Crece la preocupación por la situación de los trabajadores de Capitán Sarmiento despedidos de la Granja Tres Arroyos, la empresa avícola que cerró su planta en la ciudad bonaerense, adeuda sueldos, aguinaldos y que recientemente pidió a la Justicia la apertura de un concurso preventivo de acreedores. "No se puede describir con palabras el dolor que tenemos", señaló a C5N una de las empleadas desvinculadas.
En diálogo con el conductor de Argentina en Vivo, Nestor Dib, y la cronista Lucila Entin, que hace semanas viene realizan la cobertura sobre el tema desde el lugar de los hechos, Andrea Ulere, exempleada de Granja Tres Arroyos describió la gravedad la situación que se vive en Capitán Sarmiento: “Para darte un panorama. Somos un pueblo que tenemos la sensación hoy de caminar por la calle, que nos ha caído una bomba en el medio y andamos juntando los pedazos de la gente".
“A ese nivel estamos de dolor y de desesperanza. Siempre dije que no quería hablar de política porque esto es un problema de los dueños de Tres Arroyos. Pero es tan grande el daño hecho. Con contarte que acá venía el cartero del pueblo con el despido en mano llorando, para que te des una idea del nivel que manejamos nosotros acá en el pueblo. No se puede describir con palabras el dolor que tenemos", agregó.
Los despidos no solo alcanzaron a la planta de Capitán Sarmiento. "Está la ciudad de Arrecifes, vecina, debe haber unos 100 despidos más, y en la ciudad de San Antonio de Areco otros 100 más, más o menos", detalló Andrea a C5N.
Crisis en Granja Tres Arroyos: 500 trabajadores fueron despedidos en la planta de Capitán Sarmiento.
Durante los reclamos llevados a cabo en la plaza de Capitán Sarmiento y frente a la planta avícola, la trabajadora despedido hizo referencia a los dichos de la intendenta del pueblo, Fernanda Astorino Hurtado, quién se apersonó para interiorizarse sobre la problemática, aunque habló de un "mal manejo empresarial".
"Todo sirve, nosotros estamos desorientados y lo que queremos es que esto no se apague, que ella (intendenta) luche por nosotros para que no se apague. Porque donde dejen de hablar de nosotros, todo va a terminar en la nada y ¿a quién le tenemos que pedir?. A los políticos para que se muevan, porque ¿quién nos va a salvar a nosotros?", explicó la mujer.
Para Andrea, la principal causa que generó la crisis en Granja Tres Arroyos fue "un mal manejo". Luego remarcó: "Lo que le digo a los compañeros es que más allá del nivel nacional, que todos sabemos que económicamente estamos todos mal, acá hubo una mala gestión de los hijos y sobrinos de Joaquín de Grazia, que hicieron un mal negocio, y eso se fue encadenando, porque los despidos decían que era por la gripe aviar, el Covid-19, y nosotros en esa época es cuando se trabajó más que nunca".
El reclamo de los trabajadores: “Nos deben meses de pago y vacaciones”
Oscar, quien lleva 20 años trabajando en la planta, contó que el conflicto afecta también la salud mental de los empleados y cuestionó la falta de explicaciones por parte de la empresa. “La situación me tiene mal. Nos afecta la salud mental. Ya hace un año y medio que vivimos esto. Yo vivo con mis padres. No es lo justo que yo tenga que vivir de ellos. Yo debería ayudarlos a ellos, no ellos a mí”, sostuvo.
“Le dediqué una vida a esto y tengo miedo de quedarme sin trabajo. Nadie viene a dar la cara y dar explicaciones. Así nos tuvieron un año y medio. Nos quitaron parte de nuestro salario, nos deben el pago de meses, nos deben vacaciones”, agregó.
Un trabajador despedido, con más de 18 años de antigüedad, también contó que recibió el telegrama este miércoles y que deberá comenzar a buscar una nueva fuente de ingresos. “Vivo con mi esposa y con mi hijo. Son cosas que pasan. Duele”, afirmó.
Según su relato, el conflicto comenzó con un pedido de esfuerzo a los trabajadores y una reducción salarial del 9%. Luego, los pagos comenzaron a realizarse en cuotas. “Con tal de seguir trabajando lo aceptamos. Hace tres meses nos pagaban 100 mil por semana”, explicó. “Nosotros hemos aportado mucho a la empresa, pero para ellos somos un número más”, cuestionó.
Otro trabajador, con 16 años de antigüedad, resumió la preocupación que atraviesa a quienes todavía conservan sus puestos pero no saben cuándo volverán a cobrar con normalidad. “Todos tenemos chicos, cuentas que pagar, se me vence el alquiler, no tengo plata para alquilar en otro lado. Los servicios los pago como puedo”, relató.
“Acá no hay laburo. Si hacés una changa te peleás por los precios. Tuvimos que hacer muchos recortes en salidas y alimentos. Antes alcanzaba la plata. Ahora no alcanza para nada. Tenemos un trabajo fijo pero no cobramos”, lamentó.