- Una propuesta busca simplificar el cuidado de los espacios verdes.
- El diseño del jardín puede cambiar por completo su mantenimiento.
- Algunas decisiones permiten disfrutar de un espacio más natural.
- La idea apunta a combinar belleza y practicidad.
Tener un jardín lleno de plantas y flores no necesariamente implica pasar horas todas las semanas cortando el césped, podando o regando. Una buena planificación puede hacer que el espacio verde sea más fácil de cuidar y, al mismo tiempo, tenga una mayor variedad de especies. Para eso, el concepto de jardín consciente propone pensar cada sector de acuerdo con el uso que tendrá, el tiempo disponible y las condiciones del lugar.
Una de las claves está en no destinar toda la superficie al césped y aprovechar parte del terreno para sumar canteros, flores, plantas y caminos. Esta distribución permite darle más protagonismo a las especies vegetales y reducir algunas tareas habituales. Además, los materiales utilizados para delimitar los distintos sectores pueden aportar un aspecto más ordenado sin exigir cuidados constantes.
El truco está en reducir la cantidad de césped y sumar canteros, flores, plantas o caminos.
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La elección de las plantas también ocupa un lugar central cuando se busca reducir el mantenimiento. Antes de definir qué especies incorporar, conviene observar cuánto sol recibe cada sector y tener en cuenta las características del espacio. En lugares con pleno sol, por ejemplo, algunas variedades resistentes pueden necesitar menos riego y poda, lo que facilita el cuidado durante buena parte del año.
Así es el truco para llenar de flores tu jardín
Para transformar el jardín, una alternativa consiste en reducir la cantidad de césped y reemplazar parte de esa superficie por canteros elevados o jardines aterrazados. También se pueden incorporar caminos hechos con piedra, granza, corteza de pino o madera. Además de generar distintos ambientes, estas opciones permiten aprovechar mejor el terreno y disminuir el espacio que requiere corte frecuente.
En los sectores destinados a las plantas se pueden combinar diferentes especies para conseguir un jardín más variado y atractivo. Lavandas, festucas glaucas y salvias aparecen entre las opciones para zonas de pleno sol, ya que son plantas que pueden adaptarse a esas condiciones y requieren menos intervenciones que otras alternativas. La distribución, de todos modos, debe pensarse según las características de cada jardín.
De esta manera, se reduce considerablemente el mantenimiento necesario.
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El resultado buscado es un espacio que pueda disfrutarse sin convertir su mantenimiento en una obligación permanente. Una planificación adecuada permite reducir el tiempo dedicado al césped y elegir plantas más rústicas, además de favorecer la presencia de mariposas, colibríes e insectos beneficiosos para el ecosistema. Así, el jardín puede conservar una apariencia cuidada y llena de vida con menos trabajo a lo largo del tiempo.