Los ecos de la guerra: el excombatiente que propuso plantar un árbol por cada caído en Malvinas
Guillermo Ni Coló, un excombatiente de la Guerra de las Malvinas recordó su paso por el enfrentamiento y lo tildó como “un infierno”. No obstante, el veterano buscó la manera para subsistir ante tanto dolor y encontró un alivio a su pesar plantando árboles por cada caído en el conflicto.
Guillermo Ni Coló, en el cementerio de Darwin, en una viaje que realizó en 2022.
Con la voz entrecortada, Guillermo Ni Coló, ciudadano de Saladillo, Buenos Aires, recordó su paso por la Guerra de las Malvinas, el hecho que cambió para siempre el rumbo de su vida. “No puedo creer que ya hayan pasado 44 años de ese infierno”, sostuvo en diálogo con C5N, al tiempo que destacó el impacto positivo que tuvo en su estado emocional la iniciativa que impulsó: plantar un árbol por cada caído en el conflicto.
En 2020, el veterano se encontraba atravesando la crisis mundial generada por la pandemia y, en medio de la angustia, decidió comenzar una iniciativa que buscaba dar vida a la memoria de aquellos soldados que se enfrentaron a las tropas inglesas durante la guerra.
“Buen día amigos, quiero contarles que a partir de este momento comienzo una campaña: perseguir un sueño, cumplir un deseo. Se trata de plantar un árbol pensando en los caídos en Malvinas. Mi propósito es que en Saladillo lleguemos a tener 649 árboles plantados en representación de cada argentino que dio la vida por la Patria y que ahora nos ayudarán a vivir con el aire fresco y puro”, escribió el veterano en su cuenta de Facebook, sin imaginar que, unos años después, recibiría incluso una bendición del Papa Francisco.
Las repercusiones que tuvo la propuesta
Las fotos y videos de los vecinos que se sumaron a la iniciativa comenzaron a multiplicarse y el proyecto trascendió fronteras, no solo provinciales, sino también internacionales. “Yo me moví mucho para que en todos lados se hiciera eco de esta iniciativa, por lo que conseguí apoyo desde la embajada de Polonia, Dinamarca, Bélgica, Vietnam, Chile, Bolivia y Finlandia”.
“Además, se plantaron árboles en CABA y en distintas provincias como Jujuy, Salta, San Juan, San Luis, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Río Negro, Neuquén, Santa Cruz y Ushuaia, entre otras localidades más pequeñas”.
Sobre el avance que ha tenido la propuesta a lo largo de los años, Guillermo admitió estar muy agradecido por los logros y la cantidad de personas que empatizaron con su idea. “Estoy muy contento, esto me ayudó mucho a salir también de una oscuridad profunda a la que me llevó volver de la guerra”, indicó. Y agregó: “Ver a los niños abrazados o colaborando con la plantación me llena de entusiasmo. Ellos son quienes van a saber lo que significó ese momento para uno en el futuro”.
Niño plantando un árbol
El proyecto en las manos del Papa Francisco
Al año de haber lanzado la iniciativa, Guillermo contó una de las experiencias más grandes y emotivas que vivió: “Un día, un obispo conocido me dijo que tenía algo para mí y me dio una carta escrita por el Papa Francisco con su propia letra. Fue realmente conmovedor, sentí una paz muy grande cuando la recibí. Yo transmito y comunico que esto es parte de todos, no solo mío, y por eso creo que tuvo tanta repercusión”, añadió emocionado.
“Le ruego, por favor, hacer llegar al Sr. Guillermo Ramiro Ni Coló mi bendición para el proyecto “Plantar un árbol en Saladillo”. Esta iniciativa ayudará a tomar conciencia del problema de la deforestación que tanto daño hace al medio ambiente. Fraternalmente, Francisco”, escribió el papa en su carta.
Dos nuevos desafíos, tras 44 años
En principio, el veterano argentino comentó que este año quisiera plantar un árbol en la Plaza de Mayo. Señaló que tuvo contacto con algunos funcionarios nacionales, pero que hace más de cuatro meses no volvió a recibir respuesta. “Quiero plantar un árbol ahí porque es la cuna de nuestra libertad. Todo ocurrió ahí y quiero hacerlo porque los caídos en Malvinas dieron la vida por esta patria, por nuestra soberanía e independencia”.
“Mandé una carta al Presidente y me llamaron desde el Ministerio de Defensa, pero aseguraron que el expediente está circulando ‘por oficinas’. No tienen respeto ni por nosotros”, agregó.
Por otro lado, en el marco de un segundo proyecto que impulsa, Guillermo detalló que le gustaría llevar su propuesta a territorio inglés. “El año pasado, en 2025, me comuniqué con un veterano inglés con el cual ya había tenido contacto en otro momento y le dije que viajaría a Inglaterra en los próximos meses y si podía plantar dos árboles: uno en referencia a los caídos argentinos y otro por los caídos ingleses. Me respondió recientemente y me dijo que buscará la manera de llevar adelante la iniciativa”.
Viajar a Las Malvinas para sanar heridas
Tras los 40 años de la guerra, en 2022 Guillermo fue invitado por el Observatorio Causa Malvinas, una comisión integrada por veteranos, a viajar al territorio donde ocurrió el enfrentamiento, lugar que, según indicó, “lo ayudó a sanar”.
“Volver a las Malvinas en 2014 me ayudó mucho a trabajar la culpa. La culpa del sobreviviente, porque yo estoy acá y compañeros con los que compartíamos todo el día al otro día estaban fallecidos. Pero pude pedirles perdón allá y despedirme para siempre. Lloré mucho. Me ayudó ir”.
La guerra ahora está en la mente
Sobre su historia, Guillermo reveló que volvió a Buenos Aires el 16 de junio de 1982, días antes que algunos de sus compañeros, luego de escapar junto a un grupo reducido en una balsa con autorización de la Armada. “Era una maniobra de mucho riesgo”, indicó, y agregó que, tras atravesar situaciones muy duras, llegaron al aeropuerto de Ezeiza, donde les hicieron completar planillas con sus datos y su estado de salud.
“Es increíble haber salido de ese infierno, donde a un hombre lo tiran en un campo solo para matar a otras personas. En 44 años no he logrado construir una idea clara de qué es la guerra, realmente. Pero nosotros cumplimos”, expresó, al tiempo que señaló que su rencor hacia el gobierno militar y hacia Raúl Alfonsín lo acompañará durante toda su vida.
“Yo me he cuidado mucho porque tengo una familia que me ayudó, pero hay mucho dolor que no se va nunca. Es un trauma muy difícil de llevar. Tal es así que ya son más de 500 los veteranos que se han quitado la vida. No es nada fácil, las noches son terribles”.
Guillermo fue cabo segundo maquinista durante la guerra de Malvinas y vivió el conflicto desde el agua. Se enfrentó al temor, al miedo, a la incertidumbre, a la soledad y a la desolación con tan solo 20 años. Sus recuerdos están plasmados en su libro “64 días muerto” y en el segundo que se encuentra escribiendo, “Usted tiene prohibido hablar”, frase que le dijo un dirigente apenas arribaron los excombatientes a la Argentina.