Jessica Anahí Benítez Barbudes, de 18 años, salió de su casa este martes hacia el Colegio Julio Argentino Roca en el barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires y no regresó. Su madre, Fanny, recibió un llamado este jueves de un vecino de Quilmes que afirmó haberla visto en la localidad de Don Bosco.
Ante esta nueva pista del paradero de su hija, la mujer se acercó a la comisaría de Quilmes a realizar la denuncia correspondiente y advertir sobre la información recibida gracias a la difusión de su número de celular. Quienes puedan aportar datos sobre su hija pueden hacerlo llamando al 1131976151.
El cartel de búsqueda de Jessica Anahí Benítez Barbudes.
En paralelo, el equipo de investgiación analiza el geolocalizador del celular de la joven, con el objetivo de conocer sus movimientos luego de haber sido vista por última vez. Tanto la mamá como las amistades cuestionaron duramente el protocolo de 72 horas que maneja la Policía antes de iniciar formalmente la búsqueda.
La madre y las amistades de la joven desaparecida están especialmente preocupados por su cuadro de salud mental: Jessica fue diagnosticaba con trastorno límite de personalidad y tuvo un intento de suicidio. De acuerdo a Fanny, iba a retomar su tratamiento psiquiátrico el 22 de este mes. De hecho, ya habían vivido un episodio en el que se fue con amigos sin avisar, pero en esa oportunidad había regresado.
“Un amigo del secundario dijo que anteayer tuvieron una conversación y que ella tenía pensamiento suicidas. Eso también me preocupa”, admitió a TN Michelle, la mejor amiga de la joven.
Qué saben su familia y amistades sobre las últimas horas de Jessica Benítez
Un amigo de la familia vio a Jessica ingresar al colegio, pero enseguida se dio vuelta y caminó en dirección a la Avenida Los Incas. Michelle contó que habló con distintos conocidos en común y descubrió que la joven desaparecida tenía planeado ir al Barrio Chino esa tarde, no asistir al colegio.
Ese día, su madre la llamó a las 18:20 para avisarle que no fuera a Catequesis porque habían cancelado la clase y ella le respondió por WhatsApp: “Ya vuelvo”. Fue la última comunicación. Desde entonces, no hubo más señales.
A las 4:20 de la madrugada del miércoles, su mejor amigo le envió mensajes. Jessica los leyó y lo bloqueó. También cerró su cuenta de Instagram, algo que sus allegados describen como completamente inusual en ella.