María Angélica Romero, una docente jubilada de 64 años, fue identificada mediante un cotejo de ADN como la mujer cuyos restos aparecieron en una finca de El Encón Grande, Salta, casi 17 meses después de su desaparición en La Silleta, ocurrida el 12 de marzo de 2025, según informó la Policía provincial.
La confirmación fue comunicada este martes por la División de Personas Desaparecidas al Ministerio Público Fiscal y a los familiares, que aguardaban desde hacía seis meses el resultado de los estudios genéticos realizados sobre los restos hallados a comienzos de febrero en esa zona rural.
El hallazgo se produjo el 3 de febrero, cuando Sandro y Orlando Lozada realizaban tareas en una finca y detectaron un cráneo humano mientras revisaban un sector afectado por el avance del río, después de advertir que los perros que los acompañaban reaccionaban de manera extraña.
Los hermanos avisaron a un vecino, quien dio intervención a la Policía, y los agentes preservaron el lugar para realizar las primeras actuaciones, tomar declaraciones y establecer el origen de los restos, mientras la ubicación reforzaba la posibilidad de que estuvieran vinculados con la desaparición de Romero.
La Silleta, en Salta, era la localidad en la que vivía María Angélica Romero.
Web: Gente de Salta
Cuándo fue la última vez que vieron con vida a María Angélica Romero
Romero había salido de su vivienda de La Silleta entre las 7 y las 8 de la mañana del 12 de marzo de 2025, sin documentos, dinero ni otras pertenencias, y tres personas afirmaron haberla visto cerca de la bajada que conduce hacia un sector próximo al río.
Los primeros operativos incluyeron efectivos policiales, bomberos, especialistas y voluntarios, con rastrillajes en La Silleta, El Encón, San Luis y sectores cercanos al río Arenales; durante aquellas tareas también aparecieron una campera y un par de zapatillas que sus familiares reconocieron como pertenecientes a la mujer.
La zona donde apareció el cráneo ya había sido revisada durante aquellos procedimientos, aunque entonces no surgieron indicios que permitieran localizarla; ahora, la identificación genética resolvió el interrogante sobre su paradero, pero la investigación todavía debe establecer qué ocurrió con Romero y cuáles fueron las circunstancias de su muerte.