La Justicia de Tierra del Fuego decretó la quiebra de la emblemática empresa Aires Del Sur (ADS), fabricante de los aires acondicionados Electra y Fedders. La resolución judicial se dictó tras la paralización de la planta de Río Grande a comienzos de año, afectada por la apertura de importaciones y la caída del consumo. El cierre dejó a 140 trabajadores en la calle.
La medida del Juzgado Civil y Comercial N°1 del Distrito Judicial Norte se produjo luego de que el propio directorio de la firma solicitara el proceso ante la imposibilidad de afrontar sus deudas. En su presentación, las autoridades de la compañía admitieron un "estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible", provocado por un modelo financiero deficitario y el aumento de los costos locales.
La empresa intentó evitar el colapso mediante una negociación con el grupo chino Chigo para vender parte de sus acciones y conseguir una capitalización de u$s5.000.000. Sin embargo, la contraparte asiática dilató las evaluaciones y los tiempos del acuerdo resultaron "incompatibles" con la urgencia financiera de la fábrica fueguina.
Como último recurso para afrontar las deudas salariales e indemnizaciones, ADS solicitó autorización para ensamblar 4.000 kits de producción que ya habían ingresado al país. El tribunal rechazó este plan de continuidad productiva controlada, decisión que clausuró la última alternativa de supervivencia y activó de forma directa el proceso de liquidación de los bienes.
La Justicia inicia la liquidación de activos en medio del debate industrial
El juzgado dispuso el comienzo de la venta de los activos remanentes de la firma para responder ante los acreedores. Entre los bienes sujetos a expropiación se encuentra la planta industrial de 15.000 metros cuadrados ubicada en Río Grande y los componentes de producción almacenados en depósitos de Buenos Aires.
El cierre de esta fábrica coincide con un escenario de fuerte presión competitiva para el régimen de promoción de Tierra del Fuego debido a las reformas arancelarias nacionales. El caso de ADS replica la situación de otras firmas del sector, como Peabody, que entró en concurso de acreedores y abandonó la producción local para transformarse en importadora directa.
La caída de la histórica fabricante se produce un mes después de que el Banco Mundial cuestionara el sistema de subsidios e incentivos fiscales de la isla y lo calificara como "un caso de política industrial fallida, empañada por interferencias políticas y fallas fundamentales de diseño que han persistido durante décadas".