En mayo de 2025, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó en un jardín de una vivienda del barrio porteño de Coghlan los restos de Diego Fernández Lima, desaparecido en 1984. Los restos fueron hallados en casa de su ex compañero Cristian Graf. La investigación se reactivó con fuerza durante este año y el testimonio reciente de un testigo reservado complicó aún más la situación judicial de la familia Graf.
El periodista Martín Candalaft reveló en el programa DDM (Amértica TV) que apareció un testigo clave en el caso del crimen de Coghlan y que podría dar un giro completo a la causa. El residente en el norte del país, se contactó con la Justicia para aportar su declaración, la cual refuerza la hipótesis que viene sosteniendo la Fiscalía.
Según esa línea de investigación, Fernández Lima —descripto como un joven revoltoso en el colegio y que solía hostigar a Graf— habría sido citado a la casa de este último, donde finalmente fue asesinado y enterrado.
El testigo, oriundo de Jujuy, llamó a la Fiscalía y viajó especialmente a la Ciudad de Buenos Aires para declarar en los tribunales de Comodoro Py. Según su relato, en 2017 participó de un asado con un grupo de personas, durante la cual conversó con uno de los invitados y su sobrino.
En esa charla se mencionó la “facilidad de matar a alguien y hacer desaparecer el cuerpo”. El testigo reservado recordó que uno de esos invitados, cuya identidad se desconoce, aludió a un asado ocurrido en 2011, en el que una persona con apellido alemán —posiblemente el padre de Cristian Graf— estuvo vinculada a un hecho de esas características.
En aquella oportunidad, esa persona escuchó al hombre de apellido alemán pasado de copas decir con crudeza: “Vos podés matar a alguien y hacerlo desaparecer sin problemas”. Se presume que se trataba del padre de Cristian Graf, conocido por sus problemas de alcoholismo. Según el relato, el hombre reveló que un compañero de colegio de su hijo lo hostigaba constantemente y que solía molestarlo físicamente.
En ese sentido, cansados de esa situación, padre e hijo decidieron tenderle una trampa. “Lo citaron en la casa con la excusa de que iba a encontrarse con una mujer que le gustaba”, relató el testigo reservado, quien agregó que una vez allí, el joven fue conducido violentamente a un baño de la propiedad, donde fue reducido por ambos y finalmente asesinado de una puñalada en la espalda.
El supuesto relato del padre de Graf continuaba: “Después enterramos el cuerpo en el jardín y nunca lo encontraron”. Este estremecedor testimonio, que había permanecido en la memoria del testigo, resurgió gracias a la mediatización del caso el año pasado, cuando los recuerdos volvieron a impactarlo con fuerza.
Hay además un dato que podría resultar revelador y concluyente: los compañeros de Diego Fernández Lima señalaron el nombre de la joven que le gustaba y que habría sido utilizada como carnada para atraerlo a la casa. La Fiscalía ya la tiene identificada y está intentando localizarla para determinar si tuvo conocimiento del plan o si fue utilizada sin saberlo.
Este nuevo testimonio, sumado a la identificación forense, complica aún más la situación judicial de la familia Graf y abre un capítulo decisivo en la búsqueda de verdad y justicia por la desaparición de Diego Fernández Lima.