El papa León XIV renovó este domingo su llamado a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania y expresó su preocupación por el creciente número de víctimas civiles que dejan los ataques. Desde la Plaza de San Pedro, el pontífice pidió abandonar la lógica de la violencia y avanzar hacia una solución basada en la diplomacia y el diálogo.
Luego de rezar el Ángelus ante los fieles reunidos en el Vaticano, León XIV advirtió que la continuidad de las acciones militares solo profundiza el sufrimiento de la población. En ese sentido, sostuvo que “la guerra no hace más que generar más guerra y provoca un enorme sufrimiento” y reclamó que se detenga la escalada de violencia.
El Papa también pidió a las partes involucradas respetar las normas del derecho internacional humanitario y poner fin a los ataques que afectan a la población civil. Entre las víctimas, remarcó especialmente la presencia de niños, en un contexto en el que los bombardeos y ataques con drones continúan provocando muertos y heridos.
León XIV también dedicó parte de su mensaje a la situación humanitaria en Sudán, especialmente al deterioro de las condiciones de vida en la ciudad de El-Obeid. Ante la falta de alimentos, agua y medicamentos y el avance de la violencia, reclamó la apertura de corredores humanitarios y pidió a la comunidad internacional que impulse un alto el fuego inmediato.
Cuándo comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania y cuántas víctimas dejó
La actual etapa de la guerra comenzó el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia lanzó una invasión a gran escala sobre Ucrania. El conflicto, sin embargo, tiene antecedentes en 2014, cuando Rusia anexó Crimea y comenzó la guerra en el este ucraniano entre las fuerzas de Kiev y grupos separatistas respaldados por Moscú. Naciones Unidas señala que, con la invasión de 2022, Ucrania ingresó en el quinto año de la guerra a gran escala y en el decimotercer año de hostilidades.
Hasta fines de junio de 2026, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU había verificado 16.431 civiles muertos y 48.613 heridos en Ucrania desde el 24 de febrero de 2022, incluidos 803 niños entre los fallecidos y 2.960 menores entre los heridos. El organismo internacional advierte que las cifras reales probablemente sean considerablemente superiores debido a las dificultades para verificar casos, especialmente en zonas ocupadas o afectadas por los combates.