de quintas y chacras, es uno de los pocos rastros comerciales que quedaron registrados.