Estaba cansada todo el tiempo y no paraba de tomar café: un diagnóstico médico lo cambió todo

Esta historia vuelve a poner en foco la importancia de escuchar al cuerpo y no subestimar señales que parecen menores.

  • Selena Favaro, de 24 años, sufría un cansancio extremo y persistente sin causa aparente.
  • A pesar de dormir mucho y tomar café, seguía agotada y empezó a tener otros síntomas como caída de pelo y moretones.
  • Los estudios iniciales no mostraban problemas. Un día descubrió un bulto en el cuello y fue diagnosticada con carcinoma papilar de tiroides en agosto de 2025.
  • Fue operada y luego sometida a una segunda cirugía; hoy está mejor, pero espera nuevos estudios para confirmar su recuperación.

Sentirse agotado de manera constante es una queja cada vez más frecuente en un mundo marcado por el ritmo acelerado, las exigencias laborales y la falta de descanso de calidad. Muchas personas naturalizan ese cansancio permanente y lo combaten con café u otras bebidas estimulantes.

En algunos casos, esa fatiga persistente se convierte en una señal de alerta que pasa desapercibida durante meses o incluso años. La costumbre de seguir adelante, de tapar el agotamiento con más cafeína o con cambios superficiales en la rutina, puede retrasar consultas médicas que resultan clave para detectar problemas de fondo.

Qué descubrió la joven que estaba siempre cansada y tomaba 3 cafés al día

Tiroides

Durante varios meses, Selena Favaro tuvo la sensación de que su cuerpo estaba dando señales de auxilio.

Con solo 24 años, esta fisioterapeuta de Sídney no lograba entender por qué vivía en un estado de agotamiento permanente que no se iba nunca, ni de día ni de noche. Hiciera lo que hiciera, el cansancio seguía ahí: dormía hasta diez horas, tomaba varios cafés antes del mediodía y aun así necesitaba dormir una siesta en su pausa del almuerzo para poder terminar de trabajar.

Pero no era el único problema. Empezó a notar una caída de cabello cada vez más preocupante, con mechones que se le iban cada vez que se lavaba la cabeza. También le aparecían moretones en las piernas sin razón clara y su peso comenzaba a cambiar sin explicación. Fue varias veces al médico, pero los análisis no mostraban nada anormal. La falta de respuestas la hizo dudar de sí misma: la fatiga era tan fuerte que llegó a preguntarse si no sería simplemente pereza o si realmente había algo mal.

Todo dio un giro una noche, mientras hacía su rutina de cuidado facial, cuando descubrió un bulto en el cuello. Su médica la envió de inmediato a hacerse una ecografía y, aunque el técnico intentó tranquilizarla, la preocupación ya estaba instalada. Once días después le hicieron una punción de urgencia y el resultado fue un golpe durísimo: tenía carcinoma papilar de tiroides, la forma más frecuente de cáncer en esa glándula.

El diagnóstico llegó en agosto de 2025, apenas tres semanas después de cumplir 24 años. Al día siguiente fue operada para sacarle un nódulo de casi cuatro centímetros que, según los médicos, llevaba creciendo desde hacía varios años.

La situación se complicó aún más cuando nuevos estudios mostraron que la enfermedad ya había alcanzado los ganglios linfáticos. En septiembre, Selena pasó por una cirugía más grande: le extirparon por completo la tiroides y nueve ganglios afectados.

Hoy cuenta que se siente bien y que pudo retomar su vida normal, aunque todavía debe esperar hasta mediados de enero para hacerse nuevos controles y saber si el tratamiento logró eliminar por completo la enfermedad.

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