La esposa del policía asesinado en Glew, Andrea De Alajarín, manifestó su angustia por el homicidio ocurrido en la mañana del lunes de parte de dos motochorros. Además, reclamó que haya justicia en memoria de su marido y mayor seguridad para los vecinos. "Lo único que sé es que es mi marido no vuelve más y destruyeron una familia", sentenció.
"Lo que le pasó a mi marido no se lo merece nadie, quiero justicia y ver la cara de los asesinos (...) Que se pudran en la cárcel y no salgan más", detalló la señora, que estuvo acompañada por las vecinas de la zona que realizaron una protesta en la intersección de las calles Pedro Belou y Clark.
A las 6.30 del lunes, Juan José Alajarín acompañó a su hijo de 23 años a la parada de colectivos. En ese momento, fue sorprendido por dos motochorros, que le propinaron dos balazos. "Todas las mañanas acompañaba a mi hijo. No se llegó a identificar como Policía, estaba con su arma reglamentaria, a pesar de estar retirado. Defendió a su hijo, que era lo que le interesaba", describió la mujer en El Diario.
"Lo único que sé es que es mi marido no vuelve más y destruyeron una familia", se lamentó Andrea, que explicó que su esposo era "una persona buenísima, unido a su familia, que le pase esto me parece muy injusto. No tenemos que pasar por esto".
Alajarín tenía 59 años, había sido oficial segundo del Grupo Auxiliar de Oficiales Superiores (GAOS) de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires y se retiró en enero del 2019. En los últimos meses cumplía tareas en una empresa de seguridad privada.