El juicio que investiga la muerte de Diego Maradona tendrá este jueves una audiencia clave, con las declaraciones de médicos que participaron en la atención del exfutbolista durante su internación en la Clínica Olivos, donde fue operado pocas semanas antes de fallecer.
Durante la jornada se presentarán tres profesionales que tuvieron intervención directa en el tratamiento médico del “Diez”: Fernando Villarejo, jefe de terapia intensiva de la Clínica Olivos; Sebastián Nani, titular del área de cardiología; y el neurocirujano Pablo Rubino, encargado de la cirugía por el hematoma subdural realizada el 3 de noviembre de 2020.
Los jueces buscarán profundizar sobre el estado de salud que presentaba Maradona tras la operación, cómo evolucionó durante los días posteriores y cuáles fueron las recomendaciones médicas al momento de definir su externación.
La causa intenta determinar posibles responsabilidades por presuntas negligencias médicas en torno a la muerte de Maradona. También declarará Leopoldo Luque.
Qué había declarado Fernando Villarejo
Fernando Villarejo ya había dado testimonio el año pasado durante el primer juicio oral: sostuvo que el entorno de Maradona era “muy complicado” y reveló que desde la clínica se oponían a una internación domiciliaria luego de la operación.
Según explicó, todo comenzó tras el cumpleaños número 60 del exfutbolista, el 30 de octubre de 2020, cuando se lo vio en un evidente deterioro físico durante un acto en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata. A partir de esa situación, su equipo médico decidió trasladarlo a la clínica Ipensa para realizarle estudios.
Allí detectaron el hematoma subdural, aunque los profesionales del centro consideraban que no era necesario operarlo de urgencia. Sin embargo, Luque insistió en derivarlo a la Clínica Olivos, donde finalmente se llevó adelante la intervención quirúrgica a cargo de otros especialistas.
Agustina Cosachov fue la psiquiatra que atendió a Maradona
Diego Maradona y Agustina Cosachov.
“La clínica no era un lugar para tenerlo sedado indefinidamente”, declaró el médico, quien sostuvo que dejó asentadas sus diferencias en la historia clínica. Además, señaló que desde el centro de salud recomendaban una derivación a una institución especializada y no una internación domiciliaria.
Pese a eso, Maradona fue trasladado a una vivienda en Tigre, donde continuó la recuperación. Para Villarejo, las condiciones no eran las adecuadas para atender a un paciente con el cuadro que presentaba el exfutbolista.
El jefe de cardiología apuntó contra Luque
Otro de los médicos que ya había declarado es Sebastián Nani, jefe de cardiología de la Clínica Olivos. En su exposición aseguró que Maradona no evidenciaba problemas cardíacos graves durante la internación y afirmó que “no era esperable un evento coronario”.
De todos modos, remarcó que se trataba de un “paciente de riesgo” que requería controles estrictos. En ese contexto, apuntó directamente contra Luque al sostener que era el médico de cabecera del exjugador y que la responsabilidad sobre su seguimiento recaía principalmente sobre él.
Qué dijo Pablo Rubino sobre la cirugía
También volverá a declarar Pablo Rubino, el neurocirujano que encabezó la operación de Maradona. En el juicio anulado recordó que algunos parámetros clínicos “no estaban del todo bien”, aunque consideró que la intervención debía realizarse de todas maneras.
Sus declaraciones serán claves para reconstruir cómo fueron las horas previas y posteriores a la cirugía que atravesó el exfutbolista apenas tres semanas antes de su muerte.