¿Y dónde están las feministas? Probablemente, preparándose para copar las calles. Este 3 de junio se cumplen 11 años de la primera convocatoria del Ni una menos en Argentina, hoy motorizado por -principalmente- el femicidio de Agostina Vega y acompañado de los casos de Dulce en Misiones y Noelia en Temperley. En las redes se percibió como un regreso del 2018, uno de los puntos más altos de la cuarta ola feminista.
El feminismo nunca se fue: del agite en redes sociales a la necesidad imperiosa de volver a colmar las calles
Con el femicidio de Agostina Vega como disparador principal, durante los últimos días volvieron a las redes debates que interpelan a la sociedad. Referentes feministas ven a este fenómeno como un desafío que debe ser sostenido en la calle y, sobre todo, en los espacios donde las políticas de género aún resisten.
Un 2018 en el que, si bien el gobierno de turno acompañaba con sus políticas a nivel nacional, la sensibilidad hacia los femicidios era genuina, se hablaba de deconstrucción, masculinidades frágiles y ESI. Es decir, la problemática atravesaba de verdad a la sociedad.
Después de ocho años, se observa una proliferación de discursos violentos y machistas enunciados y reproducidos sistemáticamente desde el gobierno de Javier Milei. Desde el desfinanciamiento a los programas y áreas de género, los intentos de eliminar la figura de femicidio e instalar el "homicidio contra mujeres", los avances contra la ESI y el típico "se pasaron tres pueblos" para responsabilizar a las mujeres, parecía que el feminismo había perdido fuerza. Pero la problemática no dejó de existir. Nunca.
Desde que hallaron el cuerpo asesinado de Agostina Vega, las redes volvieron a encenderse y a convertirse en el campo de batalla con distintas publicaciones: estuvieron aquellas que se inclinaron por compartir posteos pidiendo justicia y otros que apuntaron contra la complicidad del Estado y el Poder Judicial. Una vez más, en el terreno digital comenzó a gestarse un fuego que espera que tenga su correlato en las calles este miércoles. Algo comenzaba a resurgir como en 2018.
Lala Pasquinelli, escritora, analizó junto a C5N.com este fenómeno de indignación digital y, en la previa de una nueva marcha del Ni Una Menos, opinó: "Hay que ver qué pasa mañana y lo sucesivo. Va a ser una marcha con muchas personas, como venimos haciéndolo, pero todo esto que vemos en redes no asegura un plan de lucha ni una continuidad, que es lo que necesitamos".
En el mismo sentido, la referente feminista también aseguró que "se están volviendo a poner sobre la mesa en medios, en las familias, conversaciones que los feminismos venimos sosteniendo a lo largo de los años. Eso siempre es importante, que el fuego no se apague y la conversación no se silencie".
Pasquinelli hizo hincapié en los intentos del Gobierno por negar la problemática e hizo la vista gorda sobre el proyecto de la diputada Carolina Losada sobre falsas denuncias, asegurando que se trata de una administración que no solo no defiende a las mujeres, sino que busca penalizarlas. "Vienen por nuestros cuerpos, sobre todo considerando la gestualidad del presidente Javier Milei y las barbaridades que dice hace tantos años contra artistas, periodistas y otras tantas mujeres", comentó, en diálogo con C5N.
Once años después de la primera marcha, hay una base de militancia feminista que ya no se puede borrar de un plumazo. En esa línea, Lucía Cavallero, socióloga e integrante de Ni Una Menos, se alineó a Pasquinelli y adelantó que, para ella, la marcha de este miércoles "va a ser multitudinaria y transversal". Después de un avance apabullante de la ola feminista, Cavallero reflexionó: "No somos los mismos de 2015, porque creo que hay un sector de varones que está sintiendo malestar con políticas de este gobierno y está incómodo con la posición del gobierno de perseguir a las mujeres".
Para la referente de Ni Una Menos, las nuevas generaciones ya crecieron con un background que, invisibilizado o no, ya existe, haciendo la diferenciación de los que vivieron el 2015 durante su juventud: "Hay que confiar en las generaciones que se socializaron y se educaron en un contexto de movimiento feminista, y desde mi punto de vista, los varones son los que están en disputa. No es casual que los junte la ultraderecha, armando combos de sumar la inversión financiera a discursos antifeministas".
"Los varones están sintiendo un malestar y yo creo que el movimiento feminista produjo un cambio en la sensibilidad. El feminismo está disponible como un conjunto de prácticas, es una forma de hablar, es la posibilidad de hablar de autocuidado y también de armar comunidad", analizó Cavallero.
La lucha de los feminismos para volver a poner los femicidios en agenda
Desde hace algunos días, las redes sociales volvieron, de a poco, a poner sobre la mesa los cuestionamientos sobre las políticas públicas, sobre la Justicia y la falta de perspectiva de género, algo que para los feminismos nunca dejó de estar en agenda.
"Es clave recuperar la conversación en el medio, con las familias y en las escuelas. Creo que muchas habían caído en el gaslighting de hacernos creer que éramos el problema porque exagerábamos y que nos habíamos pasado tres pueblos... Eso generó un cierto repliegue", reflexionó Pasquinelli.
Pero destacó que debido a los femicidios recientes "muchas volvieron a posicionarse en redes, a dar las conversaciones, a apoyar publicaciones de las compañeras e instalar una conversación, algo que es valioso, que es importante". De todas maneras, advirtió que "la digitalidad no es la materia, pero lo que suceda mañana en las calles será importante".
Cavallero, por su parte, destacó que el trabajo feminista "nunca se fue" y que desde el colectivo debaten cuestiones de género en todo el país. Por otra parte, lamentó en realidad que las tareas no se muestren en los medios de comunicación: "No estamos siendo visibilizadas, nuestro trabajo no aparece hasta que hay un femicidio".
Del agite digital a la realidad: el desafío de sostener la lucha para que se materialice en políticas públicas que combatan la violencia de género
Así como hoy en día ciertos espacios de resistencia aún siguen en pie porque hay mujeres y diversidades que los defienden, las micromilitancias son las que hacen la diferencia. Hablar con tu viejo, tu novio, tu hermano y tus amigos... todo eso volvió porque la problemática nunca se fue.
Para Lala, son batallas que tienen que seguir dándose: "Hay que tener esas charlas en contextos complicados, hablar con nuestras familias y con las infancias… Todas las militancias son necesarias, es importante organizarse porque es muy difícil ir sola".
"Necesitamos aliadas, construir alianzas con compañeras y amigas... en soledad nos inmolamos. Necesitamos de la otra para recorrer este camino, tenemos muchos antecedentes: el feminismo tiene una tradición de lucha, y nosotras somos parte de esta tradición", concluyó Pasquinelli.
Desde su perspectiva, Cavallero ve este momento del feminismo como un quiebre no solo para recuperar los espacios de diálogo, sino también para buscar a aquellos varones que no se sienten del todo a gusto con la realidad: "Considero que hay una posibilidad de trazar contacto con esas masculinidades que están incómodas. Es una oportunidad para generar esas alianzas".
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