"El Loco del Martillo": el asesino en serie de Lomas del Mirador
La investigación policial se movía con rapidez, pero también con cautela, mientras los episodios vinculados al sospechoso iban configurando un patrón inquietante.
Las historias macabras detrás del conocido asesino en serie.
@MatySwag23
En 1963, un asesino conocido como “El Loco del Martillo” sembró pánico en Lomas del Mirador al atacar mujeres ingresando por las ventanas.
Su método consistía en matar a martillazos, lo que generó un terror generalizado y medidas extremas de seguridad entre los vecinos.
La paranoia llevó a agresiones contra inocentes, mientras la policía intentaba dar con el responsable mediante un identikit.
El culpable fue Aníbal González Higonet, quien admitió matar para robar y pasó 43 años preso antes de morir poco después de quedar en libertad.
El caso de un misterioso agresor que sembró pánico en Lomas del Mirador vuelve a ocupar un lugar central en la crónica policial. Su figura, marcada por un método particular que rápidamente llamó la atención de vecinos y autoridades, generó un clima de temor difícil de olvidar.
La tensión crecía a medida que se acumulaban testimonios y datos que no encajaban del todo, alimentando rumores y especulaciones. Los medios comenzaron a seguir cada paso del caso, dada la magnitud del impacto social. En ese contexto, el agresor recibió un apodo que marcó para siempre la forma en que su historia sería recordada: El Loco del Martillo.
Quién era El Loco del Martillo y cómo se convirtió en un asesino en serie
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@MatySwag23
En enero de 1963, un hombre que ingresaba a las casas trepando por las ventanas y atacaba a mujeres generó una ola de terror en Lomas del Mirador, Buenos Aires. Fue conocido como “El Loco del Martillo” por su brutal forma de matar: golpeaba a sus víctimas con un martillo, sin darles oportunidad de defenderse.
El miedo se extendió rápidamente y llevó a que las mujeres solo pudieran circular durante el día, mientras los vecinos formaron grupos de vigilancia armados con palos y cuchillos. La policía difundió un identikit del sospechoso, y el clima de paranoia provocó que dos personas inocentes fueran agredidas por parecerse al hombre buscado.
El responsable resultó ser Aníbal González Higonet, un carterista de apariencia común que admitió haber cometido los asesinatos para robar sin dejar testigos. Cumplió 43 años de condena y falleció poco después de recuperar la libertad, dejando un recuerdo marcado por el horror y la histeria colectiva que desató su accionar.