El día después del meteotsunami en Mar Chiquita: cómo es la playa donde ocurrió la tragedia

El fenómeno golpeó contra las costas de Santa Clara del Mar, Camet y Mar del Plata: dejó un muerto y 35 heridos. La zona alberga a miles de turistas por fin de semana en temporada.

La ola gigante que impactó contra las playas de la Costa Atlántica provocó una muerte y 35 heridos se generó por una crecida repentina en la tarde de enero en plena temporada de verano. El día después del caos, la gente vuelve a hacerse presente en el lugar en un día que espera 21 grados de máxima.

Precisamente en el lugar donde golpeó la ola se arma como una laguna al lado de las piedras que estaban en la orilla. La ola tuvo violencia y provocó que Yair caiga y no había manera de rescatarlo. Se trata de un punto turístico muy destacado en la playa.

Además, se sintió en zonas como Punta Mogotes, Santa Clara y La Caleta se vieron afectadas por las fuertes ráfagas de viento, que generaron momentos de tensión entre los bañistas. En diversos sectores, incluso, tuvieron que intervenir los guardavidas a raíz de las enormes olas que generaron la crecida.

A diferencia de los tsunamis clásicos, que se originan por terremotos, erupciones volcánicas o deslizamientos submarinos, los meteotsunamis tienen un origen estrictamente atmosférico. Se producen cuando determinados sistemas meteorológicos, como tormentas intensas, bruscos cambios de presión atmosférica o fuertes ráfagas de viento, transfieren energía al mar y generan olas de gran tamaño en muy corto tiempo.

Meteotsunami en Mar del Plata: el antecedente de 1954 que causó pánico en Playa Bristol

La sorpresiva crecida del mar registrada este lunes que se cobró una víctima en Santa Clara del Mar, además de 35 heridos y un infartado, cuenta con un precedente histórico de hace más de 70 años. El 21 de enero de 1954, "un oleaje de extraordinaria altura y violencia sorprendió a millares de bañistas" en pleno mediodía marplatense, cuando las condiciones meteorológicas no permitían presumir un evento de tal magnitud, tituló el diario La Capital.

En aquella oportunidad, la ola se elevó a una altura considerable y se extendió con "violencia aluvional sobre la playa, arrastrando cuanto encontró a su paso". El fenómeno desató escenas de pánico, especialmente entre mujeres y niños, y obligó a los servicios de emergencia a realizar maniobras de "respiración artificial" de urgencia sobre la arena.

Testigos de la época recordaron que el clima presentaba un "calor intenso" con amenaza de lluvia, pero el mar ofrecía una serenidad "muy propia de la temporada". Sin embargo, de forma repentina, "una ola gigante, a la que sucedieron de inmediato otras dos", impactó con fuerza, principalmente en la Playa Bristol.

Pese al terror unánime, no se lamentaron víctimas fatales gracias a la "meritísima y decidida intervención de los guardavidas" y del personal de salud municipal y provincial. Los bañistas que estaban dentro del agua fueron alcanzados por las masas líquidas, registrándose numerosos casos de "principio de asfixia".