El 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la homofobia, transfobia y bifobia porque ese mismo día, en 1990, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) quitó la homosexualidad del listado de enfermedades mentales. Sin embargo, en Argentina, un país a la vanguardia en materia de derechos LGBTQ+, encuestas realizadas a la comunidad evidenciaron que 32% de las personas del colectivo afirmaron que fueron eliminadas de un proceso de selección por su orientación sexual o identidad de género.
El 32% de las personas LGBTIQ+ han sido descartadas de una búsqueda laboral por su identidad sexual
En el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, en Argentina, a pesar de contar con leyes de vanguardia, existen estudios que demuestran que los ámbitos de trabajo aún son propensos a la exclusión. Qué dicen los datos y la opinión de los investigadores.
El impactante dato se obtuvo a partir del sondeo a nivel nacional realizado a 305 personas de la comunidad por la consultora Bridge The Gap, en 2021. Otro de los datos revelados por el mismo estudio señaló que el 91% de la comunidad LGBTIQ+ en Argentina percibe discriminación dentro del ámbito laboral, por encima de otros espacios como el familiar o el educativo.
En el mismo estudio, que se realizó con el respaldo de la Cámara de Comercio LGBT Argentina, más del 80% respondió que sus colegas dieron por sentada su identidad de género u orientación sexual. En ese sentido, el 76% de afirmó haber evitado comentar episodios de su vida personal en el trabajo por miedo a represalias.
El panorama de la exclusión es más severo para identidades trans y no binarias, ya que el 40% de las personas afirmó que se sienten apartadas o no incluídas en las reuniones sociales o laborales en entornos de trabajo. Además, 1 de cada 3 personas transgénero viven en hogares pobres, según señaló una tesis de la carrera de Trabajo Social en la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
La población LGBTIQ+ en relación al trabajo, según el Censo Diversidad
El Censo Diversidad, que se ejecutó en 2023, fue el relevamiento más grande realizado a nivel nacional sobre las condiciones de vida de las personas pertenecientes al colectivo LGBTIQ+ y generó información estadística de calidad mediante distintas herramientas, como las encuestas autoadministradas, una metodología que tuvo más de 15.000 participantes.
El desglose del estudio mostró un exhaustivo análisis, desde distintas aristas, sobre las condiciones de vida de la población LGBTIQ+, con una sección sobre la diversidad y su relación con el trabajo, la inserción y la discriminación en el ámbito laboral. Allí, el primer diferencial que apareció entre las personas cisgénero y las personas trans o no binarias es el nivel de desocupación.
Según los resultados, la porción de personas cis encuestadas que respondió que se encontraba sin empleo en ese momento se ubicaba por debajo de la cifra oficial que el INDEC publicó en el segundo semestre de 2023, número que se situaba en el 6,2%. Solo el 4,1% de los gays y el 5,4% de las lesbianas contestaron que estaban sin empleo y en búsqueda activa.
En tanto, las masculinidades trans con un 14,3%, las mujeres trans en el 12,3% y las personas no binarias con un 10,1% superaban ampliamente el promedio; una ratificación de las complicaciones para el acceso a una fuente de ingresos que enfrentan las disidencias por identidad de género.
El análisis de los tipos de ocupación también proporcionó información que muestra enormes desigualdades dentro del colectivo. La mitad de los varones cis encuestados contestó que tiene un trabajo como profesional, científico o intelectual. Por el contrario, solo el 23,3% de las transfeminidades y el 21,1% de las personas transmasculinas se identificaron con esos roles. Esto se entrelaza directamente con los niveles educativos logrados y obliga a concluir que el acceso a la profesionalización puede entorpecerse por cuestiones de identidad.
La discusión sobre el trabajo sexual es un debate para profundizar. En la encuesta, dentro del Censo Diversidad, las diversidades manifestaron si, alguna vez, ofrecieron ese tipo de servicios para poder subsistir. Mientras que el 14,3% de la muestra total realizó estas actividades, la cifra escala al 48,6% en mujeres travestis y trans. Este dato subrayó una brecha estructural persistente, incluso, con respecto a otras identidades del colectivo.
Esta marcada diferencia refuerza la evidencia sobre las barreras en la inserción laboral para las identidades trans y no binarias. Aunque existen avances legislativos, como la Ley de Cupo Laboral Trans, el trabajo sexual se mantiene como una estrategia de supervivencia clave para los sectores más vulnerables de la comunidad, quienes enfrentan niveles de informalidad superiores a la media nacional.
Según el relevamiento, casi el 40% de las mujeres trans fueron despedidas o desestimadas en búsquedas laborales durante el último año. Estos índices superan ampliamente el promedio general y reafirman, una vez más, que existe una exclusión sistemática que afecta principalmente a las identidades transfemeninas.
La experiencia de las diversidades volcada a números fríos describe a los espacios de trabajo como lugares propensos a la vulnerabilidad para las personas LGBTIQ+, con entornos adversos y desiguales. El estudio detalló que el 14,1% de quienes trabajan sufrió trato desigual en beneficios o ascensos durante el último año. Otra vez, la cifra asciende drásticamente al 33,3% en mujeres trans, quienes enfrentan más obstáculos para el desarrollo profesional.
Desde otro ángulo, la discriminación se manifiesta a través de maltratos y violencia por parte de compañeros o clientes. Mientras el promedio general de estas situaciones es del 5,1%, el impacto es mayor en varones trans y personas no binarias, alcanzando picos del 8,1%, lo que se traduce en una hostilidad persistente por su identidad.
Las problemáticas del la población LGBTIQ+ en el mercado laboral
Como parte del relevamiento nacional, también se concertaron entrevistas con referentes de distintos sectores, entre los que se convocó a personas vinculadas a la función pública, al activismo, al sindicalismo, al mundo empresarial y al universo cooperativo. Este estudio se enfocó en la exploración de las problemáticas que atraviesa la comunidad LGBTIQ+, desde las experiencias personales en torno a las búsquedas laborales hasta las vivencias dentro de los ámbitos de trabajo.
También en 2023 se citó a 58 personas relacionadas con el colectivo: 45 de ellas eran parte de la diversidad y las restantes pertenecían a otros colectivos, como el movimiento feminista. Esta acción, al igual que las encuestas, fue federal, ya que se interrogó a residentes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), como también a habitantes del resto del país, desde La Patagonia hasta el norte argentino.
Algunos testimonios arrojaron que dentro de la función pública y los sindicatos el acceso al trabajo suele estar ligado a la militancia y el activismo, aunque las personas participantes advirtieron sobre la existencia de una fragilidad institucional ante potenciales cambios políticos, y el claro avance de la derecha y los discursos reaccionarios. Además, sostuvieron que muchos entornos aún presentan resistencias machistas que, por ejemplo, dificultan el uso de pronombres acordes o el acceso a denuncias.
Las respuestas confirmaron que, si bien existen liderazgos aliados genuinos, hay una ambigüedad en el sector privado: por un lado, muestra una realidad más heterogénea y diversa, liderada por empresas tecnológicas y multinacionales, mientras que, por el otro, tiene una marcada tendencia al pinkwashing o marketing superficial.
Ante la agresividad y apatía del mercado formal, las personas que forman parte del ámbito cooperativo consideraron esta modalidad como un refugio basado en la solidaridad y la autogestión, que les permitió evitar el maltrato de jerarquías cis-heteronormadas y se convirtió en una plataforma de empoderamiento de las diversidades. No obstante, existe cierta inestabilidad en el cooperativismo, porque el sustento económico de estos espacios suele depender de subsidios estatales, o de contrataciones temporales o eventuales.
Finalmente, expertos subrayaron la urgencia de pasar de la simple contratación a estrategias de permanencia y desarrollo. Las respuestas afirmaron que resulta fundamental transformar la cultura organizacional mediante capacitaciones transversales para desterrar estereotipos que atentan contra el colectivo LGBTIQ+. El éxito real de la inclusión laboral depende de garantizar trayectorias sostenibles que protejan la dignidad y la estabilidad de los trabajadores de la diversidad.
La palabra autorizada: qué dicen los investigadores sobre la discriminación al colectivo LGBTIQ+ en ámbitos de trabajo
El licenciado en Sociología e investigador del CONICET Maximiliano Marentes, quien formó parte del equipo de coordinación del Censo Diversidad, se detuvo a contextualizar qué lugar ocupa el trabajo en la vida de las personas. "La encuesta tenía un montón de cosas, pero uno de los ejes principales tenía que ver con el trabajo porque entendemos que es una de las partes más importantes en esto de las condiciones de vida", analizó quien también se desempeña como docente de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
Marentes aclaró que, más allá de los números obtenidos del relevamiento, los testimonios de las entrevistas fueron —y todavía son— analizados desde una perspectiva que tiene en cuenta que la relación que existe entre las personas trabajadoras y el empleo es variable. "Para algunas personas el trabajo puede ser un medio a partir del cual nos desarrollemos si creamos, queremos hacer cosas. Para otras, es un medio de vida y ya está. Y para otras es, simplemente, la forma de juntar plata para después hacer algo concreto como viajar", explicó.
Con la premisa de que las vivencias en el ámbito laboral son inherentes a cada persona, el investigador confirmó que en ciertos sectores hubo, en el último tiempo, algunos avances en materia de inclusión para diversidades. Muchas cooperativas sirven hoy como espacios de trabajo libre de discriminación para personas de la comunidad que se desempeñan en el arte y la cultura.
Por otra parte, "la agenda LGBTIQ+ dentro del sindicalismo es muy novedosa", sumó Marentes, y esto se debe a la participación de integrantes del colectivo en esos ámbitos que permitió "una propuesta re-potente" en materia de integración.
En cuanto a integración al espacio de trabajo, el coordinador del proyecto también se paró en las diferencias que existen entre el acceso y la posterior inserción a los equipos de trabajo. Y ahí, Marentes sugirió un punto a robustecer la Ley de Cupo Laboral Trans. "Es muy buena en términos de garantizar el acceso", señaló.
Sin embargo, el docente aclaró: "como nos contaban quienes entrevistamos, ponen a las travas o a los travos a sacar fotocopias atrás de todo y ya está". El sociólogo tómó estas palabras y enfatizó en que se debe avanzar sobre la completa implementación de la ley en dependencias del Estado, lugares que hoy cumplen con el cupo pero, muchas veces, invisibilizan a las diversidades que forman parte de la nómina como el resto de los empleados.
Para Marentes también está claro que, desde todas las perspectivas, las personas trans y/o no binarias tienen más dificultades en todas las dimensiones que refieren al ámbito laboral. "Hay una gran brecha que tiene que ver con la identidad de género, o sea, las personas cis presentamos mejores indicadores que las personas trans", sostuvo el investigador, que agregó: "La identidad de género pesa más fuerte que la orientación sexual".
Por otra parte, y desde un análisis más global de la comunidad LGBTIQ+ en relación a lo laboral, Marentes se explayó sobre los métodos que utilizan las personas para evitar la discriminación, para no sentirse apartadas dentro de un equipo de trabajo. "Constantemente estás prestándole mucha atención a cómo narrás incluso tu vida por fuera del trabajo", mencionó el docente, y explicó que el simple hecho de reemplazar las palabras "novio", "novia" o "novie" por "pareja" al relatar una anécdota personal implica un nivel de cuidado en el discurso que atenta contra la estabilidad personal, es tendiente a situaciones de estrés y hasta puede repercutir en la salud mental.
Incluso, el docente señaló que estos episodios podrían frenar una oportunidad de ascenso para una persona perteneciente al colectivo, por mostrar cierto hermetismo con su vida privada. Si bien la privacidad no debería interferir en un crecimiento profesional, desde las posiciones jerárquicas, de decisión o selección, esas actitudes de resguardo podrían tomarse como una falta de interés por el trabajo. Ahí es cuando Marentes explicó que "no hay una separación tan tajante entre lo público y lo privado. La persona es una sola, va y viene" y cuestionó las afirmaciones superficiales que se repiten a diario en espacios de trabajo, como la frase: "No me importa con quién se acueste".
En definitiva, con un colectivo LGBTI+ medido con datos que permiten un análisis más sustancioso, y como profesional de una ciencia que estudia a las personas y su convivencia en sociedad, Maximiliano Marentes, que también es parte de la orgullosa diversidad argentina, propuso un nuevo punto de partida como conclusión: "La pregunta que siempre está por atrás de todo esto tiene que ver con la libertad y con la igualdad: ¿Tenemos la igualdad, tenemos la libertad para poder ser diferentes pero tener las mismas condiciones de posibilidad de desarrollarnos?", reabrió el juego, con más perspectiva.
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