La Organización Meteorológica Mundial advirtió que existe un 90% de probabilidad de que se desarrolle un Super El Niño de intensidad inusual durante el segundo semestre de 2026. El fenómeno, que se produce cuando la temperatura de la superficie del mar supera en al menos 2° el promedio histórico, podría igualar o superar los registros más extremos desde 1950.
Los indicadores que monitorean los especialistas indican que las temperaturas superficiales y subsuperficiales del Pacífico ecuatorial, los patrones de viento y el índice de oscilación austral convergieron en señales que anticipan un calentamiento oceánico sin precedentes. Los modelos climáticos proyectan que la temperatura marina en el Pacífico podría escalar 3,3° en septiembre, lo que colocaría al fenómeno en una categoría históricamente excepcional.
Parte de la alarma científica se explica por lo que ocurre en las profundidades del océano. Datos de satélites, boyas y flotadores indican que una enorme masa de agua con temperaturas superiores a 6° por encima de la media avanza lentamente hacia el este a cientos de metros de profundidad. Michelle L'Heureux, científica del Centro de Predicción Climática de la NOAA, señaló que esa temperatura "rivaliza con algunos de los fenómenos de El Niño más intensos que hemos visto".
El factor que amplifica la preocupación es el contexto climático global. El planeta nunca antes había experimentado un episodio de El Niño en condiciones de calentamiento tan avanzadas como las actuales. El secretario general de la ONU, António Guterres, fue directo al respecto: "Las condiciones de El Niño echarán más leña al fuego del calentamiento global. Los efectos serán aún más severos, se extenderán aún más lejos y cruzarán las fronteras a una velocidad devastadora".
Cuándo llegaría el Súper El Niño a la Argentina
La NOAA estimó en un 62% la probabilidad de que El Niño se desarrolle entre junio y agosto de 2026, con su pico proyectado para noviembre, en torno a la época navideña. Para Argentina, los efectos más importantes se esperan durante la primavera y el verano, cuando las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y la región chaqueña podrían registrar precipitaciones muy superiores a lo normal.
Ese exceso hídrico tiene una doble cara, ya que si bien beneficiaría la humedad de los suelos agrícolas, también plantea riesgos concretos de anegamientos rurales y complicaciones en la logística de cosecha. En paralelo, el sudeste del continente en general, que incluye partes de Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, enfrentaría riesgos de inundaciones y tormentas severas.
La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que aún es imposible precisar la agresividad del evento para la segunda mitad del año. Su análisis indica que el escenario invernal más probable prevé lluvias dentro de parámetros normales, sin señales claras de excesos hídricos en el corto plazo.
El Servicio Meteorológico Nacional tendrá un rol central en el seguimiento local del fenómeno. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, remarcó que los servicios meteorológicos nacionales "son los últimos responsables y las voces autorizadas en relación con este fenómeno", y agregó que el impacto afectará también a la industria pesquera, dado que El Niño provoca el calentamiento del mar y altera los ecosistemas marinos.