Para la realización, la colectividad buscaba un nombre de peso artístico y pensó en tres de los mayores escultores españoles del momento: Agustín Querol, Miguel Blay y Mariano Benlliure. La Comisión envió a Madrid a uno de sus secretarios, Carlos Malagarriga, con la misión de convencerlos para trabajar en conjunto, pero ninguno de los artistas aceptó compartir la gloria. El voto de la Comisión porteña terminó inclinándose por Querol, y se firmó el contrato el 23 de abril de 1909.
Vista nocturna del Monumento de los Españoles.
GCBA
El concepto central era rendir homenaje a la Constitución Nacional de 1853: un basamento que hablara de la unión por la raza y el idioma, un pedestal grabado con el preámbulo constitucional y, en lo más alto, la estatua de la República Argentina con los brazos abiertos, ofreciendo su suelo a "todos los hombres del mundo que quieran habitar" en él.
Cómo se pagó el Monumento de los Españoles
Fue un obsequio de la propia colectividad española residente en el país, financiado íntegramente por suscripción pública, tal como lo expresa la dedicatoria principal grabada en la piedra: "A la Nación Argentina en su primer Centenario, por España y sus hijos".
Una seguidilla de muertes en la previa y 17 años sin suerte
El monumento lleva la firma del escultor catalán Agustín Querol i Subirats, nacido en Tortosa en 1860 y consagrado a ambos lados del Atlántico. Tras firmar su contrato el 23 de abril de 1909, Querol falleció en Madrid a fines de ese mismo año, habiendo dejado únicamente el proyecto y los bocetos.
La piedra fundamental se colocó el 26 de mayo de 1910 en el marco de los festejos del Centenario, con la presencia de la infanta Isabel de Borbón y del presidente José Figueroa Alcorta. Debajo de la piedra se enterró una caja de hierro con medallas conmemorativas, diarios de la época y una copia del acta. Sin embargo, luego llegarían varios eventos desafortunados que dificultarían la construcción.
La dirección de la obra continuó en manos de Cipriano Folgueras, quien también falleció a principios de 1911. Tras este nuevo deceso, el proyecto quedó a cargo de Víctor Cerveto y del italiano Domenico Boni, ambos colaboradores del taller de Querol.
La escultura que representa al Río de la Plata en el Monumento de los Españoles.
Bridge to Argentina
En Buenos Aires, las obras de cimentación estuvieron dirigidas en una primera etapa por el arquitecto Julián García Núñez y posteriormente por el ingeniero Fernando Segovia. Ya hacia 1910 se calculaba que el conjunto monumental alcanzaría un peso aproximado de 2.400 toneladas.
El proceso de construcción enfrentó una serie de contratiempos como huelgas en Carrara, una tormenta en Buenos Aires derribó el brazo izquierdo de la estatua principal, el naufragio del vapor que traía los bronces desde Barcelona y demoras en la llegada de la piedra para la fuente.
La etapa final del montaje quedó a cargo de la casa Moliné y Cía., bajo la dirección técnica del arquitecto Fernando Aranda. El ingeniero José Ricardo Sánchez dibujó de forma gratuita los planos hidráulicos y la firma Ruiz Hermanos realizó la fundición de las fuentes. El 25 de mayo de 1927, diecisiete años después de la colocación de la primera piedra, el monumento quedó formalmente inaugurado.
¿De los españoles o a los españoles? El error que persiste
El nombre oficial del conjunto es Monumento a la Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas. La "Carta Magna" refiere a la Constitución de 1853, mientras que las "cuatro regiones" corresponden a Los Andes, El Río de la Plata, La Pampa y El Chaco, representadas por las figuras de bronce que rodean la fuente.
Sin embargo, para los porteños es popularmente el "Monumento de los Españoles", denominación derivada de que fue donado por los residentes ibéricos. La propia Comisión Española del Centenario tituló con ese nombre la memoria impresa publicada en 1927. A su vez, el diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia lo cataloga con un tercer término: "Nación Argentina".
La confusión habitual surge al denominarlo "Monumento a los Españoles", preposición errónea dado que la obra no rinde tributo a España ni es tampoco un homenaje a los inmigrantes, sino una ofrenda de España y sus hijos hacia la Argentina.
Incluso la homilía pronunciada por Juan Pablo II en 1982, preservada en los archivos del Vaticano, lo menciona como "monumento a los españoles". En la cobertura actual de la visita de León XIV conviven ambas variantes, y son varios los medios de comunicación que utilizan la denominación errónea.
Anatomía de la piedra y el metal
El monumento combina mármol de Carrara y bronce en una estructura que alcanza los 25 metros de altura. En la cima se erige la República, una figura femenina de entre cinco y seis metros de alto, custodiada por otras esculturas femeninas de mármol que funcionan como alegorías. En el friso inferior destacan relieves que simbolizan la unión entre España y América, y en el basamento central se halla grabado un fragmento del Preámbulo constitucional con la invitación a "todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino".
El Monumento de los Españoles en 2014.
Roberto Fiadone
Abajo, en la fuente circular, se ubican las alegorías en bronce de las cuatro regiones. Estas piezas no son las originales, que se hundieron en el Atlántico a bordo del Príncipe de Asturias, sino el segundo conjunto modelado por Montserrat.
El perímetro de la obra exhibe cuatro inscripciones grabadas: "A la Nación Argentina en su primer Centenario, por España y sus hijos", "De una misma estirpe", "Uno mismo, el idioma" y "Grandes sus destinos".
El Monumento de los Españoles, un altar a cielo abierto
Por su escala física y las características del entorno abierto y arbolado de Palermo, el monumento pasó de ser un regalo cívico a transformarse en un escenario reiterado para las concentraciones masivas de la Iglesia Católica.
Entre el 9 y el 14 de octubre de 1934, Buenos Aires albergó el primer Congreso Eucarístico Internacional realizado en Sudamérica. Asistió como legado papal el cardenal Eugenio Pacelli (quien cinco años después sería electo papa bajo el nombre de Pío XII). Palermo fue el centro de los actos: el monumento quedó completamente cubierto por una cruz gigantesca y el altar principal se erigió a sus pies.
La ciudad declaró asueto administrativo y que hasta la Universidad de Buenos Aires suspendió sus actividades. El evento contó con patrocinios comerciales de marcas de cervezas, cigarrillos, petroleras y empresas ferroviarias. El domingo 14 de octubre, Pacelli ofició la misa pontifical de clausura ante una concurrencia calculada en más de un millón de personas, en un país que contaba por entonces con poco más de 12 millones de habitantes.
En 1934, en ocasión del Congreso Eucarístico en Buenos Aires, se erigió una gran cruz sobre el Monumento de los Españoles.
Revista El Hogar
El 12 de junio de 1982, un día después de su llegada al país y en la solemnidad del Corpus Christi, el papa Juan Pablo II encabezó allí la "Misa para la Nación Argentina" en el tramo final de la Guerra de Malvinas, con una asistencia de unos dos millones de personas. Durante su homilía, el Pontífice evocó el Congreso de 1934, la labor de Pacelli y la gran cruz que había cubierto el monumento, al tiempo que pidió por los jóvenes argentinos y británicos fallecidos en el conflicto bélico. La rendición argentina en las islas se firmó dos días después.
Dos años más tarde, al cumplirse medio siglo del paso de Pacelli, el cierre del congreso volvió a realizarse en Palermo con la presencia del cardenal Agostino Casaroli como legado de Juan Pablo II.
El 12 de octubre de 1998, a pocos meses de asumir como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio lideró dos multitudinarias celebraciones de confirmación, de la que participaron más de 8.200 chicos por la mañana y cerca de 12.800 jóvenes y adultos por la tarde, reuniendo en total a unas 95.000 personas en el predio.
En 2026, al igual que ocurrió con Pacelli antes de ser Pío XII y con Bergoglio antes de ser Francisco, el cruce de Libertador y Sarmiento vuelve a recibir a un pontífice y convertirse en un altar a cielo abierto.
La masiva confirmación en el Monumento de los Españoles en 1998.
Patrocinio privado y conservación patrimonial
Mantener la estructura expuesta a la intemperie y al tránsito vehicular exigió intervenciones de conservación que sumaron el apoyo de firmas comerciales:
- El lavado a presión con Cif (1998): en 1998, la marca de limpiadores financió una restauración que utilizó sistemas de hidrolavado a presión para retirar la acumulación de hollín y grasitud del mármol de Carrara.
- Preservación e iluminación con Samsung (2022): en intervenciones posteriores, la compañía tecnológica participó en el mantenimiento del monumento mediante la instalación de iluminación LED de alta eficiencia y el montaje de andamios de protección durante las tareas de restauración.