La filatelia es la afición por coleccionar y clasificar sellos y documentos postales. Detrás de cada viñeta, compuestas por pequeñas obras de arte de pocos centímetros, se ve representada la idiosincrasia de un país, sus personajes ilustres, sus monumentos, pinturas, entre otras particularidades.
La familia Kevorkian es una de los máximas exponentes de la materia a nivel nacional. Fue Varoujan Kevorkian el que hace más de 70 años decidió empezar con el coleccionismo y el comercio. Silvia, su hija mayor, heredó esa pasión y continuó con el negocio familiar: "La filatelia permite volcar la pasión y las necesidades que el ser humano como sujeto social trata de resolver".
Silvia Kevorkian, coleccionista de estampillas
Silvia heredó la pasión de su padre y continuó con el negocio familiar.
En un local ubicado dentro de una galería del centro porteño, Silvia acomoda los estantes y busca entre cientos de carpetas una estampilla del basquetbolista Emanuel Ginóbili. En la búsqueda la acompaña su esposo, Alejandro Argüello, también coleccionista y presidente de la Sociedad de Comerciantes Filatélicos.
“El Correo Argentino tiene una norma, y es que las personas vivas no pueden aparecer dentro de las estampillas”, cuenta Alejandro, y muestra el bloque de la estampilla de "Manu", con la mano y el aro dentro de la viñeta. Su cara sí aparece en el bloque, pero al cortar la estampilla queda afuera.
Ginobili
Sellos postales con grandes figuras del deporte nacional.
La filatelia es sinónimo de obsesión. Los coleccionistas se pasan horas y horas mirando con una lupa cuentahílos las características de una estampilla, buscando algún detalle que diferencie un sello de otro. “Para llegar a ese lugar tenés que ser una persona apasionada, porque si no te gusta lo que haces es imposible que tengas ese poder de concentración”, subraya Silvia.
El coleccionismo de estampillas es un fenómeno de nicho pero, al mismo tiempo, un hobby que se extiende a través de provincias y países. Miguel Casielles, presidente de la Federación Argentina de Entidades Filatélicas, es de Tierra del Fuego y está de visita por Buenos Aires. Amigo de Silvia y Alejandro, aprovechó la visita al local para exponer la última actualización de una colección en la que viene trabajando hace más de una década: una serie de sellos de José de San Martín con más de 100 años de antigüedad.
“Tengo sellos con variedades en la posición de la filigrana, la marca de agua que tiene el sello en la parte de atrás, o un cuadro con la particularidad de que el primer sello de la izquierda no salió la impresión”, dice entusiasmado.
Estampillas San Martín
Serie de sellos de José de San Martín con más de 100 años de antigüedad.
En un ambiente mayormente masculino, Silvia es una de las pocas mujeres dueñas de un comercio. Para ella, que creció entre estampillas, es algo natural. Cerca de la hora de cierre del local, comienza a guardar los sobres desordenados y revisa en su cabeza una frase para terminar: "En el coleccionismo todos tenemos un común denominador que es el amor a este papelito que significa y representa tanto, a nivel nacional como internacional".